Taxonomía verde avanza y ofrece la oportunidad para construir un mercado local de finanzas sostenibles
Taxonomía verde avanza y ofrece la oportunidad para construir un mercado local de finanzas sostenibles El debate sobre cómo acelerar la transición hacia una economía más sostenible ha impulsado el desarrollo de nuevas herramientas financieras a nivel global. En ese contexto, en mayo del año pasado, el país publicó oficialmente su Taxonomía de Actividades Económicas Medioambientalmente Sostenibles (T-MAS), un sistema que busca establecer criterios claros para identificar qué actividades pueden considerarse sostenibles. Fuentes cercanas al Ministerio de Hacienda señalaron que la implementación de esta herramienta ha continuado, mediante la instalación del primer proyecto piloto que la entidad está realizando con el sector financiero.
Este avance se suma a iniciativas previas impulsadas por la industria Durante el año pasado, antes de la publicación oficial de la T-MAS, la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF) desarrolló, junto a entidades del sector, un piloto interno basado en la taxonomía europea para evaluar la aplicación práctica de estas herramientas en sus operaciones y productos.
Para el director de finanzas sostenibles de Scotiabank, Daniel Gracian, contar con taxonomías es fundamental porque "permiten construir un mercado de finanzas sostenibles que sea transparente, creíble y con impacto real en la economía, la sociedad y el medio ambiente". A sus ojos, uno de los principales aportes de estas herramientas es que reducen la ambigüedad y crean un lenguaje común entre reguladores, bancos e inversionistas. "Sin esa claridad es muy difícil escalar el capital movilizado a actividades sostenibles", precisa.
Asimismo, Gracian destaca que su implementación ayuda a alinear los flujos financieros -tanto públicos como privadoscon los objetivos climáticos y con las Contribuciones Nacionales Determinadas (NDC), asegurando que el financiamiento efectivamente contribuya a la transición, y resalta que en la región se observa un movimiento muy dinámico en esta materia, con más de diez países que ya han lanzado EDGAR ZOALS sus taxonomías.
Clemente Pérez, abogado socio de Guerrero Olivos, sostiene que el desarrollo de la taxonomía local "constituye una excelente oportunidad de atraer inversiones de fondos verdes", pues entrega garantías a inversionistas de que los recursos serán destinados a actividades productivas sostenibles y permite reducir riesgos asociados a conflictos regulatorios o comunitarios. "De paso, se logra evitar el 'greenwashing' y el 'social washing"", añade Pérez.
Acelerar el paso El greenwashing es uno de los principales riesgos en el mundo de las finanzas sostenibles, y en ese sentido, "las taxonomías son una de las herramientas más potentes para mitigarlo, pero no son una solución completa por sí sola", afirma Gracian. Explica que al establecer criterios claros, comparables y basados en ciencia sobre qué es sostenible, estas limitan la posibilidad de hacer afirmaciones vagas o engañosas. Sin embargo, advierte que su efectividad "depende mucho de otros factores", como la recopilación de datos, capacidades técnicas y sistemas de reportería robustos.
Algunas de estas medidas forman parte de un informe técnico encargado por el Ministerio de Hacienda y patrocinado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que propone mecanismos para acelerar la implementación de la taxonomía verde en el país.
Entre ellos, la creación de un registro público para empresas sostenibles y su integración en instrumentos financieros y regulatorios. "Es importante que la taxonomía sea voluntaria y que no se transforme en un nuevo permiso", afirma Pérez, pero también delinea que es necesario que si una compañía quiere calificar como sostenible y hacer "publicidad verde", debe reportar sus indicadores.
Bajo su mirada, Chile tiene la oportunidad de posicionarse como referente en el desarrollo de este tipo de instrumentos, y destaca que la Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales podría transformarse en un incentivo concreto para impulsar el uso de la T-MAS.
Por Andrea Campillay El reflejo del impacto A nivel internacional, algunas empresas ya muestran avances en este sentido, como el caso de la española Acciona, que cerró el año pasado con el 89,8% de su facturación alineada con las actividades empresariales y económicas consideradas sostenibles según la taxonomía de la Unión Europea, casi el doble de lo registrado al inicio de su Plan Director de Sostenibilidad 2021-2025 (PDS2025). La compañía logró desacoplar crecimiento y emisiones gracias a la introducción de diversas medidas, como eficiencia energética, consumo de energía renovable, electrificación de flotas de maquinarias y vehículos, y sustitución de combustibles diésel por biocombustibles. Además, la firma transformó su modelo de financiamiento a lo largo de los cinco años del PDS2025. En total estructuraron 37 instrumentos financieros por un importe acumulado de 13.426 millones bajo su marco de financiación de impacto sostenible.
Así, al cierre del año pasado, el 84% de la deuda corporativa bruta del grupo estaba clasificada como "financiación sostenible".. La plena implementación de la Taxonomía de Actividades Económicas Medioambientalmente Sostenibles (T-MAS) podría fortalecer la llegada de capital verde, mejorar la transparencia del mercado y reducir prácticas de greenwashing en el país.
El reflejo del impacto A nivel internacional, algunas empresas ya muestran avances en este sentido, como el caso de la española Acciona, que cerró el año pasado con el 89,8% de su facturación alineada con las actividades empresariales y económicas consideradas sostenibles según la taxonomía de la Unión Europea, casi el doble de lo registrado al inicio de su Plan Director de Sostenibilidad 2021-2025 (PDS2025). La compañía logró desacoplar crecimiento y emisiones gracias a la introducción de diversas medidas, como eficiencia energética, consumo de energía renovable, electrificación de flotas de maquinarias y vehículos, y sustitución de combustibles diésel por biocombustibles. Además, la firma transformó su modelo de financiamiento a lo largo de los cinco años del PDS2025. En total estructuraron 37 instrumentos financieros por un importe acumulado de €13.426 millones bajo su marco de financiación de impacto sostenible. Así, al cierre del año pasado, el 84% de la deuda corporativa bruta del grupo estaba clasificada como "financiación sostenible".