Juan Pablo II vuelve a marcar la pauta: puntajes máximos PAES ratifican modelo que impulsa talento de Alto Hospicio
Juan Pablo II vuelve a marcar la pauta: puntajes máximos PAES ratifican modelo que impulsa talento de Alto Hospicio En una comuna donde muchas familias han debido abrirse camino con esfuerzo sostenido, los logros académicos suelen tener una lectura que trasciende lo individual: se convierten en noticia colectiva.
Ese espíritu fue el que marcó el desayuno de reconocimiento organizado por Fundación Collahuasi para destacar a 13 exalumnos del Liceo Bicentenario Minero Juan Pablo II, quienes obtuvieron puntajes sobre 800 puntos en la reciente Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES). No fue una cifra aislada ni un golpe de fortuna. El establecimiento confirmó, por tercer año consecutivo, un registro que lo posiciona como referente regional: dos puntajes máximos de 1.000 puntos en Matemática.
La actividad reunió a egresados, directivos del liceo, representantes de la compañía minera y de su fundación, en un encuentro que buscó poner en valor la constancia del grupo y, al mismo tiempo, visibilizar el componente silencioso que sostiene cualquier resultado de alto rendimiento: planificación pedagógica, acompañamiento docente y un entorno que no suelta la mano cuando el calendario se aprieta.
En esa mesa se habló de metas, de horas de estudio y de la presión propia de una prueba que define opciones; también se habló de oportunidades, porque para muchos estudiantes de Alto Hospicio un buen puntaje significa abrir puertas que en el pasado parecían lejanas. Entre quienes fueron reconocidos está Rubén Ríos, que alcanzó 818 puntos en Matemática. Su testimonio condensó una emoción conocida en familias que acompañan procesos largos: "Me siento satisfecho porque logré una meta, para la cual me estuve preparando mucho tiempo, con apoyo del Liceo. Mis padres y mi hermana están increíblemente felices y orgullosos", dijo. La frase, simple, funciona como un espejo: detrás del número hay un hogar celebrando, un esfuerzo sostenido y una confianza que se refuerza cuando los frutos llegan. El hito de mayor impacto simbólico lo aportó Yeimy Rajido, una de las dos personas que logró el máximo de 1.000 puntos en Matemática.
Por primera vez, además, ese puntaje perfecto fue conseguido por una alumna dentro del liceo, un detalle que en el contexto educativo local suma un mensaje potente para las generaciones que vienen: excelencia sin distinción, capacidad sin etiquetas, talento que se expresa cuando hay condiciones. "Este alto puntaje me llena de orgullo y felicidad.
Fue el resultado del esfuerzo y una preparación constante, que ahora me permite avanzar con más seguridad para estudiar ingeniería civil mecánica en la Universidad de Concepción", afirmó, trazando un puente directo entre un resultado escolar y un proyecto de vida. Que un establecimiento repita puntajes máximos por tres años consecutivos en una evaluación altamente competitiva no se explica solo por vocaciones individuales. La lectura que hacen desde Collahuasi pone el foco en una estrategia de largo aliento. Dalibor Dragicevic, vicepresidente Ejecutivo de Operaciones de la compañía, sostuvo que los resultados refuerzan una ruta iniciada en 2011, orientada a articular apoyo permanente al liceo a través de su fundación. Según su planteamiento, el proyecto se ha fortalecido con logros e innovaciones que confirman un compromiso sostenido con el desarrollo regional desde la educación, respaldando una formación escolar y técnico profesional de calidad.
Esa mirada de continuidad se complementó con la evaluación de Mario Quiñones, vicepresidente de Desarrollo y Sustentabilidad de Collahuasi, quien interpretó el desempeño en el proceso de admisión 2026 como evidencia de un modelo educacional público-privado exitoso.
En su diagnóstico, el resultado descansa en articulaciones con expertos en educación y en una gestión del talento local que, esta vez, se expresó en 13 jóvenes destacados y en generaciones anteriores que ya siguieescolares y condiciones de conectividad, un ron estudios superiores tras egresar del establecimiento. logro como este instala otra conversación: En otras palabras, la historia no comienza con la PAES: qué ocurre cuando se alinean apoyo, gesse construye antes, se repite con método y se sostiene con decisiones. tión y propósito. Trece puntajes sobre 800 no son solo un listado; son trece historias Desde la comunidad educativa, la directora Goighet Andrade puso nombre a esa arquitectura que suele quedar en segundo plano. Valoró la coadministración del plantel y el trabajo sostenido que permite, destacando la alianza que lograron sostenerse en el tiempo, con disciplina y respaldo.
Los dos 1.000 en Matemática, además, actúan como faro aspiracional para estudiantes que hoy están en estratégica entre el SLEP Iquique, Fundación Collahuasi y SNA Educa. "Estos puntajes son vinculantes con la alianza estratégica. .. que nos permite guiar y formar a nuesbásica o en primeros años de media, mirando la PAES como un desafío futuro que ya no parece inalcanzable. tros estudiantes no sólo en conocimientos, sino también El reconocimiento, entonces, no se agota en con herramientas y habilidades que son entregadas desde séptimo básico y cuyo mayor efecto se visibiliza en cuarto medio y en la PAES", señaló. La frase resume un punto clave: el rendimiento no se improvisa al final, se cultiva desde temprano con hábitos, competencias, acompañamiento y expectativas claras. una ceremonia. Funciona como señal para la comunidad y para el sistema: invertir en preparación, robustecer alianzas y acompañar trayectorias rinde frutos medibles. También demuestra que los talentos existen en territorios que a veces son descritos sólo En Alto Hospicio, donde el debate educativo suele mezclarse con infraestructura, seguridad en entornos desde la carencia.
En este caso, la noticia se escribe al revés: Alto Hospicio aparece como semillero de rendimiento, con estudiantes que llegan a puntajes máximos y que proyectan carreras exigentes, desde ingeniería hasta otras áreas que se abrirán con el proceso de postulación. El Liceo Bicentenario Minero Juan Pablo II, con este nuevo resultado, no sólo celebra un buen año. Confirma una tendencia.
Y cuando una tendencia se repite, deja de ser excepción para transformarse en modelo: uno que combina educación técnico profesional con ambición universitaria, apoyo institucional con gestión pedagógica, y una idea que se vuelve tangible en cada puntaje: que el esfuerzo, cuando encuentra condiciones, se transforma en oportunidad real. Educación. Trece egresados superaron los 800 puntos y dos alcanzaron 1.000 en Matemática, hito que el Liceo Minero repite por tercer año; Fundación Collahuasi reconoció a los jóvenes y al equipo docente que sostiene la preparación. Juan Pablo II vuelve a marcar la Educación