Columnas de Opinión: No todo el que nos visita es turista
Columnas de Opinión: No todo el que nos visita es turista Por Richard Paredes Hernández, director de carrera área de Turismo del Instituto Profesional Santo Tomás Puerto Montt. C hile se ha posicionado, con razón, como un destino privilegiado por su diversidad natural. Parques, santuarios, humedales, fiordos costeras únicas atraen y áreas cada año a miles de visitantes que buscan experiencias auténticas, contacto con la naturaleza y paisajes maravillosos.
Sin embargo, no todo turismo es "buen turismo", y no todo visitante merece ser llamado turista. episodios recientes ingresando Los personas a protegidas con motos de agua no de zonas son una simple anécdota veraniega ni un "error de criterio". Son una señal de alerta.
Reflejan una forma de viajar que entiende el territorio como un parque de diversiones sin reglas, donde el placer individual se impone por sobre el respeto al entorno, a las comunidades locales y al patrimonio natural que pertenece a todos. Viajar descubrimiento implica goce, experiencias y memorables, pero también conlleva responsabilidad. El buen turismo, ese que Chile necesita y debe proteger, es aquel que logra un equilibrio entre el disfrute y el cuidado, entre la aventura y el respeto. No se trata de prohibir la experiencia, sino de comprender que existen lugares donde la huella humana debe ser mínima, consciente y regulada.
El ingreso de motos de agua a áreas protegidas no solo provoca daño ambiental directo, ruido, alteración de fauna, erosión y contaminación, sino que además transmite un mensaje peligroso: que las normas son opcionales y que la naturaleza está al servicio del capricho de quien puede pagar por una experiencia extrema. Ese mensaje erosiona años de trabajo en educación ambiental, turismo sostenible y construcción de una gobernanza territorial responsable. Cuidar los territorios no es solo tarea del Estado. Es una responsabilidad compartida. Denunciar malas prácticas, exigir el cumplimiento de las normas, apoyar a emprendimientos turísticos responsables y educar desde lo cotidiano son acciones concretas que fortalecen una cultura de respeto. El silencio o la indiferencia frente a estos hechos también tienen consecuencias. Chile que necesita no confundan turistas libertad con abuso, ni visitantes que ignoren deliberadamente las reglas básicas de convivencia ambiental. No necesitamos ese tipo de turismo. Lo que sí necesitamos son viajeros conscientes, operadores responsables, comunidades empoderadas y un Estado presente. Necesitamos un turismo que entienda que la verdadera experiencia no está en dominar el territorio, sino en aprender a habitarlo, aunque sea por unos días, con humildad. Defender el buen turismo no es ser excluyente. Al contrario, es proteger su futuro, porque cuando un ecosistema se daña, cuando una comunidad se cansa, cuando un destino se degrada, todos perdemos. Y entonces ya no habrá paisajes que admirar ni experiencias que ofrecer. No queremos turistas como los de las motos de agua. Queremos viajeros que entiendan que el privilegio de estar en un lugar único conlleva una obligación básica: respetarlo..