Editorial: Al límite
Editorial: Al límite El relleno sanitario El Panul está Ilegando a un punto crítico, y esta vez no se trata de una advertencia lejana, sino de una cuenta regresiva concreta.
A menos de cuatro años de cumplir su vida útil incluso tras su ampliación proyectada hasta 2030-, la región enfrenta una realidad incómoda: seguimos gestionando nuestros residuos con una lógica del pasado, mientras la basura crece a un ritmo que ya nos superó. La decisión del Consejo Regional de priorizar un Centro Integral de Tratamiento no solo es pertinente, sino urgente. Las cifras hablan por sí solas. Entre 2010 y 2023, la generación de residuos sólidos domiciliarios aumentó en un 70%, un salto que evidencia cambios en el consumo, pero también una preocupante falta de políticas efectivas en reducción, reciclaje y valorización.
Más aún, el hecho de que el 60% de estos residuos se genere en la provincia de Elqui, y que El Panul reciba cerca del 57% de la basura regional, revela una presión desproporcionada sobre un sistema que claramente está al límite. Sin embargo, el problema no es solo de capacidad, sino de enfoque. Seguir ampliando rellenos sanitarios es, en esencia, postergar el conflicto. La propuesta de un Centro Integral de Tratamiento abre la puerta a un modelo distinto: uno que incorpore separación en origen, reciclaje, compostaje y tecnologías de valorización. Pero para que esto no quede en el papel, se requiere decisión política, financiamiento sostenido y, sobre todo, un cambio cultural que involucre a la ciudadanía. La crisis de El Panul puede convertirse en una oportunidad. Una oportunidad para que la región deje de enterrar su basura literal y simbolicamentey avance hacia una gestión moderna y sostenible. Pero el tiempo es el factor más escaso: si no se actúa ahora, no solo enfrentaremos un colapso sanitario, sino también un costo ambiental y social que será mucho más difícil de revertir..