Editorial: El precio de la luz ...
Editorial: El precio de la luz. .. La reciente decisión del Gobierno de postergar el alza en las cuentas de la luz hasta julio de 2026, anunciada por la ministra Ximena Rincón, aparece en primera instancia como un alivio necesario para miles de familias. En un contexto marcado por la inflación, la incertidumbre internacional y el constante aumento de los combustibles, evitar un nuevo golpe al presupuesto doméstico parece no solo razonable, sino también políticamente inevitable. Sin embargo, cabe preguntarse si esta medida es realmente una solución o simplemente una pausa en un problema estructural más profundo. La postergación, respaldada por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, no elimina el problema de fondo: solo difiere un ajuste que tarde o temprano deberá enfrentarse. En otras palabras, se gana tiempo, pero no necesariamente se construye una solución definitiva que entregue certezas a largo plazo. Con este anuncio no debemos olvidar los sobrecostos que han afectado a los usuarios durante años. Informes vinculados a la Comisión Nacional de Energía han reconocido errores metodológicos desde 2017, particularmente una sobreestimación del efecto inflacionario en el cálculo del Precio de Nudo Promedio. Esto no es menor.
Significa que muchas familias han estado pagando más de lo que correspondía, generando una desconfianza legítima hacia el sistema y hacia las promesas de «rebajas» que, en la práctica, nunca se han sentido con claridad en ciudades como La Serena.
Por lo mismo, más que celebrar la postergación, este momento debería ser una oportunidad para exigir transparencia, correcciones reales y una política energética más justa, no importa que no sea el mismo gobierno la concesionaria y la deuda es la misma. No basta con evitar un alza hoy si no se corrigen los errores del pasado ni se garantiza que las futuras tarifas serán calculadas de manera justa. El verdadero alivio no vendrá de aplazar decisiones difíciles, sino de enfrentar con seriedad las fallas del sistema y poner, de una vez por todas, a los consumidores en el centro de la discusión.