Autor: Roberto Cisternas Contreras
Columnas de Opinión: Colonización alemana en Chile
Columnas de Opinión: Colonización alemana en Chile El origen de la inmigración alemana masiva al país se remonta a la denominada "Ley de Inmigración Selectiva" de 1845, que tenía por objetivo atraer a profesionales y guio a la nación alemana bajo el artesanos para colonizar zonas dominio prusiano y que provocó una gran desilusión en parte de la población educada de varios estadel sur de Chile, entre las actuales regiones de Los Ríos y Los Lagos, proceso conocido como la Colonidos alemanes que no formaban un zación de Llanquihue; cuya labor país unificado sino un conjunto de fue encargada a Vicente Pérez Ropequeños estados. sales por mandato del entonces No obstante, a principios de siglo XIX, los poblados chilenos de la zona eran la ciudad de Valdivia y Osorno, y los pequeños poblados de La Unión y Río Bueno.
También cerca de lo que sería Puerto Montt donde existían 3 poblados centenarios: Calbuco, Maullín Carelmapresidente Manuel Bulnes, y que fue uno de los principales motivos de la inmigración extranjera al servicio del Gobierno chileno en el sur del país, que tuvo por necesidad expandir el territorio habitado por chilenos tras la independencia, a fin de proteger la soberanía ante pu, cuyos habitantes tuvieron una cualquier intento de ocupación participación gravitante en la insdesde el exterior. talación de las colonias alemanas.
El resto del territorio tenía habitantes dispersos, principalmente familias Huilliches, y existían granEn dicho contexto los potenciales emigrantes padecían en su país la inestabilidad social por consecuencias de la Revolución Alemana de des zonas deshabitadas, cubiertas 1848-1849, la cual no produjo la de bosques y pantanos, a pesar de esto, los colonos se encontraron tan anhelada república, sino que en zonas bajo condiciones climáticas y de entorno natural de similares características a las que existen en Europa Central, lo que les permitió adaptarse con cierta prontitud sin mayores dificultades. Sin obviar que los inmigrantes germanos lograron desarrollar una serie de actividades económicas, cambiando el panorama de las zonas sureñas de Llanquihue, Osorno y Valdivia.
Una gran muestra de este espíritu constructivo y de su compromiso con su nueva patria adoptiva la dio Carlos Anwandter, inmigrante alemán, cuando proclamó que en nombre de todos los colonizadores: "Seremos chilenos honrados y laboriosos como el que más lo fuere, defenderemos a nuestro país adoptivo uniéndonos a las filas de nuestros nuevos compatriotas, contra toda opresión extranjera y con la decisión y firmeza del hombre que defiende a su patria, a su familia y a sus intereses.
Nunca tendrá el país que nos adopta por hijos, motivos de arrepentirse de su proceder ilustrado, humano y generoso". Pero, muchos descendientes de colonos alemanes han intervenido en la política nacional de Chile y se han enfocado en el desarrollo económico y cultural del sur, y su influencia se ha extendido al Estado chileno, tanto en el ejército, la educación y la economía; y también han ocupado y ocupan posiciones que se vinculan a la extrema derecha y a casos como la Colonia Dignidad, lo que evidencia una intervención política, parlamentaria y judicial, ya sea indirecta y directa a lo largo del tiempo.
Curiosamente aunque usted no lo crea miles de soldados alemanes de origen judío que sirvieron en la Primera Guerra Mundial (1914-1918) fueron condecorados por su valentía, demostrando patriotismo; y otros miles de soldados alemanes con ascendencia judía que sirvieron en la segunda guerra mundial (19391945) huyeron para américa, respectivamente: Uruguay, Brasil, Argentina y Chile, entre otros países. Los cuales se han identificado con apellidos de origen alemán.
A fin de evitar el antisemitismo o discriminación judía que ha existido, existe y seguirá existiendo, basada en una combinación de prejuicios de tipo racial, cultural, étnico y religioso por la muerte de Jesucristo como resultado de una compleja interacción entre líderes religiosos judíos y la autoridad romana. Autor: Roberto Cisternas Contreras.