Autor: Gabriel Pradenas Sandoval Ingeniero Comercial y Magíster en Políticas Públicas.
Columnas de Opinión: Las señales que nos dejará la Operación Renta
Columnas de Opinión: Las señales que nos dejará la Operación Renta A bril suele vivirse como un trámite. Declarar, pagar o recibir devolución. Pero es mucho más que eso. Es uno de los pocos momentos donde se vuelve visible cómo se financia el Estado y qué tan sostenibles son las decisiones de política pública. Los datos ayudan a ordenar la discusión. En los últimos 15 años, la recaudación por impuesto a la renta en Chile ha sido sorprendentemente estable, con un promedio cercano al 7,1 % del PIB. En términos prácticos, en condiciones normales deberíamos esperar ingresos entre el 7 y el 8 % del producto. Esa regularidad fija una línea base y permite distinguir entre cambios estructurales y efectos transitorios. Ahí está uno de los principales riesgos. Aumentos puntuales en la recaudación pueden interpretarse como permanentes, generando una falsa sensación de holgura fiscal. La experiencia reciente muestra que esos picos tienden a corregirse, lo que obliga a una lectura más prudente. El resto de los impuestos responde a dinámicas distintas. El IVA depende directamente del consumo, que hoy está condicionado por inflación, tasas de interés y expectativas. Aunque la inflación ha cedido, persisten amenazas que podrían afectar el gasto de los hogares. En paralelo, los impuestos específicos, como el de los combustibles, reflejan shock externos. El alza del petróleo debería traducirse en mayor recaudación en marzo. Sin embargo, ese efecto es transitorio. En un plazo cercano a seis meses, mayores costos energéticos tienden a presionar la inflación, enfriar el consumo y afectar la inversión. Por eso, para anticipar escenarios, conviene mirar lo que podría llamarse el polinomio de la economía chilena. Cobre, dólar y petróleo. El cobre define ingresos y términos de intercambio. El dólar impacta precios internos y competitividad. El petróleo incide en costos y presiones inflacionarias. Su seguimiento no es teórico, es clave para entender lo que viene. En este contexto, la política fiscal enfrenta restricciones claras.
Existe una meta de déficit estructural de 1,1 % del PIB y una deuda pública cercana al 45 %. A ello se suma un ajuste proyectado de 2 mil millones de dólares, que algunos estiman podría escalar hasta los 6 mil millones. El desafío no es solo el tamaño del ajuste, sino su "timing". Chile aún mantiene una brecha relevante entre desempleo y pleno empleo. Si bien la inflación está contenida, no está completamente resuelta. Un ajuste fiscal intensivo, en este escenario, puede profundizar la desaceleración. Menor consumo, menor inversión y un mercado laboral más débil son riesgos plausibles. Por eso, reducir el debate tributario a una dicotomía ideológica resulta insuficiente.
La discusión de fondo es la calidad de los ingresos, su estabilidad y su impacto en el ciclo económico, para ello debemos considerar y monitorear la dirección que adoptan los distintos indicadores que de una u otra manera se indexan a nuestro diario vivir. La Operación Renta permite leer el ciclo económico, veremos si la recaudación por renta se mantiene estable, pero otros ingresos son volátiles.
Finalmente, el polinomio cobre, dólar y petróleo anticipa escenarios en un contexto de ajuste fiscal y riesgos para consumo, empleo e inversión que son el eje neurálgico de la opinión pública además de la seguridad y orden público. Autor: Gabriel Pradenas Sandoval Ingeniero Comercial y Magíster en Políticas Públicas.. Opinión