Autor: Gonzalo Cowley P.
Columnas de Opinión: Los muchachos de la Esmeralda
Columnas de Opinión: Los muchachos de la Esmeralda ahí dónde todo empieza, Valparaíso, en un living de la calle Cumming entre tradiciones Y chilotas, alemanas y luego inglesas, a pocos metros de la plaza Aníbal Pinto, se moldeaban recuerdos acerca del Combate Naval de Iquique de parte de un joven marino que logró sobrevivir al hundimiento de la Esmeralda y que hoy descansa en la cripta de la Plaza Sotomayor. La tripulación capitaneada por el abogado Prat, ante la desigualdad material, antepuso espíritu de servicio y defensa de la dignidad y la soberanía nacional. Más que una derrota táctica, aquel enfrentamiento se transformó en un símbolo de identidad y libertad.
En 1915, el presidente Ramón Barros Luco oficializó esta memoria estableciendo en la ley 2.977 un artículo de carácter educativo para las instituciones de instrucción primaria y secundaria con la finalidad de alentar los deberes cívicos entre los jóvenes. No era un asunto baladí en tiempos de transformación social y de convulsiones territoriales que desencadenaron en una guerra mundial años más tarde. Y esto tiene sentido hoy, pues la tripulación contaba con un numeroso contingente de jóvenes en sus escalafones inferiores y el propio Prat contaba con algo más de 30 años. Para Barros Luco, esa referencia debía operar como referente en nuevas generaciones que pudieran ser inoculadas por un espíritu de servicio al país. Es un hecho que cada generación construye sus propias épicas bajo contextos distintos, dejando hitos que dan constitución a la República y forjan su carácter. Así ocurrió con quienes enfrentaron la "cuestión social" en el siglo XX; una generación que transitó entre las esperanzas de consolidación, alternancia de ideas y la tragedia política que culminó en 1973. Posteriormente, hacia fines de los 70 y durante la década de los 80, una nueva generación asumió la tarea de recuperar la libertad y la democracia, transformando el paisaje público desde las calles. Hoy, la historia nos interpela nuevamente desde una realidad inédita. La revolución digital está alterando los fundamentos de nuestra vida cotidiana y, fundamentalmente, la estructura de nuestro sistema de convivencia y la cohesión social. Hay tarea con las y los jóvenes en estos tiempos de cambios. Autor: Gonzalo Cowley P..