Editorial: Fin de la era Powell en la Fed
Editorial: Fin de la era Powell en la Fed La última reunión de la Reserva Federal (Fed) presidida por Jerome Powell, la semana pasada, ha marcado un hito, aun más allá del natural interés que siempre concita un cambio en el liderazgo del banco central de la principal economía del mundo.
En lo más concreto, la decisión de mantener la tasa de interés en su nivel actual no fue sorpresiva, pero sí lo fue el alto disenso que la acompañó, no visto en décadas: si bien una mayoría estuvo por mantener la tasa, un miembro de la Fed se jugó por bajarla y tres rechazaron el sesgo expansivo que planteó el comunicado respectivo al abrirse a bajas futuras.
Estas diferencias, aunque propias del quehacer de un banco central, son especialmente críticas en el contexto actual, donde el Presidente Trump ha presionado precisamente por una baja de tasas, abriendo una crisis sin precedentes con Powell.
Por ello, el anuncio de este en cuanto a que se mantendrá en el Consejo del organismo aun después de terminar su presidencia (su período como consejero dura 14 años, mientras que su mandato como presidente era más corto) anticipa que la tensión con la Casa Blanca persistirá, habida cuenta además del referido grupo de miembros que acaba de manifestar su oposición a dar señales expansivas. El contexto macroeconómico en EE.UU. es hoy particularmente complejo, toda vez que el alza de la inflación y la fortaleza de su economía en particular del empleo difícilmente justificarían una política monetaria más expansiva. Así, la posición del presidente saliente de mantener criterios técnicos en el manejo de la Fed ha topado con el empuje de Trump. De hecho, la decisión de Powell de mantenerse en el Consejo se justifica explícitamente a partir de la necesidad de asegurar la independencia del organismo. La próxima llegada de Kevin Warsh a la presidencia genera algunas incertidumbres en este sentido. Warsh es un reconocido banquero central, e históricamente mantuvo una posición considerada dura en materia de inflación, aunque en el último tiempo ha sostenido posturas más críticas a las medidas de Powell.
En esto, nuevamente, hay que distinguir entre lo que puedan ser diferencias técnicas a la hora de interpretar el ciclo de inflación y actividad en EE.UU. las que son perfectamente legítimas y una eventual disposición a sacrificar parte de la independencia de la Reserva en términos de la definición de políticas. Posiblemente, serán algunas dimensiones cualitativas las que el mercado estará observando a la hora de interpretar el cambio de liderazgo.
Más allá de lo acertadas o no que puedan haber sido numerosas decisiones de la era Powell, su esfuerzo por mantener la autonomía de la institución ha sido altamente valorado y es de esperar que su sucesor conserve esa doctrina. No es descartable que las tensiones con la Casa Blanca persistan en la nueva etapa.. No es descartable que las tensiones con la Casa Blanca persistan en la nueva etapa.