Autor: Constanza León A.
"Cuando pisé Cannes por primera vez, pensé: ¿ Esto es Europa?"
"Cuando pisé Cannes por primera vez, pensé: ¿ Esto es Europa?" Diego Céspedes, cineasta: CC He estado solo, en los últimos preparativos. Extrañamente, no me provoca ningún nerviosismo.
Sí mucha emoción, como que algo divertido va a pasar", dice sonriendo Diego Céspedes por videollamada desde París, a horas de hacer historia como el tercer chileno que llega como jurado a la competencia internacional del Festival de Cannes. La primera fue la crítica María Romero, en 1956; el segundo, Raúl Ruiz, en 2002. Céspedes, director y guionista de 31 años, llegó a la 79ª edición del encuentro más importante del cine de autor gracias a "La misteriosa mirada del flamenco", su ópera prima. Con ella marcó otro hito el año pasado: se llevó el máximo galardón de "Un Certain Regard" (Una cierta mirada), un hito sin precedentes para el cine chileno en Cannes.
Esta vez vuelve a la Costa Azul para compartir podio con el surcoreano Park Chan-Wook ("Old Boy") -presidente del jurado-, Demi Moore, la actriz irlandesa-etíope Ruth Negga, la realizadora belga Laura Wandel, la cineasta china Chloé Zhao ("Hamnet"), el actor marfileño Isaach de Bankolé, el guionista escocés Paul Laverty y el actor sueco Stellan Skarsgrd.
La película -que lleva nueve semanas en cartelera y que en junio llega a MUBIestá ambientada en el desierto chileno y cuenta la historia de Lidia, una niña de 11 años criada en una familia queer, una comunidad de travestis en un polvoriento pueblo minero, cuando el Sida era una peste sin nombre ni cura.
Fue seleccionada para representar a Chile en los Óscar y los Goya, y ganó premios en el Torino Film Lab, San Sebastián, Lima y Ginebra, entre otros. "Una de las voces emergentes del cine latinoamericano, creador de relatos íntimos y políticamente comprometidos en torno al deseo, la identidad y las familias", sentenciaron los organizadores en Cannes. "Cuando escribo no pienso en el panfleto político" -¿ Qué expectativas tienes sobre este diálogo con estas figuras del cine mundial? -En los últimos años, he intentado no tener tantas expectativas de nada. Prefiero siempre matarlas. Tengo muchas ganas de conversar sobre las películas con esta gente que admiro tremendamente. Con los famosos que he conocido, me pasa que solo pienso en conocer a la persona. Admiro mucho, pero no como un fan. No me quita el sueño. Ahora, es increíble poder conocer la opinión de Park Chan-Wook, que es un director de culto. Chloé Zhao también es excepcional. Hay directores a los que les gusta un cine similar a lo que hacen, y a otros les gusta todo lo contrario. Eso me ha parecido siempre muy interesante. -¿ Cómo fue el momento cuando te enteraste de esta invitación a Cannes? -Creo que te llaman por teléfono, pero como estaba en Chile, me enviaron un correo. Es que mi celular no funciona fuera del país porque no pago el roaming (risas). Estaba en la preproducción de un corto en el centro de Santiago. Yo estaba comiendo y cuando leí, pensé: "No, ¡mentira!". Fue bacán. Ahora solo pienso en ver las películas.
Y en si me va a caber la ropa (risas). Yo soy mi propio estilista. -¿ Cómo ha sido para ti este año de reconocimientos con tu película? -Es bonito el viaje que ha tenido la película porque partió con un boom muy fuerte de premios en festivales, y terminó en Chile ahora. Normalmente, los comentarios son muy cariñosos, la gente se conmueve. Creo que la película crea un sentido de comunidad, de sentirse acompañado en tiempos que a veces son tan oscuros, tan violentos, que apuntan tanto al individualismo. Hacer familia, simplemente por tener algún lugar en el mundo, es un sentimiento que conecta.
Yo la promocioné personalmente en Francia, España, Brasil y Chile, y siempre fue muy lindo. -Si bien es una película que se define como un Western Queer, no tiene necesariamente un llamado reivindicatorio del movimiento del LGBTQ+. Parece más bien un llamado a recuperar la esperanza en la humanidad. -Yo soy una persona sumamente SAMEER AL-DOUMY / AFP Autor: Constanza León A.. En la capital del cine de autor el año pasado triunfó con su ópera prima, "La misteriosa mirada del flamenco", y ayer deslumbró en la alfombra roja como jurado de la competencia oficial. "Cuando pisé Cannes por primera vez, pensé: ¿ Esto es Europa?" política y tengo una posición bien clara. Pero más allá de eso, cuando escribo no pienso en el panfleto político. Hago lo que me sale de la panza, lo que me enamora a mí. Escribo pensando en mi gente cercana, y eso es lo que pasa en la película. Yo me siento partícipe de esta comunidad. Conozco su lado oscuro, pero por sobre todo, su parte luminosa. -¿ No te interesa utilizar tu cine como bandera? -Eso pasa inevitablemente en la promoción. Es un mensaje que se va construyendo. Yo creo en el mensaje político que tiene la película, pero no quiere decir que la hayamos hecho pensando en un panfleto. Tampoco es una película sobre el sida. Lo más importante para mí es cómo resistieron estos grupos. La resiliencia me parece lo más bello del ser humano. Cómo estas flores raras crecen en el desierto, a pesar de que estaba seco. -¿ Cómo ha vivido este fenómeno el elenco desde aquella alfombra roja en Cannes el año pasado? -Ha sido bacán. La gente me empieza a reconocer en la calle. A mí y al elenco. Me escriben mensajes todos los días. Las chiquillas suben fotos con gente que las reconoce. A la mamá Boa (Paula Dinamarca) y a Lidia (Tamara Cortés) les escriben mucho. Su trabajo ha sido visibilizado y han llegado nuevos trabajos. Esa alfombra roja fue emocionante. La Paula estaba en las nubes. Yo les dije que íbamos a pasar todos de la mano, pero ella se adelantó y pasó sola frente a las cámaras (risas). Estuvo divertido.
Ha sido todo muy bueno. "Yo reconozco mi talento" El discurso que hizo Céspedes al recibir el premio -en 2025fue memorable: "Vengo de una población en Chile, uno de esos barrios obreros donde gente como nosotros no debería estar en un lugar como este. Pero lo logramos.
Y no lo hicimos solos, sino que con todas las locas de allá abajo, sin invitación, las ruidosas, las grandes (. .. ) Este premio no celebra la perfección, sino la fiereza y terquedad de existir tal como somos". "Escribí esto mientras me peinaban, en mi celular. Nunca pensé recibir el premio principal; aunque yo reconozco mi talento, sin ningún problema. Me siento una persona muy talentosa en lo que hago, porque amo lo que hago. Y creo incluso que si fallo con alguna película no va a ser un fallo para mí, si lo hago con honestidad. No le tengo miedo al fracaso", asegura Diego. "También creo que hay que defender nuestras políticas públicas. Porque por más talento que tenga, si no fuera por la beca que me dieron, yo hubiese sido transportista escolar, como mi papá", añade. Céspedes nació y se crió en una población de Peñalolén, donde sus padres instalaron una peluquería donde él pasó sus primeros años. "Ahí trabajaban con todos los gays del barrio y todos murieron de sida. Yo tenía pesadillas con eso", ha contado. -¿ Cómo era tu familia? -Mi mamá es dueña de casa. Tengo dos hermanos, y dos más que son como mis hermanos, pero son mis primos. Somos una familia muy achoclonada. Somos once. Siempre estamos juntos con mis primas, mis tías, una familia muy de mujeres. Los maricones éramos yo y mi hermano; los únicos hombres (carcajadas). Después llegó un primo más, que es más chiquitito. -Imagino te marcó esa crianza de referentes femeninos. Algo de esa historia está, probablemente, en la película también. -Mi infancia tuvo muchos matices. Necesitaría un día entero para contarte. Pero lo bacán del cine es que ahí está nuestra experiencia de vida. Y es eso lo irreemplazable. Ninguna IA puede con eso. Eso es lo que hace que el cine autor sea tan lindo. Y sí, obviamente mi infancia tiene matices duros, y también de supervivencia emocional. Es poco humilde que lo diga yo, pero soy el favorito de mi familia. Siempre fui el regalón. Siempre estuve más con mis tías que con mi propia familia. Cuando se iban de vacaciones, a mí me llevaban. Yo era muy sensible desde chico. No hablaba, era muy tímido. Fui sacando personalidad de adolescente. En el colegio era todos los años el "mejor compañero". Y ya en la universidad me volví otra persona. Tuve un switch, porque la encontraba violenta. Tuve un despertar de la conciencia social. Me empecé a enojar. -¿ Fue recién en la universidad donde descubriste la distancia de clase, al compartir con gente con una preparación distinta a la tuya? -Totalmente. Es que cuando uno es pobre no sabe que es pobre. Nadie conversa: "Ay sí, como somos pobres". No. Así no se cuenta la historia. Cuando uno se compara con el otro empieza a entender quién es.
Y me empecé a dar cuenta, por ejemplo, que yo no sabía escribir un ensayo, que no había leído todos los autores que habían leído ellos, que yo no sabía nada. ¡ Y no había visto una película de autor en mi vida! Había una educación base de la que yo carecía totalmente. Y varios compañeros también. -¿ Alguien en tu entorno se interesaba por el arte? -Nadie. Mi papá pintaba y era bueno para las manualidades. Mi hermano es muy manual, tiene un talento increíble. Y yo soy más cabeza. En mi familia son todos trabajadores, normales. Yo en la Escuela de Cine me encontraba con el hijo o el sobrino de tal y me daba rabia.
Me peleaba porque yo les decía: "Se van a esforzar el mínimo y tienen el futuro asegurado". "El alojamiento ya lo van a tener". Ahí empecé a entender lo de los colegios cuicos; yo no tenía idea que existían.
Yo vivía aislado en Peñalolén, lo más cuico que conocía era Ñuñoa. -¿ Y fue relevante la formación de tu colegio? -Mi colegio era de Ñuñoa gracias a mi papá que hacía transporte escolar en el República de Siria, un colegio municipal que tuvo una época de oro. Ellos me ayudaron mucho para la PSU. Había un grupo de profesoras que les interesaba mucho que fuera un colegio destacado. Todos mis compañeros entraron a buenas universidades. Y en la universidad también tuve compañeros que no estaban en una buena situación y se salieron, porque no se trata solo de llegar con buenos puntajes, si no de saber sostenerse.
Ahí también se ve la diferencia social. -Entiendo que Alicia Scherson, profesora tuya en la Universidad de Chile, fue clave también. -Yo fui su ayudante durante tres años, en los que vi todas las películas que me encargó. La primera vez que vi algo de Lucrecia Martel quedé impresionado, me movió algo. Y me empecé a hacer cinéfilo. Y cuando entendí la herramienta del cine la empecé a ocupar muy rápido. Alicia fue la primera en leer mi corto y le encantó. Ella me motivó a seguir escribiendo.
Ese primer cortometraje fue "El verano del León Eléctrico" (2018), historia inspirada en el "Profeta" de Peñalolén, que postuló a Cannes y ganó el primer premio del jurado en la categoría Cinéfondation y el Primer Premio Nest en San Sebastián. Su segundo corto, "Las criaturas que se derriten bajo el sol" (2022), pieza fundacional de su ópera prima, fue seleccionado para la Semana de la Crítica en Cannes nuevamente. Así comenzó su camino. -Es decir, es casi una casualidad que hayas sido cineasta. ¿ No entraste a la carrera con ese objetivo? -No. No tenía referencias. Es que la caricatura del pobre está tan mal dibujada por las teleseries. Mi papá no hizo nada conmigo del tipo: "Mira, tienes que estudiar para surgir, para sacar a la familia adelante". Cero. Me gane una beca. Había pensado en arquitectura, como mi hermano, pero el no me lo recomendó. Entonces cine, porque me gustaban las cámaras. Mi tía tenía una VHS antigua y me encantaba grabar. Editaba videos. Pensé en algo técnico, pero nunca soñé con ser un director de cine. Nunca tuve una gran ambición. Sí reconozco que soy súper competitivo. -¿ Y qué pasó con esa primera invitación a Cannes? Cuando llegaste a contarle a tu familia, ¿ qué te dijeron? -Yo saltaba de la felicidad. Pero ellos creo que hasta el día de hoy no lo entienden tan bien. Cuando me invitaron para ser jurado se los conté una semana después, porque no le iban a tomar el peso, entonces para qué revolver el gallinero.
Ahora sí, como empezó a salir la prensa, comparten todo. ¡ Son súper fans! Y finaliza: "Yo tenía 22 años y cuando pisé Cannes, por primera vez, pensé: ¿ Esto es Europa? Fue lo primero que conocí. Hoy estoy profundamente agradecido, porque Cannes ha sido mi escuela. En Chile, pocas manos me tendieron. Realmente, es muy difícil, por eso creo que en las políticas públicas está el real cambio. La educación hay que defenderla con garras y dientes. Desde Cannes, para mí, empezó a cambiar todo". (En la universidad) empecé a entender lo de los colegios cuicos; yo no tenía idea que existían. Yo vivía aislado en Peñalolén. Lo más cuico que conocía era Ñuñoa". Hay que defender nuestras políticas públicas.
Porque por más talento que tenga, si no fuera por la beca, yo hubiese sido transportista escolar, como mi papá". "En Chile, pocas manos me tendieron" Autor: Constanza León A.. (En la universidad) empecé a entender lo de los colegios cuicos; yo no tenía idea que existían. Yo vivía aislado en Peñalolén. Lo más cuico que conocía era Ñuñoa". Hay que defender nuestras políticas públicas. Porque por más talento que tenga, si no fuera por la beca, yo hubiese sido transportista escolar, como mi papá". "En Chile, pocas manos me tendieron"