Magallanes y la antártica chilena en el corazón del mundo antártico: Cuatro voces ciudadanas del Cosoc del INACh llegarán al SCAR 2026 en Oslo
Magallanes y la antártica chilena en el corazón del mundo antártico: Cuatro voces ciudadanas del Cosoc del INACh llegarán al SCAR 2026 en Oslo Hay decisiones que se toman lejos de los ref lec tor es, e n salas modestas, frente a pantallas y formularios, pero cuyo eco viaja miles de kilómetros.
La selección de cuatro miembros del Consejo de la Sociedad Civil (Cosoc) del Instituto Antártico Chileno (INACh) para participar en el SCAR Open Science Conference 2026, que se realizará entre el 10 y el 14 de agosto en Oslo, Noruega, es una de esas decisiones. Y conviene mirarla con atención, porque condensa en un solo gesto varias capas de lo que significa hoy hacer ciencia, ciudadanía y diplomacia antártica desde el extremo sur de Chile.
M a r c e l o A s t o r g a Veloso, representante del Consejo Vecinal de Desarrollo Robert Fitz Roy; Francisco Sánchez Urra, de la Fundación Huellas Magallánicas; Eduardo Felipe Alfaro Valdés, del Instituto de Filosofía y Ciencias de la Complejidad (Ificc); y María Pastora Sandoval, consejera suplente, per iod ista c ie nt í f ica y creadora del podcast Mirador Antártico, fueron escogidos para representar al Cosoc en la conferencia más relevante del calendario polar mundial. No es un dato menor. El SCAR Open Science Conference se realiza cada dos años y reúne a la comunidad científica internacional dedicada a la investigación antártica y del Océano Austral. En su edición anterior, celebrada en Pucón en 2024, congregó a más de 1.300 asistentes de los cinco continentes. La edición 2026, bajo el lema “Div i ng i nto Antarctic Science: Making Waves for the Future”, será organizada por el Instituto Polar Noruego. MARcElO AsTORgA, FRAnciscO sánchEz, FEliPE AlFARO y MARíA PAsTORA sAndOvAl Cosoc del INACh logra presencia en la SCAR Open Science Conference 2026. Magallanes y la antártica chilena en el corazón del mundo antártico: Cuatro voces ciudadanas del Cosoc del INACh llegarán al SCAR 2026 en Oslo en el Clarion Hotel The Hub de Oslo. Incluirá conferencias plenarias, minisimposios, sesiones paralelas, paneles, talleres y presentaciones de pósters.
Pero detrás de la grilla técnica hay algo más profundo: el SCAR es el foro donde se discuten las prioridades científicas para los próximos años, donde se tejen colaboraciones internacionales y donde se construyen las preguntas que, una década después, terminan informando los acuerdos del Sistema del Tratado Antártico. Estar ahí es estar en la sala de máquinas de la gobernanza polar global. Por eso resulta tan trascendente que cuatro voces de la sociedad civil chilena hayan logrado un cupo. Postular al SCAR no es un trámite.
Implica presentar resúmenes evaluados por pares internacionales, justificar la pertinencia científica o social de la propuesta, sostenerla en inglés y demostrar que se aporta una mirada novedosa a un campo en el que compiten miles de investigadores de todo el mundo. La tasa de aceptación es estricta, y los comités revisores no hacen concesiones. Que representantes de un consejo ciudadano hayan superado ese filtro habla de un trabajo serio, sostenido y de alto nivel. El Cosoc del INACh no es un órgano decorativo. Es un consejo consultivo que tiene por función incorporar la voz de la ciudadanía en todo el ciclo de la gestión de las políticas públicas del instituto.
El nuevo período 2026-2029 está compuesto por 11 consejeros titulares y sus suplencias, en representación de organizaciones vinculadas a género, juventudes, agrupaciones territoriales de Magallanes y Antártica Ch ilena, organ izaciones medioambientales y marítimas, entidades de divulgación, centros de investigación y universidades. Es, en los hechos, un espejo de la diversidad de actores que sostienen el quehacer antártico chileno más allá de los laboratorios. Cada uno de los seleccionados llega al SCAR con una historia distinta.
Felipe Alfaro Valdés, kinesiólogo y magíster en Salud Pública con mención en Epidemiología, doctorando en la Pontificia Universidad Católica de Chile, presentará una revisión sistemática sobre causas, efectos e iniciativas de mitigación en la salud mental de personas que habitan regiones polares.
Su trabajo aborda un tema central para el futuro de la presencia humana en el Continente Blanco: cómo el aislamiento prolongado, el confinamiento y las alteraciones del fotoperiodo impactan la salud mental de quienes residen en estos territorios. Es ciencia con rostro humano, y es precisamente la clase de investigación que el SCAR busca proyectar. Marcelo Astorga, representante de un consejo vecinal de Punta Arenas, encarna otra dimensión igualmente valiosa: la de la Antártica vista desde el territorio. Magallanes no es solo la puerta de entrada al Continente Blanco; es el lugar donde la ciudadanía convive cotidianamente con la logística antártica, con sus científicos, con su economía y con su simbolismo. Llevar esa voz a Oslo es, también, llevar la perspectiva de las comunidades que hacen posible la operación antártica chilena. Francisco Sánchez, de Fundación Huellas Magallánicas, suma la mirada del patrimonio, la memoria y la divulgación. Y María Pastora Sandoval, desde el periodismo científico y a través de su podcast Mirador Antártico, aporta la dimensión comunicacional, ese puente imprescindible entre la ciencia que se hace y la ciudadanía que necesita comprenderla. Conviene recordar que Chile ha venido construyendo, con paciencia, un lugar de liderazgo en la geopolítica científica antártica.
Que ahora representantes ciudadanos chilenos sean parte del encuentro en Oslo no es coincidencia: es la continuidad de una política de Estado que entiende que la Antártica se defiende también con conocimiento, divulgación y una sociedad civil informada y comprometida. Pero hay una verdad incómoda que conviene poner sobre la mesa: representar a Chile en Oslo cuesta. Y cuesta mucho.
Los pasajes desde Punta Arenas hasta la capital noruega, el alojamiento durante una semana en una de las ciudades más caras de Europa, las tarifas de inscripción al congreso que para los participantes internacionales superan con holgura los 700 euros, los seguros, la alimentación y los traslados internos, configuran un presupuesto que, por persona, supera fácilmente los seis millones de pesos. Multiplicado por cuatro representantes, el desafío financiero es considerable. El reglamento del Cosoc es explícito: los consejeros no reciben remuneración, y son las organizaciones patrocinantes las que deben costear su participación.
Aquí es donde se vuelve urgente el llamado a la empresa privada de Magallanes y del país especialmente al sector turismo antártico, naviero, energético y de servicios logísticos y a las instituciones públicas con vocación de proyección internacional, a comprometerse activamente con este tipo de representación. Apoyar a estos consejeros no es caridad: es invertir en marca país, en diplomacia ciudadana y en el fortalecimiento del rol de Chile en el sistema antártico. Lo que se aporte hoy se traduce, mañana, en posicionamiento internacional, en alianzas científicas y en una sociedad civil más robusta. La pregunta no debiera ser si vale la pena financiarlos, sino quién tendrá la visión estratégica de hacerlo primero.
En un escenario internacional en el que la Antártica enfrenta presiones crecientes cambio climático acelerado, deshielo, contaminación por plásticos, tensiones geopolíticas, la participación de actores de la sociedad civil en foros como el SCAR no es un lujo: es una necesidad estratégica. Las decisiones sobre el Continente Blanco requieren legitimidad social, miradas interdisciplinarias y la capacidad de traducir la ciencia en políticas públicas. Para Magallanes, además, cada magallánico que levanta la mano en un foro internacional refuerza la identidad de este territorio como capital antártica del país. Que el próximo capítulo de la historia antártica chilena se redacte, también, con tinta ciudadana es una de las mejores noticias que ha entregado el Cosoc del INACh en sus diez años de existencia. Ahora falta lo más concreto: que Astorga, Sánchez, Alfaro y Sandoval puedan, efectivamente, subirse al avión..