Editorial: El agua del futuro se está decidiendo hoy
Editorial: El agua del futuro se está decidiendo hoy a aprobación definitiva del proyecto Cramsa no es solamente una buena noticia para la infraestructura hídrica de la Región de Antofagasta.
Es, probablemente, una señal concreta de hacia dónde se está moviendo el L desarrollo económico del norte de Chile y de cómo el país comienza, lentamente, a asumir que el agua será el principal factor estratégico del siglo XXI. Que Antofagasta se encamine a albergar la desaladora más grande del país no es casualidad. La región lleva años transformándose en un laboratorio mundial de adaptación hídrica, impulsada por una condición tan evidente como irreversible: vivir y producir en uno de los territorios más áridos del planeta. Allí donde antes la escasez parecía un límite para el crecimiento, hoy comienza a instalarse una nueva lógica basada en tecnología, reutilización y generación de nuevas fuentes de agua. Las cifras hablan por sí solas. Trece plantas desaladoras ya operan en la región y representan cerca del 60% de la capacidad nacional. A ello se suman decenas de proyectos en distintas etapas de desarrollo, con inversiones multimillonarias y una capacidad potencial que podría triplicar la actual producción hídrica regional. Más que proyectos aislados, se está consolidando un nuevo modelo de infraestructura estratégica. Antofagasta es un referente internacional de adaptación hídrica en zonas áridas. Tiene las condiciones geográficas, la experiencia acumulada y la necesidad urgente de hacerlo. Pero también enfrenta una responsabilidad mayor: demostrar que todo puede traducirse en desarrollo humano y territorial. En el fondo, la región está anticipando un debate que tarde o temprano alcanzará a todo Chile. Porque en un escenario de cambio climático, estrés hídrico y creciente demanda energética, el agua dejará de ser únicamente un recurso natural para transformarse en la infraestructura más crítica del desarrollo. La discusión sobre desalación no puede quedar restringida al abastecimiento industrial.. El agua desalada no puede transformarse en un privilegio productivo mientras persisten brechas sociales y territoriales en la calidad de vida de las comunidades. E Editorial La discusión sobre desalación no puede quedar restringida al abastecimiento industrial.