Autor: Jaime González Colville, Academia Chilena de la Historia
Nostalgias de vacaciones ... amores de veraneos
Nostalgias de vacaciones. .. amores de veraneos.
A quién no le ha sucedido? El término de las vacaciones, muy especialmente en la adolescencia y la incipiente juventud de principios del siglo XX, tenían un agridulce sabor de risas y amores que se esfuman, de noches lunadas, días de sol y atardeceres románticos.
Además de las nostalgias, de los pololeos fugaces, en el fondo de esta perspectiva se alzaba la sala de clases, con su banco esclavizador y el profesor adusto. "El verano, redondo como una sandía", según la poética descripción de Neruda, llena de hitos nuestra vida y lo fue más intensamente en los años distantes. Constitución, que desde 1905 vio llegar estas alegres algarabías de jóvenes bajo la mirada severa "de los mayores", se va llenando de vida. Traen imaginación, juegos y risas hasta ahora inéditas en las polvorientas calzadas. Cantan, saltan y bromean porque imaginan que el verano (y sus vidas) serán eternos. Así, con disimulada actitud, florecen los pololeos con citas en el muelle o en la playa y también en la plaza. Ha surgido una nueva actitud social, que se extiende a lo largo de la costa maulina.
Y llega el fútbol: en septiembre de 1916 los hijos de ingleses avecindados en el puerto, que no eran pocos, anuncian un partido "five on side" (cinco por lado), que se juega en la plaza Señoret, atrayendo de inmediato el interés de los habitantes que se agolpan a observar este novedoso deporte, que hoy equivaldría al popular baby-fútbol. Pero, el efímero estío se va escurriendo en las páginas del calendario. Hay pena en el alma de quienes se han enamorado y deben separarse, prometiéndose cartas y esquelas.
Así, se establecen evocadoras costumbres que van definiendo un renovado estilo de vida juvenil, al que adhieren, de no muy buenas ganas, los mayores, pero terminan contagiándose con ese entusiasmo que ellos no tuvieron en los años mozos. Hacia 1920 -lo rememora muy bellamente Mariano Latorreen Constitución se organizan carnavales que son el "fin de fiesta" del verano que se queda adherido en las pupilas, los recuerdos y el alma. Un corso de flores recorre cada final de febrero las calles del puerto, rodeando la plaza y pasando por las principales avenidas del pueblo, iluminado con los faroles incipientes de esos años. Todo ello amenizado por el orfeón de la Policía de Talca, que se traslada en un carro especial desde esta ciudad. Las chicas adornan carretas y coches para lucir trajes y sombreros en ruidosa algazara. Las familias más pudientes de la zona prestan su concurso (con dudas primero y entusiasmo después) para colaborar en este festejo. El Almirante Fernández Vial, sobreviviente de la Esmeralda, pasa unos días con su familia en las playas (desechando ir a Viña del Mar y otras del litoral de Santiago) para disfrutar del aire maulino. Y para no ser menos, el Presidente Carlos Ibáñez llega en un coche especial a Constitución, anunciando profusamente su visita.
Todo este carnaval de fin de verano, que duró al menos medio siglo hasta los años cincuenta, tiene un "remate" con un baile en casa de algún destacado prohombre como Eusebio Ibar, la familia Donn Pinochet y especialmente la casa de Enrique Mac Iver, de amplios salones y lujosos muebles.
Pero la juventud es siempre la juventud y prefieren hacer este festejo en el muelle del río, junto al mítico chalet Doggenwailer, donde ensayan los modernos ritmos de la época, al son de una victrola de cuerda, instalada sobre un mueble. Aparecen el charlestón, el fox-trot y otros ritmos, todavía mirados ceñudamente por los padres.
El periódico "El Maule" de Constitución del 16 de febrero de 1900, publica una crónica de bello estilo describiendo esa magia inusitada de juventud y alegría que llega en los veranos a agitar los corazones de los maulinos: "Si el recuerdo perdura -dice el redactornuestros amables veraneantes al abandonar estas hermosas y poéticas playas de Constitución, sentirán la nostalgia de esos felices días que se han deslizado como fugaces meteoros, cuando el crudo invierno haga meditar en lo efímero que son los goces y placeres de esta vida; entonces el recuerdo volará en alas del pensamiento a estas regiones, a los sitios más pintorescos de nuestro balneario, a las rocas encantadoras y abruptas, a la isla, Quebrada Honda, Calabocillos, etc. " Años más tarde, el 5 de febrero de 1916, este periódico seguía con sus ensoñaciones veraniegas, que la juventud hace florecer.
En su lenguaje emotivo, escribe: "Desde las primeras horas de la mañana se ven las calles concurridísimas de paseantes, que marchan en distintas direcciones: unos a tomar el fresco y puro ambiente que se respira bajo los frondosos árboles de la plaza de Armas: otros, a tomar el baño del sanatorio del Padre Tadeo; grupos de excursionistas se dirigen también a los cerros que circundan la ciudad en busca de flores de copihues y plantas medicinales; ese ir y venir de paseantes imprime a este balneario un tinte de verdadera alegría, bullicio propio de las grandes ciudades". Un espectáculo que todos se llevan en los recuerdos más fuertes, especialmente en los jóvenes, son los paseos por el muelle, frente al río Maule, en las noches de luna llena. Ahí nacen romances condenados a sufrir en los inviernos la cruel ausencia: la chica de Santiago que se prenda de un talquino o viceversa.
A la tenue claridad de esas noches embrujadoras, se formulan promesas de cartas de amor, con algún beso furtivo, robado cuando "los mayores" se han distraído. "Mucha juventud -dice El Maule de febrero de 1912recorre las calles y plaAutor: Jaime González Colville, Academia Chilena de la Historia. Cualquier vehículo servía para adornarlo y seguir el carnaval. Con el mejor traje de moda se bajaba a las arenas de Constitución en 1920. Corbata los varones e incluso los niños. Grupo de jóvenes, en la plaza de Constitución de 1927. Enrique Donn Müller, su esposa Enriqueta Schepeler Pinochet y la madre de ésta, Dolores Pinochet. En sus salones se hicieron los bailes juveniles. Maule. luna. La Mañana de Talca, enero de 1927. El Presidente Ibáñez en portada llegando al puerto maulino.
Nostalgias de vacaciones. .. amores de veraneos El mítico chalet Doggenwailer, a orillas del río, arrastrado en una crecida del El muelle de Constitución, lugar de citas románticas y paseos a la luz de la zas, esa multitud llena de vida y fresca y lozana juventud es una de las notas vibrantes del verano. .. Todo aquí es vida, animación, juventud, entusiasmo y alegría permanente". Los veranos traen al puerto novedosas iniciativas: en febrero de 1921 comienza la reforestación del cerro Mutrún, entonces un "peladero". Para ello se utilizan especies traídas desde el vivero de Linares y la mano de obra son los jóvenes del Liceo que lo hacen voluntariamente. Un año después, el 6 de febrero de 1922 se inaugura la gigantesca Virgen de la Inmaculada Concepción, de cinco metros de alto, la que es bendecida por el Obispo Monseñor Gilberto Fuenzalida Guzmán. La imagen cayó en el terremoto del 2010, pero fue restaurada poco después.
Se le pensaba ubicar mirando hacia el mar para protección de los pescadores, pero alguien se dio cuenta que en realidad estaba en dirección a la ciudad, atribuyéndose a ese detalle las sucesivas desgracias ocurridas en la fatídica barra. En la isla Orrego, propiedad de la familia de este apellido, existía un hermoso chalet, con puerto, pozos de agua dulce y balcones abiertos al río.
Don Augusto Orrego Luco ubicó en ese escenario su novela "Playa Negra" de 1947 y a ella arribaban en los estíos las cabelleras rubias y ojos azules de los Orrego Barros, Orrego Vicuña y otros miembros de esa amplia extirpe del Constitución de entonces.
Un baile, al final de cada verano, en esa isla con mucho de encanto fascinante (y sin vislumbrar su trágico destino) sellaba esa época inolvidable de risas, sueños, anhelos y afanes tan propios de los adolescentes y jóvenes.
En Talca, los santiaguinos que vienen a provincias a reponer fuerzas y visitar a parientes, tienen tres paseos clásicos: la plaza de Armas al atardecer, donde las familias se reúnen y las mozas casaderas "o en edad de merecer" pueden parecer indiferentes, pero aquilatan rápidamente a los presuntos galanes que, con sombrero de paja, muy típico de los años 20, pasean con impecable terno, corbata y perla, tratando de cazar miradas. Una sonrisa, un movimiento WORM ACIONES DE CONSTITUCI de abanico, son señales que llenan de esperanzas los corazones adolescentes. Se visita el salón de té Palet o el biógrafo (cine de hoy) de similar nombre. La otra opción es recorrer la Alameda, recién remodelada a principios del siglo XX. Ahí viven familias acomodadas en "chalets" de los cuales hoy quedan algunos en pie. El verano en este paseo tiene frescor y el viento sur lo atraviesa con aromas de hierbas y olores silvestres. La audacia mayor es sentarse en algunos de los escaños donde la chica, bajo la mirada escudriñadora de la mamá, le otorga al aspirante a galán disimuladamente un espacio. Si se logra iniciar un dialogo es batalla con visos de triunfo. La tercera opción es la salida de Misa. Conforme las costumbres de la época, las hay sábado y domingo y, a veces, los viernes. Si las señoras permiten a sus hijas quedarse fuera del templo "con las amigas", los jóvenes atacan de inmediato, así como huyen cuando se oye movimiento de fieles que salen del recinto.
Pero se ha logrado intercambiar direcciones, nombres y datos de interés para una presunta "amistad". La salida de misa es un instante máEl viaje de 8.8. a Constitu' con unos amigos a bordo y Ammai miansamani centes. Tal vez lleguen las anheladas cartas, en sobre rosados y, en otras ocasiones, las más, el olvido cubra estos amores de verano. Pero ya este cuadro quedó en el ayer. La tecnología de hoy, los espacios ganados por la juventud, las redes sociales, las discos y otras diversiones de este incierto siglo XXI apagaron para siempre los cuadros y sensaciones de lejanos veranos. Mientras escribo esta crónica, anochece sobre Villa Alegre. El viento sur, un tanto helado, evoca que el otoño golpea las puertas. gico, buscado, de expectación y esperanzas entre la juventud. Las chicas pasan frente a los pretendientes a veces dejando caer un pañuelo donde va un mensaje. El verano se desdibuja a fines de febrero. De la montaña, del mar, de los pueblos de provincia, todos se aprontan al regreso con sentidas y lloradas despedidas en los andenes del ferrocarril. Las clases aguardan con su secuela de letanías y sus sombras de tedio. Carnavales, fogatas, risas, un pololeo furtivo, una esquela perfumada, son los baluartes que se llevan los adolesEn un iran especial que legg a las horas arribó a Constitución, el martes S. E. el Presidente de la República Exmo S-, don Carlos Toañez del Cam Autor: Jaime González Colville, Academia Chilena de la Historia. En un iran especial que legg a las horas arribó a Constitución, el martes S. E. el Presidente de la República Exmo S-, don Carlos Toañez del Cam