Autor: ALEXIS IBARRA O.
Sueños quemados: La historia de la escuela que se inauguraría en marzo y que el fuego arrasó
Sueños quemados: La historia de la escuela que se inauguraría en marzo y que el fuego arrasó Tener una escuela sólida y definitiva era un deseo profundo de la comunidad de Punta de Parra, una localidad a seis kilómetros del centro de Tomé. Y hasta hace unos días ese sueño se estaba cumpliendo. “El colegio estaba nuevo. Era un proyecto de reposición que tardó años en concretarse, hasta que en 2024 comenzamos a hacer clases en él. Iniciamos con lo que teníamos porque no recibíamos todos los implementos y estos iban llegando de a poco. Llegaron las impresoras y el datashow, los computadores se salvaron (del incendio) porque llegaban pronto. Esperábamos tener todo para la inauguración en marzo de 2026”, cuenta Karina Concha, directora de la Escuela Punta de Parra desde 2019. La escuela tiene una matrícula de 197 alumnos, que cursan desde prekínder hasta octavo básico. “Tenemos un 88% de vulnerabilidad entre nuestros alumnos”, comenta la directora. Los niños ya tenían clases en los salones de la nueva escuela, la definitiva, la que reemplazó a unos módulos tipo container que hacían las veces de sala de clases y que usaron por años. Pero la noche entre el 17 y el 18 de enero todos esos sueños ardieron: la Escuela Punta de Parra fue arrasada por las llamas, al igual que las casas a su alrededor. “Se quemaron casi el 100% de las casas. Hay como cinco que quedaron en pie. Nosotros y la mayoría de los niños de la escuela lo perdimos todo”, cuenta Elizabeth Soto, quien tiene dos hijos en el colegio. La historia de la comunidad y su colegio es compleja. “Antes los niños tenían clases en un container porque no había colegio. Hasta 2014, sí existía uno en el mismo lugar de la escuela nueva que se quemó. Pero era insalubre.
Busca en Google y te va a aparecer que el colegio fue tomado por ratones y se tuvo que cerrar”. De ahí se cambiaron a un recinto que era de Conaf y luego llegó la solución de los containers. Esos containers también se quemaron. “Estuvimos siete años en los containers. Siempre estuvo la promesa de que se iba a construir el colegio, pero tardó: primero por el levantamiento del proyecto, luego el diseño, luego para obtener los recursos. Y cuando estaban los recursos, vino la pandemia”, cuenta Concha. Recién a comienzos de 2024 la infraestructura estuvo lista y se comenzó a hacer clases en la escuela nueva, aunque aún faltaban implementos, como computadores o impresoras. Estas llegaron a fines de 2025. “Los niños estaban felices con su colegio”, añade la directora. Los dos hijos de Nicole Castillo (de 8 y 6 años) perdieron su colegio y su casa. Ahora viven con sus abuelos, mientras sus padres se ocupan de la remoción de escombros. “Los niños lloraron al ver su colegio quemado. Si hubiese quedado en pie, ahora tendrían un lugar en el que estar, ir a distraerse o alimentarse. Ahora están tristes y lejos de sus amigos”, dice. Reconstrucción Tras las primeras horas después del incendio, la sensación era de incertidumbre.
Las informaciones que manejaba la comunidad eran diversas: que a los niños se les iba a reubicar en escuelas cercanas; que se construiría una escuela modular que alcanzaría a estar lista para marzo; además se barajaba la opción de reconstruir la escuela, pero a largo plazo.
Las dudas fueron disipadas el viernes por el ministro de Educación, Nicolás Cataldo quien, tras visitar la escuela, dijo: “Hoy día se han alineado los esfuerzos desde distintos ámbitos, sobre todo la colaboración de lo público y lo privado.
Desafío Levantemos Chile va a trabajar en una solución modular para el inicio del año escolar”. Y añadió: “Como Ministerio de Educación, vamos a trabajar inmediatamente en la solución definitiva con el financiamiento del 100% de los recursos que este cuente durante el primer semestre de este año. Ya estamos avanzando junto a los ministerios de CUDENIM Desarrollo Social, Bienes Nacionales, Obras Públicas para sacar adelante este proyecto”. Por lo pronto, ya se destinaron $70 millones para la demolición de la escuela.
El director de Desafío Levantemos Chile, Nicolás Birrell, quien se encuentra en zona cero del incendio, explica que “de las 30 emergencias en las que hemos trabajado, esta es una de las más duras, después del terremoto y maremoto de 2010”. Birrell dice que “la meta es que los niños vuelvan en marzo al colegio. Estamos coordinando la construcción de escuelas modulares para que vuelvan a clases lo más rápido posible”. La directora dice que construir una escuela igual a la anterior debiera ser el camino. “Están los planos, el diseño de la obra, los permisos. Era una escuela Sello, es decir, que cumple con toda la normativa actual, sobre todo en el tamaño de las aulas, donde hay más espacio por niño”, cuenta. Si la solución de los módulos se concreta, será un alivio para los padres, que no tendrán que mandar a sus hijos a otras localidades cercanas. Hoy, los padres y la directora están preocupados de la salud emocional de los menores. “Necesitan volver a su rutina, algo que los saque un poco de todo lo que han vivido”, dice la apoderada Elizabeth Soto. “Nos dijeron que el fuego no iba a llegar hasta acá, por lo que no hubo una evacuación pausada. Cuando el fuego llegó, los niños tuvieron que salir corriendo y eso les ha afectado”, agrega. Apoyo emocional “Tía, a mí me sacaron todo mojado para poder salvarme”, le dijo un alumno a la directora. “Uno ni se imagina qué le pasa a un niño que tiene ese recuerdo en su cabeza”, añade Concha.
Ayer el Ministro Cataldo dio inicio a la Escuela Abierta Junaeb de Emergencia en Punta de Parra, instancia en que los niños de entre 5 y 14 años podrán asistir a talleres recreativos, culturales y deportivos, dispondrán de alimentación y apoyo psicológico hasta el 14 de febrero. “Estos espacios sirven para sacar a los niños del contexto de la emergencia, y que estén divirtiéndose, jugando, conociendo a otros niños.
Además tenemos profesionales que están observando el estado de ánimo y todos los aspectos que tienen que ver con lo socioemocional para poder atender una vez que ingresen en el año escolar a través de las líneas en salud mental”, dijo la autoridad. Romina Irribarra, directora del programa Pedagogía en Educación Media de la U.
Andrés Bello (Concepción), explica que la reconstrucción también es “social y emocional”. “En Australia, tras los megaincendios de 2019-2020, iniciativas tejieron apoyo psicológico en aulas improvisadas, fortaleciendo lazos que evitaron que niñas y niños se perdieran en la sombra del duelo.
En Valparaíso, duplas psicosociales itinerantes ayudaron a sanar a docentes exhaustos”. En Punta de Parra “10 profesores perdieron su casa y cerca de un 85% de los alumnos sufrieron la pérdida de su hogar”, cuenta la directora. No será fácil volver a la normalidad. “Para muchos niños su escuela era su lugar seguro. Teníamos logros, buenos puntajes en el Simce y excelencia académica todos los años. Es muy emblemático el establecimiento porque es un logro de una comunidad completa. Yo tomé la posta en 2019, pero la comunidad viene trabajando desde hace once años”, dice la directora. Y agrega: “Yo le pido a la gente que no nos deje solos, que nos apoyen en la reconstrucción, no solo ahora que el tema está en boga.
Los niños merecen tener su colegio tal como lo tenían antes”. Otros seis establecimientos dañados El Ministerio de Educación hizo el catastro del siniestro: son 7 los establecimientos educativos con daño en su infraestructura, seis de ellos con pérdida total y un jardín con daños en su fachada.
Cuatro de estos establecimientos se encuentran en la comuna de Penco (Liceo Ríos de Chile, Escuela Vipla, y los jardines Burbujitas de Mar y Florcita Silvestre) y 3 en Tomé (Escuela Punta de Parra, Jardín Hojitas de Parra y Jardín Caminito de Estrellas). Todos ellos suman una matrícula de 767 alumnos. “Revisamos el mapeo completo de cada uno de los proyectos y cada uno tiene un camino de solución. No hay tiempo que perder para asegurarnos que los niños y niñas de la zona tengan una solución adecuada”, dijo el ministro. Autor: ALEXIS IBARRA O.. N La comunidad batalló para tener un establecimiento definitivo y sólido que reemplazara a los containers que usaron por años. Ya utilizaban las salas y solo faltaba que llegaran algunos implementos para sellar lo que sería un nuevo comienzo.
Ubicada en Punta de Parra, comuna de Tomé, atendía a 197 niños Otros seis establecimientos dañados El Ministerio de Educación hizo el catastro del siniestro: son 7 los establecimientos educativos con daño en su infraestructura, seis de ellos con pérdida total y un jardín con daños en su fachada.
Cuatro de estos establecimientos se encuentran en la comuna de Penco (Liceo Ríos de Chile, Escuela Vipla, y los jardines Burbujitas de Mar y Florcita Silvestre) y 3 en Tomé (Escuela Punta de Parra, Jardín Hojitas de Parra y Jardín Caminito de Estrellas). Todos ellos suman una matrícula de 767 alumnos. “Revisamos el mapeo completo de cada uno de los proyectos y cada uno tiene un camino de solución. No hay tiempo que perder para asegurarnos que los niños y niñas de la zona tengan una solución adecuada”, dijo el ministro. Así luce, tras el incendio, el interior de un aula de la Escuela Punta de Parra, en Tomé. El establecimiento, que se iba a inaugurar en marzo, tuvo un costo de casi $3 mil millones. Un modelo computacional de cómo será la reconstrucción del Jardín Hojitas de Parra, ubicado al lado de la Escuela Punta de Parra.