Autor: Conrado Blanco Mamani Marcela Gómez Mamani Rolando Manzano Rada Asociaciones de Ganaderos y Ganaderas de la Región de Arica y Parinacota
Columnas de Opinión: Ganadería camélida: un patrimonio que se reduce y debemos cuidar
Columnas de Opinión: Ganadería camélida: un patrimonio que se reduce y debemos cuidar Cada 9 de mayo recordamos que la ganadería camélida altoandina fue reconocida como patrimonio cultural inmaterial de Chile. Pero más que celebrar, hoy debemos preocuparnos. Esta práctica milenaria -que permitió a los pueblos Aymara, Quechua, Lickanantay y Kolla habitar y prosperar en la altacordillera está en riesgo real de desaparecer.
Organizados en la Red de ganaderos y ganaderas de camélidos sudamericanos del Territorio Biocultural andino, representantes de 11 asociaciones y comunidades indígenas dedicadas a la ganadería altoandina, desde General Lagos a Copiapó presentamos un expediente al Servicio Nacional del Patrimonio para el reconocimiento y salvaguardia de nuestra ancestral práctica. La ganadería camélida no es solo actividad productiva: es una forma de vida. En ella conviven el manejo respetuoso de los rebaños, el uso cuidadoso de los bofedales, las rutas de trashumancia y una relación espiritual con el territorio. Es un conocimiento que no nació en manuales, sino en la memoria de abuelos y abuelas que han sostenido el altiplano por generaciones. A pesar de su enorme valor, las cifras son alarmantes. En Chile, la masa camélida cayó casi a la mitad entre 2007 y 2021. En comunas como Camarones, Putre y General Lagos, la actividad persiste gracias a pastores que en muchos casos superan los 70 años. El relevo generacional es incierto y el abandono del territorio avanza en silencio. Hemos logrado avances: un PTI Corfo, el Plan Camélido de INDAP, mesas técnicas y programas que protegen bofedales. Pero no basta. La magnitud del problema exige una política de Estado que reconozca el valor cultural, ambiental y productivo de esta actividad. Sin infraestructura, sin centros de faenamiento, sin un mercado para la fibra y sin apoyo decidido a los jóvenes, la ganadería camélida no podrá proyectarse. Defenderla no es nostalgia: es apostar por una economía real para los territorios andinos. Una que fija población, cuida ecosistemas estratégicos y fortalece la soberanía en zonas de frontera. Una que ofrece desarrollo con identidad, no impuesto desde afuera. Por eso, desde 2024 pedimos que el 9 de mayo sea declarado Día Nacional de la Ganadería Camélida. No como un gesto simbólico, sino como un compromiso del país con quienes han sostenido esta práctica durante siglos. Hoy, más que nunca, necesitamos que Chile mire hacia su altiplano. Que valore a sus pastores. Que entienda que este patrimonio no es del pasado: es una oportunidad para el futuro.
Que los abuelos y abuelas, junto a los jóvenes que quieren volver al territorio, puedan seguir sintiéndose orgullosos de esta gran práctica que nos enseña a vivir en equilibrio con la tierra. ¡A mantener viva la llama! Autor: Conrado Blanco Mamani Marcela Gómez Mamani Rolando Manzano Rada Asociaciones de Ganaderos y Ganaderas de la Región de Arica y Parinacota.