La generación que se independiza en grupo
La generación que se independiza en grupo COMPARTIR EL HOGAR CON ROOMMATES ES LA REALIDAD PARA MILES DE UNIVERSITARIOS Y SE ACEPTA SOCIALMENTE COMO UNA ETAPA TRANSITORIA. SIN EMBARGO, CON EL AUMENTO SOSTENIDO DEL COSTO RESIDENCIAL Y LA PRECARIZACIÓN DE LOS TRABAJOS, SE HA VUELTO UNA NECESIDAD PARA CADA VEZ MÁS ADULTOS. POR: Priya Vaswani B.
ILUSTRACIÓN: Rodrigo Valdés I gnacia Galli (31), profesora de física y matemática, vivió varios años de manera independiente, pero en 2022 volvió al hogar materno cuando dejó la docencia e ingresó a estudiar Periodismo en la Universidad de Chile. Optó por un trabajo part-time para solventar los gastos. Luego de dos años, pagar el arancel resultó insostenible. En marzo de 2024 se retiró de la carrera. Siete meses después, le notificaron a su familia que su residencia no estaría disponible para el siguiente año. Consideró todas sus opciones y decidió buscar un sitio por su cuenta. Desde entonces, vive con dos personas más en un departamento espacioso, de tres dormitorios y dos baños. Cada uno paga alrededor de $285.000 mensuales.
Galli afirma que esta organización no significa solo la independencia, sino que también le permite resguardar el bienestar de sus dos gatos y garantizar su propia tranquilidad mental. --Volver a la casa familiar después de independizarse es muy agotador. No porque uno tenga conflictos, pero tener tu espacio y perderlo es súper agotador. Yo necesitaba la paz de poder definir las reglas de convivencia --dice sobre cómo tomó la decisión de vivir con roommates. Para Ignacia Galli el objetivo era arrendar una vivienda unipersonal. Tenía dos condiciones en mente: un área para el refrigerador y conexión a lavadora.
Tras un mes de búsqueda desistió de la idea, los departamentos dentro de su rango de precio eran de un solo ambiente o no cumplían con los requisitos que había establecido. --Cuando me di cuenta de que ya no podía sostener el proyecto académico, dije: "tengo esta plata, puedo buscar un lugar para vivir". Pero era muy difícil, en Santiago, encontrar un espacio cómodo y que se ajustara a mi presupuesto. Camilo Sembler, sociólogo y académico del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile, afirma que la dinámica de roommates se asocia tradicionalmente a jóvenes veinteañeros. La generación que se independiza en grupo universitarios, pero hoy se extiende hacia la adultez. Sembler identifica un incremento sostenido del costo de la vivienda y una creciente vulnerabilidad laboral que han transformado el acceso individual a la propiedad en un privilegio. Lo interesante es cómo esa necesidad crece en términos de la edad. A los 30 años, lo más probable es que yo ya accedí al mercado laboral, pero eso no garantiza que tenga la seguridad y las condiciones económicas para pagar un arriendo de manera exclusiva. Pero este crecimiento no es algo nuevo en la esfera global.
Según los datos recopilados por Diggz, un servicio de búsqueda de roommates, en 2016, en Estados Unidos el porcentaje de adultos de entre los 30 y 40 años que vivían con roommates era de un 17% y se mantuvo estable hasta 2025, cuando alcanzó un 22%. Para Piera Pallavicini, psicóloga de la Clínica MEDS, este fenómeno viene a ampliar el significado de la independencia y la noción sobre la que se rige la vida adulta. Hoy la adultez no sigue una sola ruta: soltería por elección, no casarse, no tener hijos, etc. Esto cambia cómo se piensa el hogar. Compartir casa puede ser una transición, solución o elección elección de vida, pero no necesariamente un retroceso.
REDEFINIR LA INDEPENDENCIA Gerson Monteemos (32), profesor de física y matemática, comprendió que existía más de una forma de ser independiente en 2022, tras la pandemia, cuando el confinamiento con su familia familia empezó a desgastar la convivencia A esto se sumó una presión interna: sus padres estaban a punto de cambiarse. Así, llegó a una casa en Santiago Centro que compartió con un compañero de la universidad, por la que cada uno pagaba alrededor de $300.000. Más adelante, compró una propiedad en La Florida, donde vivió un tiempo con su amigo, pero hoy lo hace solo. Monteemos dice que esa etapa le permitió validarse como adulto. Mientras uno vive con los papás, muchas veces se signe sintiendo como el hijo y no como un adulto, completamente. El sociólogo Camilo Sembler afirma que ser independiente se entiende, desde una mirada tradicional, como la salida del hogar de origen para formar una propia familia a través de la autonomía económica y residencial. Según la psicóloga Piera Pallavicini, esto suele enmarcarse en una serie de hechos. Durante mucho tiempo, la adultez se midió por hitos visibles: visibles: salir de la casa, mantenerse económicamente y formar pareja o familia. Vivir solo se convirtió en una señal externa de estabilidad y logro. Camilo Sembler señala que ese imaginario histórico ha perdurado perdurado como un valor central en la sociedad chilena. Ser independiente es un valor muy importante.
Uno lo puede ver, en términos inversos, en cómo depender de otros muchas veces carga con una cierta estigmatización social Un informe del Instituto UNAB de Políticas Públicas (IPP (JNAB) reveló que entre 2009 y 2024, los arriendos en Chile subieron un 228%. Los precios del arriendo en Chile han aumentado aumentado desde hace más de una década, con un impacto no solo en el costo de vida, sino también en la manera de organizar los hogares. hogares. Expresa un anhelo de salir de la familia de origen hacia un espacio propio, pero también la dificultad de acceder a uno individual. individual. Entonces, aparecen otro tipo de arreglos domésticos que permiten sostener algo de ese deseo de independencia dice Sembler. Ignacia Gaili identifica una transformación.
Dice que, en el pasado, asoció la independencia solo con su modelo tradicional, pero ahora afirma que existe una variedad amplia de caminos para alcanzarla El roommate abrió la posibilidad de decir no tengo por qué exclusivamente compartir este espacio sagrado con mi familia o mi pareja. Puedo tener una relación con alguien que esté mediada por el hecho de compartir un espacio y no se va a acabar el mundo mundo por eso.
EN COMPAÑÍA Según la psicóloga Piera Pallavicini, más allá de responder a los elevados precios de arriendo y del mercado residencial, vivir con roommates es una solución viable cuando existen situaciones particulares en las que dejar el hogar familiar sería beneficioso. Vivir con roommates puede ser una manera de salir de un ambiente que se volvió insostenible. Es una forma de cuidarse, tener más tranquilidad y armar una red de apoyo fuera de la familia. El sociólogo Camilo Sembler lo observa también desde el plano afectivo: Es menos arriesgado vivir con amigos que con una pareja Es un acuerdo que puedo deshacer fácilmente. Así lo vivió Felipe Córdova (33), profesor de física y matemática, matemática, quien estuvo viviendo solo unos meses, después de que expiró el contrato de arriendo que compartió con un roommate en 2024. A inicios de 2025, su primo volvió a Chile tras un working holiday en Nueva Zelandia y el reciente término de su relación. Luego de una breve estadía, Córdova le propuso que tomara la habitación libre de su casa y vivieran como roonimates. En esos momentos, yo no le exigí nada, yo me preocupaba de la casa. En realidad, era mi forma de apoyarlo. Para Córdova significó más que establecer un ambiente de contención para su primo. En paralelo, resultó ser beneficioso para su propio bienestar emocional. Sirve estar con alguien para tener más cosas que hacer. Era un poco más triste el estar solo. Según los expertos, el efecto positivo de vivir con otros está claro.
Compartir casa puede entregar cosas valiosas: apoyo cotidiano cotidiano (tener a alguien cerca, que vea cómo estás), alivio de carga, porque no todo recae en ti, y también una sensación de pertenencia, pertenencia, de hogar compartido dice la psicóloga Piera Pallavicini. Desde esto, Pallavicini anticipa que los diferentes tipos de convivencia continuarán en una evolución constante. Es difícil que volvamos a una sola forma de vida adulta. Con los cambios sociales y tecnológicos, la manera de convivir y de armar hogar va a seguir transformándose. El sociólogo Camilo Sembler comparte esta reflexión. Si uno mira las condiciones de fondo que tenemos, una transformación económica, ciertas transformaciones culturales, es un fenómeno que va a ir en aumento. Hoy la opción de vivir con roommates es cada vez más un estilo de vida y no solo una solución temporal a los elevados precios de arriendo. Esto queda en evidencia en casos como el de Ignacia Galli, que vive con roommates desde 2024 y dice que planea mantener esta organización a largo plazo.
Te da estabilidad, porque estás viviendo con alguien, pero una vez que se asienta la relación en base a la confianza y la asertividad en las comunicaciones, no tendrías por qué cuestionarte cuestionarte en querer vivir solo afirma y agrega: Si tú me preguntas, hoy seguiría tal como estoy, porque hace la vida más fácil. Eso es el resumen de todo..