Autor: CLAUDIO SAPELLI Instituto de Economía Pontificia Universidad Católica de Chile
Brechas generacionales: ¿origen del malestar?
En esta columna me concentro en brechas en las experiencias vitales de las generaciones, que marcan diferencias posiblemente permanentes entre ellas, y no en las que se debenaunciclo marcado por las hormonas o la edad. Si bien la fuerte caída del crecimiento se ha mencionado como origen del malestar social, nose ha puesto suficien= te énfasis en que afectó en forma diferente a las distintas generaciones.
La importancia de ello es una consecuencia más de que las diferentes generaciones han tenido diferencias profundas en sus experiencias vitales, Esto ha contribuido a un importante clivaje (escisión) generacional, que en mi opinión está detrás del malestar expresado a fines de 2019.
La evolución del crecimiento en Chile, en las últimas décadas, puede dividirse en tres períodos (en comparación al crecimiento del mundo). Un primer período 1986-98 de crecimiento mucho más alto, un segundo 1999-2013 de crecimiento másalto (pero ya no mucho más), y un tercero 2014-19 de crecimiento por debajo del mundial. Durante este lapso de 35 añosse da un constante deterioro de la tasa de crecimiento del PIB de Chile respecto del mundo. Unaallta tasa de crecimiento por tanto tiempo (1986-2013) desata expectativas que, si no se concretan, generan importantes tensiones sociales.
Pero las generaciones viejas y jóvenes deben haberse hecho expectativas diferentes respecto de la durabilidad del episodio de alto cre- ”... el éxito de la modernización acelerada de Chile de casi 30 años se basó en creer en la ciencia como forma de conocer el mundo y en el capitalismo como esquema para crecer y cimiento. Por un lado, las más viejas, vista su experiencia (haber vivido el gobierno de Allende, porejemplo), pueden haber pensado que: to no podía durar. En cambio, los más jóvenes pueden haber proyectado el futuro pensando enqueibaa continuar talcual. Para ellosla caída en la tasa de crecimiento fue una sorpresa.
Si examinamos dónde en su trayectoria vital les “tocaron” a las diferentes generaciones distintos eventos que marcan (como la crisis asociadaal gobierno de Allende y los años de crecimiento excepcionales), encontramos que hay trestipos de experiencias. La experiencia de los que tenían 45 años o más en 2019, que tienen una fuerte experiencia del gobierno de Allende y el boom económico; 2. La franja entre 35 y 44, on una experiencia intermedia de ambos, y 3.
Los menores de 35, que no tienen experiencia del gobierno de la UP y en que el boom económico se desvaneció cuando a ellos “les tocaba”, Entonces, la caída en el crecimiento tiene diferentes consecuencias generacionales, y la más clara es la desilusión de las expectativas de los jóvenes.
Esto para ellos aparece como inesperado injusto; ellos se educaron (hicieron un gran esfuerzo para ello) para un mundo con mucho mayor demanda de titulados que no se concreta, porlo cual terminan estando sobreeducados y no reciben los retornos que esperaban.
Se Sienten defraudados, pero más allá de ello y visto que ellos hicieron todo “bien” y aun así no tuvieron la recompensa esperada, se sienten “estafados”. Estas diferentes experiencias generacionales influyen en las actitudes frente al mundo y a las políticas en general. Pero además está el tema filosófico/valórico en que también ha jugado un rol el alto crecimiento. Hay evidencia de que los valores cambianconel mayor nivel de ingreso.
En ese sentido, y presentándolo como caricatura, Chile ha mutado de una generación de “abuelos” con una posición filosófica más bien clásica, a unos “padres” con una filosofía moderna y “nietos” «con una filosofía posmoderna (que no creen en la autoridad o en la tecnocracia). Mientras el centro del mundo clásico son las creencias religiosas, el centro del mundo moderno es la humanidad, “el” hombre. En el mundo moderno la ciencia es la forma de conocer el mundo, en el contexto de un proceso de secularización. En este mundo los expertos tienen peso y poder. El centro del mundo posmoderno es cada hombre en particular, no “el” hombre, sino “yo”, Si la modernidad es la “muerte” de Dios, la posmodernidad es la “muerte” de la razón. No hay una verdad, hay tantas verdades como personas. En este mundo la tecnocracia no tiene legitimidad o poder. Y la caída enel crecimiento y la detención del ascensor social en Chile alimentan la creencia en la ineficacia de los expertos. Esta mala experiencia material que sufrieron las últimas generaciones (visa vis con sus predecesoras) apalanca su visión de que ni la razón ni la ciencia tienen autoridad para dictar la política pública. Estas tres experiencias generacionales y eslas tres posiciones filosóficas reproducen aquello de los tres tercios.
Y la conclusión es que lo que pase en los próximos años depende de para dónde se incline el “centro”. Si para reeditar experiencias fracasadas o para enmendar un camino que, si bien primero dio frutos, luego se extravió.
Aloptar, no hay que olvidar que el éxito de la modernización acelerada de Chile de casi 30 años se basó en creer en la ciencia como forma de conocer el mundo y en el capitalismo como esquema para crecer y desarrollarse.