Autor: Oscar Blanco Martinez O.M.D. Obispo de Punta Arenas
Columnas de Opinión: Él está vivo: el fundamento de nuestra esperanza
Columnas de Opinión: Él está vivo: el fundamento de nuestra esperanza El Evangelio de este domingo (Jn 20,1 -9) nos sitúa en la madrugada del primer dia de la semana. Aún está oscuro. Maria Magdalena corre al sepulcro y descubre que la piedra ha sido removida. No entiende del todo lo que ocurre, pero intuye que algo ha cambiado para siempre. Luego, Pedro y el otro discípulo corren también. Ven los signos, las vendas, el sepulcro vacio. Y el Evangelio nos dice algo clave: "vio y creyó". Ese paso -ver y creerestá en el corazón de nuestra fe. Porque el cristianismo no nace de una idea, ni de un recuerdo ni de una enseñanza solamente. Nuestra fe nace de un acontecimiento: Jesucristo ha resucitado. Y, si El ha resucitado, entonces todo cambia. La muerte no tiene la última palabra. El dolor no es definitivo. La oscuridad no es eterna. Nuestro Dios está vivo. Sin embargo, el Evangelio tambien nos muestra algo muy humano: los discípulos ven, pero todavia no comprenden del todo. La fe muchas veces comienza asi: como una intuición, como una luz pequeña que se enciende en medio de la duda. Creer no es tener todo claro, sino confiar, dar un paso, abrir el corazón a una esperanza más grande que nosotros mismos. Hoy, esa misma invitación se nos hace a cada uno.
También nosotros vivimos muchas veces en medio de "madrugadas oscuras": la guerra que golpea a pueblos enteros, las dificultades económicas que inquietan a tantas familias, la violencia que irrumpe incluso en espacios educativos y las largas listas de espera en la salud que generan angustia y dolor. Son realidades que nos interpelan y nos pueden hacer sentir incertidumbre. Y, sin embargo, allí, en medio de esa oscuridad, Dios ya está actuando. La Resurrección no elimina mágicamente los problemas, pero les da un sentido nuevo. Nos dice que incluso lo más difícil puede ser transformado en vida. La Resurrección de Cristo es la base de nuestra fe, pero también es una misión. Si creemos que Jesús está vivo, entonces estamos llamados a vivir de otra manera. A no quedarnos en el miedo, a no instalarnos en la desesperanza, a no acostumbrarnos a la tristeza. El cristiano es, por definición, un testigo de la vida. Alguien que, con su palabra y con sus gestos, anuncia que el amor es más fuerte que la muerte. En nuestra vida cotidiana -en la familia, en el trabajo, en la comunidadestamos llamados a ser signos de esa vida nueva. Un gesto de perdón, una palabra de aliento, una mano tendida, una presencia fiel. .. todo eso es ya Resurrección en acto. No necesitamos grandes discursos, sino corazones disponibles.
En nuestra tierra de Magallanes, donde tantas veces el clima nos recuerda la dureza del invierno y la fuerza del viento, la Resurrección nos habla de otra fuerza: la de la vida que siempre vuelve a brotar. La de la luz que, incluso en medio de la noche más larga, termina por imponerse. Hoy, como Maria Magdalena, como Pedro, como el discípulo amado, también nosotros somos invitados a correr hacia el sepulcro vacio, a dejarnos sorprender, a mirar con ojos nuevos y a creer. Porque Cristo vive. Y, si El vive, tambien nosotros estamos llamados a vivir plenamente, con esperanza, con fe y con amor. Autor: Oscar Blanco Martinez O.M.D. Obispo de Punta Arenas. Columna Católica