Autor: Benjamín Villena R. Profesor Asociado FEN-UNAB e investigador IPE
Columnas de Opinión: La urgencia de una mejor capacitación
Columnas de Opinión: La urgencia de una mejor capacitación U na diferencia clara entre los países de la OCDE y Chile es la calidad de nuestro capital humano. Ante los cambios tecnológicos, demográficos y ambientales que vivimos, urge contar con capacitación pertinente y flexible.
Actualmente, el Estado enfrenta este desafío mediante el Sence y la Franquicia Tributaria (FT), mecanismo que permite a las empresas descontar de impuestos hasta el 1% de su gasto en remuneraciones para financiar la capacitación de sus trabajadores. Recientemente, el Ministerio de Hacienda ha señalado su intención de eliminar este instrumento para buscar alternativas. Para entender los alcances de esta decisión, revisemos los incentivos del subsidio. Cuando un trabajador se capacita y adquiere habilidades generales, su productividad aumenta para cualquier empleador. Sin embargo, la empresa que invierte en formarlo enfrenta un dilema: corre el riesgo de que el trabajador, una vez capacitado, emigre a otra firma. Por esto, el empleador capacita menos de lo óptimo para la sociedad. La FT existe precisamente para corregir este problema. El diseño actual tiene problemas graves. Diversos estudios muestran que el impacto de la capacitación por FT sobre salarios y empleabilidad es bajo o nulo. Al ser un beneficio 100% subsidiado para trabajadores de baja calificación, ni éstos ni sus empleadores tienen incentivos para exigir calidad y pertinencia. La mejor solución es mejorar lo existente. Una propuesta sensata exige un copago del empleador para capacitar. Si la empresa cofinancia, tendrá incentivos reales para velar por su utilidad. A esto se debe sumar la necesidad de elevar el valor por hora y articular el sistema con las certificaciones laborales de ChileValora, generando credenciales valiosas. Suprimir la franquicia tributaria tendría consecuencias severas en un ecosistema donde conviven proveedores de calidad muy disímil, bajo reglas que fomentan el mal uso de recursos. Una institucionalidad bien diseñada permitiría la entrada de mejores proveedores y la salida de quienes bajan el estándar. Un sistema articulado, con incentivos alineados a la productividad, mejora la asignación del empleo y reduce los costos para los empleadores. Mejorar la capacitación laboral es clave para sostener la competitividad del país frente al avance tecnológico. Autor: Benjamín Villena R. Profesor Asociado FEN-UNAB e investigador IPE.