Autor: Francisco Contreras cronica@diarioatacama.cl
Estudiantes acusan abandono y falta de control por carreras clandestinas en frontis de Santo Tomás
Estudiantes acusan abandono y falta de control por carreras clandestinas en frontis de Santo Tomás ada jueves y viernes, cuando el reloj se acerca a las 22:40 horas, el ambiente en las inmediaciones de la sede Copiapó de Universidad Santo Tomás cambia por completo.
Lo que durante el día es un espacio académico marcado por clases, trabajos y evaluaciones, por las noches se transforma, según denuncian estudiantes y vecinos, en un escenario atravesado por aceleraciones violentas, motores rugiendo y vehículos circulando a alta velocidad en las afueras del recinto. La preocupación no es nueva.
Alumnos de distintas carreras aseguran que la situación se arrastra desde hace más de un año y que, pese a denuncias y llamados a las autoridades, todavía no existen soluciones concretas ni medidas permanentes de fiscalización. TESTIMONIOS Para algunos, el problema representa una molestia constante. Para otros, una amenaza directa a su salud mental y física.
Jessica González, estudiante de tercer año de Trabajo Social, relata que el impacto de estas situaciones va mucho más allá del ruido. "Estoy dentro del espectro autista y tengo sensibilidad auditiva, por lo que esta situación me afecta bastante, aunque claramente es un problema que impacta a toda la comunidad estudiantil", comentó. La estudiante asegura que cada jornada nocturna se transforma en una experiencia desgastante.
Explica que los motores, frenadas y aceleraciones generan un estado permanente de alerta mientras intenta asistir a clases. "A veces la gente piensa que el ruido es solo una molestia, pero no logran entender el desgaste que provoca vivir constantemente en alerta. Hay estudiantes intentando concentrarse, rendir, sostener su salud mental y simplemente estudiar en paz", señaló.
Jessica afirma que incluso ha pensado en congelar sus estudios debido al agotamiento emocional provocado por la situación. "Si supiera cuánto tiempo me llevó tomar la decisión de salir de mi casa para estudiar y luego suceden este tipo de cosas, donde una es muy poco comprendida y cuestionada por su condición cuando se desregula por los ruidos. .. quedo muy agotada tanto física como mentalmente", relató. Según explica, el tema fue planteado en reuniones internas de la institución.
Sin embargo, asegura que desde la rectoría se indicó que el problema correspondía a una situación externa al establecimiento y que la recomendación principal era denunciar los hechos. "Le dije que ese ruido externo impactaba directamente en la sala donde estamos estudiando, pero no hubo solución”, sostuvo. DE FORMA SISTEMÁTICA La preocupación es compartida por estudiantes de otras carreras. Javiera Díaz, delegada de Psicopedagogía de séptimo semestre, asegura que los episodios se repiten de forma sistemática. "Nosotros estamos teniendo este tipo de problemas hace más de un año. Siempre cerca de las diez de la noche se escuchan los motores de los autos y pasan muy rápido. Tenemos preocupación porque estudiamos prácticamente al lado de la carretera", apuntó.
La estudiante afirma que, pese a los reclamos, no han observado presencia constante de patrullajes preventivos en el sector. "Hasta ahora no estoy segura si han hecho denuncias formales, pero en ningún momento que yo he ido a la universidad se ven patrullas o carabineros verificando la situación", explicó.
Aunque reconocen que en algunas ocasiones ha llegado personal policial, los estudiantes aseguran que aquello incluso aumenta el riesgo. "Cuando llega Carabineros se torna mucho más peligroso, porque salen arrancando y pueden provocar un accidente", subrayó Jessica González. Las denuncias no solo provienen desde el interior de la comunidad estudiantil. En redes sociales, vecinos del sector TEL ICH también aseguran convivir desde hace años con los ruidos y las concentraciones de vehículos en distintos puntos de la salida norte de Copiapó. Jeanette Gajardo comenta que las carreras y reuniones de automóviles ya son parte habitual del paisaje nocturno. "Correcto, ya es totalmente molestoso. Desde San Expedito hasta Santo Tomás, por la caletera de servicio lleno de autos, camionetas y motos todos los jueves y viernes. En la Copec lo mismo. Lamentablemente Carabineros no puede hacer mucho con una patrulla", escribió. Otro vecino, identificado en redes como Pandemia D. Mako, asegura que el fenómeno incluso se extiende durante los sábados. "Jueves, viernes y sábado. Si no son motos son autos. Desde Galleguillos hasta la Copec, siempre lo mismo", manifestó. NOES UN CASO AISLADO El fenómeno de las carreras clandestinas no es aislado en Copiapó ni en la Región de Atacama. Durante los últimos años, distintos sectores de la ciudad han sido identificados por vecinos y autoridades como puntos recurrentes para "piques" ilegales y conducción temeraria, especialmente en horarios nocturnos y de madrugada.
En junio de 2025, por ejemplo, Carabineros detuvo a dos personas sorprendidas iniciando una carrera clandestina en la salida norte de Copiapó, específicamente en las cercanías de la Ruta C-30 y el servicentro Copec del sector. Según información policial, ambos conductores apagaron las luces de sus vehículos y escaparon a alta velocidad, realizando maniobras peligrosas durante aproximadamente 17 kilómetros antes de ser interceptados.
Estos hechos comenzaron a recibir sanciones más severas tras la entrada en vigencia de la Ley 21.495, promulgada en Chile en 2022, que tipifica como delito las competencias de velocidad no autorizadas y endurece las penas para quienes participen, organicen o faciliten vehículos para este tipo de actividades. La normativa establece penas de cárcel, suspensión de licencias e incluso el comiso o destrucción de vehículos involucrados en carreras clandestinas. En 2025, tribunales de La Araucanía ordenaron por primera vez en Chile la destrucción de un automóvil utilizado en una competencia ilegal, en un caso considerado histórico por las autoridades judiciales. En el caso de los estudiantes de Santo Tomás Copiapó, el temor no se limita únicamente a un eventual accidente.
También existe una sensación de abandono frente a un problema que según se ha normalizado con el paso del tiempo. "Estamos acostumbrados a normalizar demasiado la violencia del entorno, hasta que olvidamos que también tenemos derecho al silencio, a la seguridad y a sentir calma en el lugar donde construimos nuestro futuro", reflexionó Jessica. Cabe destacar que este Diario intentó comunicarse con Carabineros y autoridad de la Universidad Santo Tomás, pero hasta el cierre de esta edición no se recibió respuesta alguna. 03 Autor: Francisco Contreras cronica@diarioatacama.cl. EN COPIAPÓ. La situación se arrastra hace más de un año a las afueras de la casa de estudios y denuncian que no existen soluciones concretas. LAS MOTOS TAMBIÉN SON PARTE DE ESTAS CARRERAS CLANDESTINAS. EL RUIDO DE ACELERAR Y FRENAR YA ES UNA COSTUMBRE DE TODOS LOS JUEVES Y VIERNES.