Autor: Aldonza Jaques Directora de Innovación, Universidad Técnica Federico Santa María
Columnas de Opinión: La deuda pendiente de la innovación en Chile
Columnas de Opinión: La deuda pendiente de la innovación en Chile ecientemente se publicó el Global Innovation Index (GII), estudio comparativo que califica a los países según su capacidad de sostener una economía basada en la innovaR ción. Nuestro país ocupa el lugar 51 y es líder en Sudamérica. Al revisar el detalle del ranking aparecen contrastes: en calidad universitaria estamos en el puesto 25; sin embargo, en artículos científicos producto de la colaboración universidad-empresa estamos en el 95. Es evidente que contamos con una oferta de capacidades de I+D (investigación y desarrollo), pero sin una demanda de esta por parte del sistema productivo. Generar demanda de I+D ha sido el santo grial de las políticas públicas de desarrollo económico basadas en innovación. Ello permitiría movilizar inversión privada en I+D y acercarnos a la meta de 1% del PIB en gasto en I+D desde el 0,36% actual. Programas como ANID OTL crean y profesionalizan oficinas de transferencia y licenciamiento para gestionar los resultados de I+D. No es sensato evaluar su éxito sólo por las regalías obtenidas. Chile necesita madurar su Sistema Nacional de Innovación para generar confianza y espacios en las universidades que habiliten I+D con impacto en la industria nacional. Este programa, en particular, contribuye a desarrollar capacidades institucionales para que las universidades cumplan mejor su rol en el sistema. El valor público de contar con oficinas de transferencia y licenciamiento (OTL) no puede omitirse en el análisis. Disponer de esa capacidad no sólo permite proteger resultados de invención para su futura comercialización. Las patentes, que exigen novedad y aplicabilidad, reducen la asimetría de información entre universidad y empresa, y habilitan la comercialización de la innovación. En start-ups, su principal activo es precisamente el derecho de uso de una invención protegida. Estas oficinas también promueven una cultura orientada a resolver problemas en la universidad, en la que las y los investigadores conciben la solución de un problema como objetivo, más que sólo como pregunta intelectual. Aunque tímidamente, las oficinas de transferencia y licenciamiento han contribuido a captar desafíos tecnológicos de la industria, reforzando el market-pull y sofisticando nuestro tejido productivo. Así se equilibra el énfasis en conocimiento generado desde el laboratorio, con la generación que surge de los problemas del sector productivo. Este efecto de "derrame" suele opacarse por la ausencia de un rédito comercial inmediato y evidente. Madurar nuestro sistema nacional de innovación es condición para escalar en el Global Innovation Index, lo que evidenciaría el avance necesario para un crecimiento económico basado en una matriz productiva más sofisticada. Autor: Aldonza Jaques Directora de Innovación, Universidad Técnica Federico Santa María. Columna