Autor: Ricardo Rodríguez Rivas
Sin asignar
Sin asignar Educación superior Señor Director: Con la asunción del nuevo Presidente de la República en marzo, Chile inicia una etapa decisiva marcada por prioridades claras: desarrollo económico, seguridad e integración nacional.
En ese contexto, la conformación del nuevo equipo de gobierno no es un asunto menor, y menos aún la definición de las autoridades del Ministerio de Educación, cuyas decisiones inciden directamente en el futuro productivo y social del país. En los próximos días se designarán los nuevos titulares de las Subsecretarías del Mineduc. Estos nombramientos, que a veces se leen como ajustes políticos de corto plazo, tienen en realidad efectos estructurales y de largo alcance. Por ello, resulta fundamental que se privilegie el conocimiento técnico, la experiencia efectiva y una comprensión integral del sistema educativo chileno por sobre cualquier otro criterio. La educación TP no es un subsistema accesorio ni subordinado al universitario. Es un pilar del crecimiento económico y de la cohesiónsocial, especialmente en un país que busca fortalecer su base productiva, reducir brechas territoriales y ofrecer oportunidades reales de progreso. Desde el Consejo de Rectores Vertebral creemos que este nuevo ciclo político representa una oportunidad; Chile necesita autoridades que conozcan el sistema que dirigeny regulan. En educación, esa condición no es solo deseable: es una responsabilidad ineludible. Sergio Morales Díaz Presidente Consejo Rectores Vertebral "La muñeca que siempre tiene otra adentro" Señor Director: La política chilena tiene un talento raro para parecer déjà vu. Uno cree que ya vio esta escena de discursos, promesas y de pronto ¡ pum!, nuevo escándalo, mismos pasillos, distintos protagonistas.
Ahora el nombre suena lejano, casi de novela extranjera, pero el corazón del asunto es bien local: favores que se cruzan, influencias que se deslizan bajito y esa sensación incómoda de que la justicia, a veces, no camina sola. .. camina acompañada. La idea de fondo es simple y duele: no estamos frente a un rayo aislado, sino ante una forma de hacer las cosas que se repite como maña vieja. Una cultura de contactos útiles, de ayuditas oportunas, de "conversemos" justo antes de decisiones importantes. Ojo, nadie es culpable por apareceren un papel o en un audio; para eso están los tribunales. Pero cuando nombres de distintos partidos terminan girando en la misma órbita de operadores y beneficios, la cosa deja de ser casualidad y empieza a oler a sistema. Surgen depósitos "entre conocidos", pegas que aparecen en el momento preciso, gestiones solidarias que coinciden qué casualidad con votaciones o nombramientos sensibles. Todo puede tener explicación, claro. Además, quién no ha necesitado ayuda alguna vez. Y es que el problema no es un gesto aislado, sino la repetición, la cercanía al poder, la cocina cerrada. Ahí la confianza se evapora, despacito. La democracia no se desgasta solo con condenas, sino con la sospecha constante de que hay una puerta lateral para los que tienen agenda guardada en el celular correcto. Cada arista es otra muñeca que se abre: adentro hay otra, más pequeña, más incómoda. La pregunta ya no es quién cae, sino quién se atreve, de verdad, a cortar el hilo. Envejecimiento acelerado Señor Director: Chile enfrenta un proceso de envejecimiento poblacional que dejó de ser una proyección futura: hoy es una realidad.
Según las recientes cifras del INE, en 2026 las personas de 65 años y más representan cerca del 14 % de la población, mientras que el índice de envejecimiento supera los 80 adultos mayores por cada 100 menores de 15 años. Esta transformación responde a la baja fecundidad, el aumento sostenido de la esperanza de vida y la disminución de la población infantil y juvenil. Una de las consecuencias más relevantes es el incremento de la tasa de dependencia, que refleja cuántas personas mayores dependen de la población en edad de trabajar. En términos simples, cada vez hay menos personas activas sosteniendo a un número creciente de jubilados. Esto genera presión sobre los sistemas de pensiones, salud y educación, aumenta el gasto público y desafía la sostenibilidad fiscal. El riesgo mayor para Chile es la contracción progresiva de su población activa. Menos trabajadores implican menor crecimiento económico, escasez de mano de obra, aumento de costos y una necesidad creciente de recursos fiscales. Para evitar que esta tendencia se convierta en un problema Autor: Ricardo Rodríguez Rivas.