Autor: Monseñor Bernardo Álvarez Tapia Obispo Auxiliar de Concepción y Vice Gran Canciller de la Universidad Católica de la Santísima Concepción
Columnas de Opinión: San Sebastián, pulmón espiritual de nuestra región
Columnas de Opinión: San Sebastián, pulmón espiritual de nuestra región Una de las fiestas de piedad popular más arraigadas en el centro sur de nuestro país es la festividad de San Sebastián de Yumbel. Cada 20 de enero se congregan cientos de miles de peregrinos venidos de diversas regiones de Chile y del extranjero para vivir una nueva versión.
Son tres las celebraciones anuales que generan grandes peregrinaciones de fieles a la ciudad Santuario: el 20 de enero que corresponde a la fiesta litúrgica de San Sebastián; el 20 de marzo, conocido como el 20 chico, instancia creada, especialmente, pensando en el mundo campesino; y Semana Santa. No obstante, podemos apreciar que cada fin de semana la comuna Santuario es visitada por miles de devotos que acuden al templo, el campo de oración y el cerro de la Virgen. Las grandes motivaciones para acudir consisten en vivir un momento de encuentro con Dios, dar gracias o presentar a Dios sus necesidades y sufrimientos; que confían a la intercesión del Santo Patrono. La imagen venerada en el Templo de San Sebastián entraña una historia de varios siglos. Según los registros históricos del Santuario, habría sido instalada en la ciudad de Chillán por Martín Ruiz de Gamboa a fines del siglo XVI. Su vinculación con Yumbel se relaciona con alzamiento encabezado por el Toqui Butapichón en 1655 en contra de la ciudad de Chillán. Según los registros, fue escondida en un terreno pantanoso cercano a la Plaza Fuerte de Yumbel para evitar profanaciones. Unos años más tarde, habría sido encontrada por unos lugareños. Luego del descubrimiento de la sagrada imagen y el inicio de su veneración en Yumbel se dio una disputa con los habitantes de Chillán.
Ante el intento de hacerla retornar a la ciudad vecina, esto no se pudo realizar, según la tradición oral, "ni con una yunta de bueyes". Desde este período en adelante miles de peregrinos, especialmente del mundo campesino, comenzaron a peregrinar al Santuario solicitando la intercesión de San Sebastián, mártir de Cristo. La devoción popular comenzó a crecer a través de los siglos generando una fuerte impronta hacia el sur de Chile. Un recorrido por carreteras, ciudades y poblados dan cuenta que muchas comunidades acogieron la intercesión del Santo, generando pequeñas ermitas locales, Santuarios y parroquias que se encuentran bajo su patrocinio. La transmisión de la devoción traspasó por el sur nuestras fronteras llegando hasta Argentina. En la actualidad, podemos reconocer que los peregrinos que acuden al Santuario provienen de distintas regiones de nuestro país e incluso del extranjero. Son admirables los testimonios de fe que se registran en el Santuario en cada festividad. Resulta conmovedor apreciar columnas de peregrinos, que se acercan de forma personal, en familia, en grupos; por distintos medios de transporte, incluso a caballo, para llegar junto al Santo Patrono. En este lugar de encuentro con Dios experimentan acogida, escucha y renovación interior, gracias tan necesarias para seguir el camino. Recientemente, el Papa León cerró la Puerta Santa en Roma, clausurando el Jubileo 2025. Reflexionando sobre el valor de este Año Santo nos ha dicho que el Jubileo ha venido a recordarnos que somos vidas en camino, Homo Viator. Peregrinar a las catedrales, las basílicas y los santuarios nos regalan la oportunidad de apreciar el perfume de la vida y estos lugares sagrados son señal indeleble que otro mundo ha comenzado. Aprovechemos esta oportunidad que nos regala el 20 en Yumbel. Autor: Monseñor Bernardo Álvarez Tapia Obispo Auxiliar de Concepción y Vice Gran Canciller de la Universidad Católica de la Santísima Concepción. COLUMNA