Editorial: Conectividad aérea
Editorial: Conectividad aérea El eventual retorno de los vuelos comerciales al aeródromo María Dolores vuelve a instalarse en el debate público, esta vez con un diagnóstico claro, pero sin certezas en el horizonte. Las autoridades regionales y comunales señalan que las condiciones técnicas existen, la infraestruc tura está disponible y la necesidad es compartida. Sin embargo, la materialización de este anhelado proyecto sigue dependiendo de factores externos, principalmente del interés de las aerolíneas y de inversiones complementarias que aún no se concretan. El punto crítico, entonces, no está en la capacidad instalada, sino en la ausencia de una estrategia que permita transformar esa capacidad en un servicio efectivo para la ciudadanía. Es decir, se aseguran condiciones, pero no se impulsa la demanda; el mercado evalúa rentabilidad, pero no asume riesgos en territorios intermedios, y en esa tensión, la conectividad aérea de la provincia permanece estancada. El resultado es conocido, nuestra provincia y una de las comunas más grandes del sur de Chile continúa dependiendo casi exclusivamente de la = conectividad vial.
Sin tren y sin vuelos comerciales, se mantiene en una situación de relativo aislamiento, que limita no solo la movilidad de las personas, sino también el desarrollo económico, la atracción de inversiones y la competitividad del territorio. En ese contexto, el retorno de los vuelos comerciales no puede seguir siendo abordado como una posibilidad sujeta únicamente a las condiciones del mercado.
Si bien es cierto que la operación aérea requiere sostenibilidad económica, también lo es que la conectividad es un factor habilitante del desarrollo, y como tal, demanda un rol más activo del Estado en políticas públicas que equilibren la balanza en relación con otros territorios del país. Lo cierto es que hoy el aeródromo María Dolores sigue siendo un espacio con potencial, pero sin uso pleno; una promesa que se reactiva en el discurso, pero que sigue esperando decisiones concretas. Ya es tiempo de concretar, porque más allá de una pista, lo que está en juego es la capacidad de la provincia de dejar de esperar y comenzar, finalmente, a despegar..