El clima golpea con fuerza la temporada de la avena y los cereales en el sur
El clima golpea con fuerza la temporada de la avena y los cereales en el sur a temporada 2025-2026 quedará registrada como una de las más complejas para los productores de avena y cereales del sur L de Chile.
A un escenario internacional exigente se ha sumado un factor local decisivo: lluvias persistentes en plena cosecha, jornadas nubladas y temperaturas inusualmente bajas que han comprometido la calidad del grano y tensionado toda la cadena productiva. Desde la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) advierten que el cultivo enfrenta una combinación adversa de clima, precios y condiciones estructurales de mercado, configurando un momento crítico para el rubro.
En su Boletín de Cereales de febrero, la SNA da cuenta de un escenario de alta volatilidad para la avena y el trigo, marcado por presiones en los precios internacionales, mayores costos financieros y una estrechez creciente en los márgenes productivos. El documento advierte que cualquier evento climático adverso durante la cosecha amplifica las pérdidas, especialmente en zonas con alta concentración de superficie sembrada.
El informe también subraya la relevancia de la calidad industrial como factor determinante en la formación de precios, enfatizando que en mercados exigentes tanto internos como externospequeñas variaciones en parámetros como humedad, peso hectolítrico o presencia de manchas pueden traducirse en castigos significativos en el valor final pagado al productor.
A ello se suma la incertidumbre cambiaria y la presión competitiva de granos importados, elementos que, según la SNA, limitan la capacidad de traspasar mayores costos a la agroindustria y reducen el margen de maniobra del agricultor frente a contingencias climáticas. LLUVIAS EN COSECHA La realidad marca que desde fines de enero, las precipitaciones han afectado las principales zo8 nas productoras del sur, especialmente La Araucanía y Malleco en particular. Los reportes en terreno dan cuenta de sementeras con tendidura -plantas volcadas por efecto del viento y la lluvia-, presencia de mancha en el grano y casos de pregerminación. El foco de la preocupación está en la calidad industrial. Técnicamente, existe la expectativa de que la mancha detectada permanezca en las cubiertas externas del grano (lema y palea) y no alcance el endosperma. Si la afectación penetra en el interior, la aptitud para procesamiento disminuiría significativamente, con un impacto directo en el valor comercial. El tema complica, debido a que en la región se cultivan cerca de 170 mil hectáreas de cereales, de las cuales unas 70 mil corresponden a trigo y cerca de 60 mil a avena. Según los gremios, entre un 30% y 40% de los granos aún permanecen en pie, por lo que el desenlace dependerá en gran medida de las condiciones climáticas de los próximos días.
Sin embargo, la semana pasada el pronóstico anticipaba un nuevo sistema frontal con lluvias intensas y vientos que podrían superar los 50 km/h, seguido de un aumento abrupto de temperaturas que en Malleco podrían alcanzar hasta 38, una oscilación térmica poco habitual para la época estival y potencialmente dañina para los cultivos aún sin cosechar.
PRECIOS ALA BAJA Y MÁRGENES ESTRECHOS Datos de la SNA señalan que en el mercado interno de avena para consumo humano -avena procesada los poderes compradores se mantienen abiertos con valores en torno a $190 por kilo puesto planta. Sin embargo, este precio es aproximadamente un 10% inferior al de la temporada pasada. Así las cosas, para los productores, el escenario es doblemente adverso: menores precios ofrecidos por la agroindustria y creciente riesgo en la calidad del grano. Si una fracción relevante de la producción pierde estándar industrial, podría destinarse a consumo animal, segmento que tradicionalmente opera con precios más bajos y márgenes más reducidos. Desde la Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco (SOFO) califican la situación como una de las más complejas de los últimos años.
Su secretario ejecutivo, Carlo Rojas, ha señalado que con costos por hectárea elevados, cualquier merma en calidad puede borrar completamente la rentabilidad anual de cientos de productores. "Con esto esperamos que haya cierta sensibilización por parte de toda la cadena productiva respecto a este momento crítico que estamos viviendo", aseveró Rojas. La alerta también proviene desde Agricultores Unidos, donde advierten que la oferta de avena apta para consumo humano ya está comprometida. Según su presidente, Camilo Guzmán, el escenario actual es de "escasez real", con impactos directos en la industria procesadora que requiere volúmenes constantes de alta calidad para cumplir contratos, incluidos los de exportación. En este contexto, el gremio sostiene que la paridad de importación se ha transformado en el piso técnico del mercado interno. Con una cotización internacional equivalente a 208 USD por tonelada FOB y un tipo de cambio de $855 por dólar, el costo de internación CIF se ubicaría en torno a $255 por kilo. Bajo esa lógica, dicen, ningún precio interno debería situarse por debajo de ese nivel sin generar distorsiones. Agricultores Unidos atribuye parte de la vulnerabilidad actual a una imperfección de mercado que describen como oligopsonio -pocos compradores frente a muchos productores-, donde el riesgo climático y productivo ha sido históricamente traspasado al agricultor. A ello se suma una descapitalización estructural del sector y la falta de capacidad de secado en numerosos predios. APOYO FINANCIERO Desde la Asociación de Agricultores de Malleco han llamado a las autoridades, tanto salientes como entrantes, a considerar medidas de apoyo financiero. Entre ellas, la posibilidad de créditos blandos de reestructuración a través de BancoEstado, con el objetivo de "oxigenar" a una industria que enfrenta pérdidas potenciales significativas.
El presidente del gremio, Sebastián Naveillán, ha reconocido que la agricultura del sur atraviesa una "profunda crisis" producto de las lluvias, en un momento clave del calendario productivo. "Aún tenemos entre el 30 y el 40% de los granos aún en pie, por lo que la afectación podría ser aún mayor para los productores de alimentos que aún esperan por cosechar, en especial los cultivos de trigo, cebada y avena", remarcó.. Persistentes lluvias y bajas temperaturas en plena cosecha, daños en la calidad del grano y precios internos a la baja configuran una de las temporadas más complejas de los últimos años para la avena y los cereales en el sur de Chile. Gremios agrícolas advierten sobre márgenes estrechos, riesgo de pérdidas significativas y la necesidad de medidas urgentes para evitar un impacto estructural en la rentabilidad del sector.