Editorial: DÍA DE LA TIERRA: UN LLAMADO URGENTE ALA REGENERACIÓN EN TIEMPOS DE CRISIS
Editorial: DÍA DE LA TIERRA: UN LLAMADO URGENTE ALA REGENERACIÓN EN TIEMPOS DE CRISIS C ada mes de abril, el mundo conmemora el Día de la Tierra, una fecha que nació hace 56 años como una protesta ciudadana en Estados Unidos y que hoy se ha transformado en un movimiento global que moviliza a más de 1.000 millones de personas en 192 países. Sin embargo, este aniversario no debe ser solo una efeméride más en el calendario, sino un recordatorio crítico de que la crisis climática ya no es una amenaza futura, sino una realidad devastadora. Con el 2024 posicionado como el más caluroso registrado desde 1850 y una temperatura media mundial que ya supera en 1,55 los niveles preindustriales, el combate por nuestro planeta es más urgente que nunca. Desde aquel primer hito en 1970, impulsado por desastres ambientales como el incendio del río Cuyahoga, la presión sobre nuestro hogar común se ha multiplicado exponencialmente. En estas cinco décadas, la población mundial se ha duplicado, llevándonos a consumir recursos a un ritmo equivalente a 1,6 Tierras por año, un nivel que los ecosistemas simplemente no pueden regenerar. Esta presión se siente con especial crudeza en Chile, donde enfrentamos 18 años consecutivos de sequía y 14 años cálidos que golpean directamente nuestra salud, la productividad agrícola y la infraestructura energética. Es fundamental entender que esta crisis no afecta a todos por igual y tiene responsables identificables. Un pequeño grupo de 20 empresas de combustibles fósiles es responsable del 35% de todos los gases de efecto invernadero del mundo, y los países del G20 generan el 70% de las emisiones globales. Existe una brecha de desigualdad alarmante: el 1% más rico de la población mundial contamina más que el 50% más pobre. Por ello, el combate contra el cambio climático requiere no solo voluntad individual, sino una exigencia firme a gobiernos y corporaciones para frenar el uso de carbón, gas y petróleo.
El camino hacia la salvación de nuestro entorno se divide en dos frentes esenciales: la mitigación, que busca reducir drásticamente las emisiones, y la adaptación, necesaria para moderar los daños de efectos climáticos que ya son inevitables.
Mientras Chile se encamina hacia la meta de neutralidad de carbono para 2050, el éxito dependerá de una transición hacia un modelo energético 100% renovable y de una ciudadanía empoderada que utilice herramientas de información climática para la toma de decisiones. Bajo el lema de este 2025, «Our power, our planet» («Nuestro poder, nuestro planeta»), debemos recordar que la tecnología y la información necesarias para el cambio ya existen. Lo que falta es la decisión política y empresarial de elevar la escala de estas soluciones. La inacción no es una opción; la capacidad de recuperación de la Tierra está cerca de su límite y la regeneración requiere, por sobre todo, la voluntad de actuar ahora. Ricardo Obando Jefe de Informaciones.. EDITORIAL