EDITORIAL: Desastre diplomático
EDITORIAL: Desastre diplomático EDITORIAL: Desastre diplomático Los resultados diplomáticos de la gestión del Presidente Gabriel Boric en política exterior son deplorables. Su sello ha sido emplear las relaciones internacionales para sacar pequeñas ventajas en política interna o darse gustitos ideológicos o personales sin medir el daño que declaraciones o actuaciones irresponsables podrían ocasionar.
Lo cierto es que durante su administración se ha producido algo inédito: enemistarse con los gobiernos de Perú, Argentina, Israel y EE.UU., involucrando al país en disputas políticas que no se corresponden con lo que debiera constituir una política de Estado prudente y de largo plazo. El estado en que entregará a su sucesor las relaciones con EE.UU. es una buena prueba de ello.
Durante casi todo su período la Cancillería pretendió sostener y convencer a la opinión pública que la relación bilateral se desenvolvía con normalidad, transmitiendo que los desencuentros provocados por Boric no tenían consecuencias ni causaban daños a los lazos, intereses y negociaciones en curso entre los dos países.
Cuando se les hacía ver lo contrario, lo desestimaban con ligereza, como ocurrió con el incidente producido luego de que Boric se negara a contestarle el teléfono al secretario de Estado, Marco Rubio, aduciendo con soberbia que los presidentes se relacionaban con presidentes, y que para hablar con él estaba el canciller Van Klaveren. ¿Qué habrá pensado en estos días el Presidente cuando vio las imágenes de Rubio recibido y escuchado en Europa por distintos jefes de gobierno? Primero, el subsecretario de Estado, Christopher Landau, atribuyendo la degradación de las relaciones a comentarios del Presidente Boric, y después el propio embajador de Estados Unidos en Chile en el mismo sentido, confirmaron que esa visión unilateral de la Cancillería del estado de las relaciones era más bien una ficción. Incapaz de ocultar ya la situación por la que atravesaban las relaciones, el Gobierno reaccionó con una nota de protesta en contra de las declaraciones del embajador.
Ahora un nuevo y delicado episodio --a raíz del proyecto de cable submarino con China-termina con la revocación y restricción de la visa a tres funcionarios de gobierno chileno (se incluiría también a sus familias), entre ellos el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, un profesional destacado de reconocido prestigio. Lo ocurrido es lamentable y cabe rechazar las sanciones impuestas por el gobierno norteamericano. Cabe esperar también que gestiones de este o el próximo gobierno de Kast permitan revertirlas.
LA SEMANA POLÍTICA Desastre diplomático Durante casi todo el período la Cancillería pretendió convencer a la opinión pública de que la relación con EE.UU. se desenvolvía con normalidad, transmitiendo que los desencuentros provocados por el Presidente Boric no tenían consecuencias. Era una ficción. Sin Asignar.