Autor: Andro Mimica Guerrero
Columnas de Opinión: La triste agresividad del Ministro Poduje
Columnas de Opinión: La triste agresividad del Ministro Poduje En política, la forma es fondo.
Y cuando la forma se transforma en agresividad, en desdén o en espectáculo, lo que queda en evidencia no es carácter, sino una preocupante incapacidad para ejercer el rol público con la altura que este exige. El actuar del ministro Iván Poduje parece seguir un libreto conocido: el de la confrontación permanente, el del comentario incendiario, el de la respuesta altanera que busca aplausos fáciles más que soluciones reales. Un estilo que inevitablemente recuerda las salidas de madre del presidente argentino Javier Milei, donde la estridencia reemplaza al argumento y la descalificación sustituye al diálogo democrático. No es casualidad. Poduje arrastra ese tono desde su participación en el circo romano televisivo llamado Sin Filtros, donde la política se reduce a gritos, caricaturas y frases para redes sociales. El problema es que hoy no está en un set de televisión, es ministro de Estado. Y ese rol exige algo muy distinto. Los conflictos se han acumulado. Enfrentamientos con el senador De Urresti, con la senadora Núñez, tensiones con parlamentarios del Biobío, diferencias con el ministro Quiróz. Y, como era previsible, el mismo tono se repite ahora en Punta Arenas frente al Partido Socialista. “No sé por qué tenemos que dar explicaciones”, dijo. “El Partido Socialista eran accionistas del Club Hípico”, agregó.
Más allá de lo desafortunado de la frase, lo preocupante es el fondo, un personaje que cree que no debe dar explicaciones cuando se toman decisiones que afectan directamente a una ciudad y a una región. Eso no es firmeza, es soberbia. En democracia, dar explicaciones no es opcional. Es una obligación. Exseremi de Gobierno El Partido Socialista, y cualquier partido, organización o ciudadano, no necesita ser accionista de nada para opinar sobre espacios públicos, sobre proyectos urbanos o sobre decisiones que impactan el desarrollo regional. Esa es, precisamente, la esencia de lo público. Pero lo más grave no es el tono, sino lo que ese tono encubre. Ausencia de respuestas.
Porque detrás de la agresividad, las preguntas siguen intactas: ¿ Por qué se habló de cambio de uso de suelo como argumento para desistir de la expropiación del Club Hípico, cuando la ley del Plan de Emergencia Habitacional sí lo permite? Si el problema era presupuestario, ¿por qué en Punta Arenas se descarta un proyecto con un aporte del MINVU de 10 mil millones, mientras en Puerto Montt se impulsa el Parque Sebastián Piñera con un costo de 20 mil millones? ¿ Cuál será el destino de los 10 mil millones comprometidos por el Gobierno Regional? Si se trata de priorización de recursos, ¿ingresarán esos fondos a una glosa regional? ¿ En qué se invertirán concretamente? Esas son las preguntas que importan. Y esas son las preguntas que el ministro no respondió, entonces, ¿podrá la Delegada Regional Ericka Farías responder por las dudas inconclusas que muchos tenemos? Cuando la política se convierte en espectáculo, la ciudadanía pierde. Chile no necesita ministros que imiten estilos confrontacionales importados. Necesita autoridades que escuchen, que expliquen y que entiendan que gobernar no es imponer, sino construir acuerdos. La altanería puede servir en televisión. Pero en el ejercicio del poder, solo profundiza la distancia entre el Estado y la ciudadanía. Autor: Andro Mimica Guerrero.