Editorial: Emisión de metano
Editorial: Emisión de metano a reciente inclusión del relleno sanitario de Chillán Viejo entre los mayores emisores de metano del mundo instala con fuerza un problema que ya venía manifestándose en la intercomuna, particularmente a través de L episodios de malos olores que han generado reiteradas denuncias ciudadanas y acciones de fiscalización por parte de la autoridad sanitaria.
El informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), basado en monitoreo satelital, ubica a este recinto en el puesto 31 a nivel global, con emisiones superiores a las 20 mil toneladas anuales de metano. Se trata de una cifra que sorprende, ya que sitúa a una instalación de disposición de residuos en Ñuble dentro de un ranking dominado por grandes industrias extractivas. Esto confirma que los rellenos sanitarios, más allá de su rol esencial en la gestión de desechos, pueden convertirse en focos relevantes de impacto climático. El metano, como advierte la ONU, es responsable de al menos una cuarta parte del calentamiento global actual y posee un poder de calentamiento significativamente superior al dióxido de carbono en el corto plazo. Por ello, su reducción aparece como una de las medidas más eficaces para mitigar la crisis climática. En ese contexto, los denominados "superemisores" detectados desde el espacio representan prioridades evidentes para la acción. En el caso de Chillán Viejo, la discusión no puede limitarse al plano global. A nivel local, el problema tiene una dimensión concreta: la calidad de vida de las personas.
La reciente apertura de un sumario sanitario por parte de la Seremi de Salud, tras constatar deficiencias en la cobertura de residuos y la presencia de vectores, vuelve a poner en evidencia brechas en la operación del recinto. A ello se suman antecedentes de la Superintendencia de Medio Ambiente que identifican a estas instalaciones como potencial fuente de compuestos odorantes, asociados a episodios que afectan directamente a la población.
Frente a este escenario, la empresa Ecobio ha informado el desarrollo de una inversión orientada a la captura de metano, mediante la instalación de pozos de monitoreo y sistemas de extracción, con miras a su eventual aprovechamiento energético. Se trata de una señal relevante, alineada con los principios de la economía circular y la mitigación del cambio climático. No obstante, el desafío radica en que estos compromisos se traduzcan en resultados concretos y oportunos. La experiencia reciente demuestra que las soluciones anunciadas deben ir acompañadas de una ejecución rigurosa, fiscalización efectiva y transparencia hacia la comunidad. La confianza pública, erosionada por episodios anteriores, solo podrá restablecerse con hechos verificables. Chillán Viejo enfrenta así una doble exigencia: contribuir a la reducción de emisiones en un contexto global crítico, y garantizar condiciones ambientales adecuadas para sus habitantes. Ambas dimensiones son inseparables.
El control del metano no es solo una tarea técnica, sino también una responsabilidad social que exige coherencia, urgencia y compromiso real.. El desafío radica en que estos compromisos se traduzcan en resultados concretos y oportunos. La experiencia reciente demuestra que las soluciones anunciadas deben ir acompañadas de una ejecución rigurosa, fiscalización efectiva y transparencia hacia la comunidad. La confianza pública, erosionada por episodios anteriores, solo podrá restablecerse con hechos verificables. EDITORIAL