Autor: Dra. Sonia Osses Bustingorry, académica Ufro
Columnas de Opinión: De vuelta al trabajo
Columnas de Opinión: De vuelta al trabajo I trabajo es aquella actividad necesaria para vivir humanamente, un medio para lograr fines materiales y Ivalóricos que dignifica al ser humano, gracias al amor y esfuerzo con que este lo realiza; que forja el carácter, incrementa sus capacidades, aporta equilibrio personal, fortalece la salud mental, nos hace sentirnos útiles y necesarios y nos conecta con los demás, permitiéndonos contribuir al bien común. Todo trabajo legítimo, en la medida en que se realice con entrega interior y la más alta perfección posible, está llamado a ser fuente de verdadera plenitud humana. Al respecto, para que el trabajo pueda generar desarrollo social e individual de su autor, debe ser integralmente bien realizado, esto es, técnica y éticamente bien hecho. El trabajo bien hecho es aquel que combina excelencia técnica con integridad ética, reflejando dedicación, orden y responsabilidad. Más allá de cumplir tareas, implica superación personal, fomenta la vocación y contribuye al bien común, generando satisfacción propia, crecimiento profesional y reconocimiento en su equipo.
Un trabajo bien hecho se caracteriza por el predominio de la calidad sobre la cantidad, la atención a los detalles y cuidado en los procesos; la dedicación y perseverancia, que implica invertir tiempo y esfuerzo en aprender, practicar y perfeccionar habilidades; el valor intrínseco del trabajo que va más allá de su aprobación externa y proporciona una satisfacción profunda y duradera; el logro de una reputación sólida basada en la consistencia, integridad y autenticidad; la inspiración a otros influyendo positivamente en su percepción y valoración de la excelencia en distintos campos.
El trabajo mal realizado, por otra parte, se asocia con frecuencia a un cierto grado de subdesarrollo cultural personal o social; corresponde al quehacer laboral negligente y descuidado que suele ser considerado como un cierto tipo de falta a la ética. El trabajo es un medio de crecimiento para el ser humano. Le induce a practicar valores tales como: la laboriosidad, la fortaleza, el trabajo en equipo, el orden, la puntualidad, la honestidad y tantas otras, de modo que el trabajo perfecciona al ser humano.
Qué importante es educar a los niños desde pequeños en una visión positiva del trabajo, proporcionándoles herramientas para que descubran la satisfacción del trabajo bien hecho, la alegría de aprender, la maravilla de aportar a los demás con el propio esfuerzo y así no pierdan la ilusión por aprender cosas nuevas, se fortalezcan ante los desafíos y dificultades propias del trabajo y, más adelante, estén en condiciones de descubrir su propia vocación en la vida.
El trabajo en sus diferentes expresiones, constituye el camino para que cada individuo pueda desarrollarse y aportar a la sociedad, alcanzando así la plenitud humana en comunidad, puesto que la persona es un ser social por naturaleza. A través de sus múltiples manifestaciones, el trabajo es el medio privilegiado de que disponen los seres humanos para contribuir al bien común. El trabajo es un medio de crecimiento para el ser humano. Le induce a practicar valores tales como: la laboriosidad, la fortaleza, el trabajo en equipo y el orden. Autor: Dra. Sonia Osses Bustingorry, académica Ufro. C Columna El trabajo es un medio de crecimiento para el ser humano. Le induce a practicar valores tales como: la laboriosidad, la fortaleza, el trabajo en equipo y el orden.