Autor: Pablo Baeza Soto, director ejecutivo del Servicio 1| Local de Educación Pública (SLEP) Chiloé
Columnas de Opinión: Volver a clases: lluvia, sueños y bicentenario
Columnas de Opinión: Volver a clases: lluvia, sueños y bicentenario Marzoen Chiloé tiene un sonido particular. Es el crujir de los uniformes recién planchados, el murmullo de las mochilas cargadas de cuadernos nuevos y el viento húmedo que acompaña el regreso a las aulas. Volver a clases no es solo retomar materias: es reencontrarnos como comunidad, después de un verano que -aunque brevenos regaló descanso, familia y mar. El descanso no es un lujo, es una necesidad. Nuestros niños y jóvenes necesitan desconectarse para volver con energía, y los adultos también. En una cultura que a veces premia el agotamiento, es bueno recordar que parar nos permite crecer. El descanso ordena emociones, fortalece vínculos y prepara la mente para aprender. Sin pausa no hay verdadero avance. Retornar a la rutina, en ese contexto, se transforma en un acto de esperanza. La rutina escolar no es una jaula: es un marco que da seguridad. Horarios, tareas, encuentros y desafíos diarios construyen hábitos que acompañarán toda la vida. En Chiloé, donde el clima nos enseña paciencia y resiliencia, la constancia es una virtud profundamente isleña. Pero ninguna rutina funciona sin buen trato. El regreso a clases es también una oportunidad para renovar nuestro compromiso con el respeto. Estudiantes, docentes, asistentes, directivos y familias formamos una sola comunidad educativa. El saludo amable, la escucha atenta y la disposición a comprender al otro marcan la diferencia. Educar no es solo transmitir contenidos; es formar personas capaces de convivir con empatía en un mundo diverso. Este año, además, el retorno tiene un significado especial: el Bicentenario en Chiloé nos invita a mirar nuestra historia con orgullo y responsabilidad. Doscientos años de identidad, de tradiciones, de iglesias patrimoniales, de mingas y de mariscadores que han construido un territorio único. Celebrar el bicentenario no es quedarse en la nostalgia, sino proyectar lo mejor de nosotros hacia el futuro. Y ese futuro se escribe, en gran medida, en nuestras salas de clase. Por eso es fundamental que el desarrollo de nuestros niños y jóvenes no se limite a lo académico. El deporte enseña disciplina, trabajo en equipo y perseverancia. La cultura desde la música chilota hasta el teatro escolarfortalece la identidad y la creatividad. La ciencia despierta la curiosidad, impulsa la innovación y abre puertas a oportunidades que antes parecían lejanas. En un archipiélago rodeado de naturaleza, la investigación científica puede ser también una forma de cuidar nuestro entorno. Volver a clases en Chiloé es, entonces, mucho más que comenzar un año escolar. Es retomar sueños, fortalecer comunidades y sembrar futuro. Que este marzo nos encuentre descansados, dispuestos al buen trato y abiertos a aprender no solo matemáticas o historia, sino también humanidad. Porque en cada sala de clases chilota late la posibilidad de un mañana más justo, más cultoy más solidario. Autor: Pablo Baeza Soto, director ejecutivo del Servicio 1 Local de Educación Pública (SLEP) Chiloé. COLUMNA