Editorial: Plan Fortalecimiento Industrial
Editorial: Plan Fortalecimiento Industrial El cierre de la Compañía Siderúrgica Huachipato, ocurrido en septiembre de 2024, fue uno de los golpes más duros que ha sufrido nuestra región en las últimas décadas. No era solo el fin de una empresa; era el quiebre de un tejido productivo que sostenía a miles de familias. Por eso, lo que hoy reporta el Ministerio de Economía no puede leerse como un simple trámite burocrático, sino como una rendición de cuentas sobre qué se hizo con esa emergencia. El segundo Informe de Avance del Plan de Fortalecimiento Industrial del Biobío, enviado al Congreso Nacional esta semana, arroja una fotografía que merece ser mirada con honestidad, sin triunfalismos, ni pesimismos fáciles. El 78% de avance global sobre las 32 medidas comprometidas es un número que habla, pero que también obliga a preguntarse qué ocurre con el 22% restante. Lo que el informe muestra es alentador en varios frentes. Que de los 7.168 trabajadores afectados, el 78,1% haya alcanzado una tasa de empleabilidad formal a diciembre de 2025 es, sin duda, una noticia que debiera tranquilizadora. El 80,4% de reinserción entre los trabajadores de empresas contratistas es especialmente significativo, porque fueron precisamente ellos -los más invisibles del sistemaquienes primero enfrentaron el desamparo. Los $4.500 millones en subsidios de retención, los programas de Corfo para reconversión de proveedores y las flexibilidades tributarias para pymes no fueron soluciones perfectas, pero llegaron. Sin embargo, este informe no se puede leer sin advertir lo que está implícito entre sus líneas. El hecho de que se presente a días del traspaso de mando, con la instrucción expresa de dejarlo como "insumo para el próximo gobierno", es una señal de que mucho quedó en el camino. El 50% de medidas finalizadas y el 28% en ejecución son cifras que, miradas en conjunto, revelan que la mitad de lo prometido aún no se ha completado. La Política Nacional de Construcción Naval, el Centro Tecnológico de Manufactura Avanzada e Industria 4.0, el FOGAES Productivo Regional: todas son apuestas importantes para el desarrollo de largo plazo del Biobío. No obstante, todo esto no puede quedar en buenas intenciones que queden escritas en un informe.
Lo más rescatable del trabajo realizado no son las cifras, sino el modelo de gobernanza, con participación de trabajadores, empresas, academia y sector público, mecanismo que más allá de los nombres, o de los cargos de turno, habla de una arquitectura de diálogo y consenso; que debiera prevalecer a cualquier cambio de Gobierno para evitar así, partir de cero..