Autor: FELIPE LAGOS DESDE LAS VEGAS, ESTADOS UNIDOS
La tecnología avanza para aportar a una mejor forma de envejecer
La tecnología avanza para aportar a una mejor forma de envejecer En el futuro, cuando una persona vaya al médico, la cita no comenzará con la pregunta “¿ qué le duele?”, sino con una conversación sobre qué ha cambiado en el último tiempo. Gracias a una serie de sensores y sistemas, el especialista ya tendrá un conjunto de datos continuos sobre sueño, inflamación, metabolismo y estrés del paciente. Con esto, el médico ya no buscará una enfermedad puntual, sino señales tempranas de desgaste cardiovascular, problemas metabólicos o aceleración del envejecimiento biológico. Para el paciente, la experiencia no se sentirá como “ir al doctor”, sino como una forma de asegurar que los próximos años y décadas sigan siendo vivibles y activas. INFORMACIÓN PARA MEJOR CALIDAD DE VIDA Este es el futuro de la longevidad que se presentó en la Feria Electrónica de Consumo (CES, por sus siglas en inglés) 2026, en Las Vegas, Estados Unidos.
David Luu, fundador de Longevity Docs, una comunidad global de médicos dedicada a que la longevidad sea accesible para la práctica moderna, la medicina tradicional se ha concentrado históricamente en entender la enfermedad, mientras que la longevidad abre por primera vez la posibilidad de estudiar el envejecimiento como proceso medible, intervenir antes del daño y ganar años de calidad de vida. “Por primera vez podemos entender cómo envejecemos, qué tan rápido envejecemos y qué calidad tiene ese envejecimiento”, señala.
En ese marco, la senescencia comienza a verse como un proceso modulable, capaz de revelar a tiempo cuándo y cómo se empieza a perder capacidad física, cognitiva o metabólica, permitiendo intervenir con mayor precisión antes de que aparezca la enfermedad.
Según estimaciones de firmas especializadas en salud y tecnología, el mercado global de biotecnología enfocada en longevidad y envejecimiento saludable llega a los US$ 10.000 millones, y podría más que duplicar esa cifra hacia 2030, con tasas de crecimiento anual cercanas al 12%. Si se incorporan dispositivos, datos, prevención y servicios asociados, la llamada economía de la longevidad podría superar los US$ 8 billones a nivel global hacia fines de la década, impulsada por el envejecimiento demográfico y la adopción de tecnologías predictivas en salud.
DATOS, IA Y LA SALUD La base de esta nueva economía centrada en la longevidad se encuentra en la capacidad de observar el cuerpo de manera continua: en lugar de exámenes aislados o chequeos anuales, los expertos proyectan un modelo basado en flujos permanentes de información, incluyendo biomarcadores, hormonas, patrones de sueño, inflamación y respuesta metabólica. Este mayor campo visual permitirá entender cómo evoluciona el organismo día a día. Para procesar ese gran volumen de datos, la IA ayudará a distinguir entre variaciones normales y alertas tempranas. “Durante demasiado tiempo hemos tomado decisiones críticas con información escasa y desfasada. Medir hormonas u otros biomarcadores una o dos veces al año es como intentar evaluar el sueño o el ritmo cardíaco con una sola medición aislada.
Si queremos intervenir antes del daño, necesitamos datos continuos, no fotografías del cuerpo”, afirma Marina Pavlovic, CEO de Eli Health, empresa creadora del Hormometer, una plataforma de monitoreo en tiempo real para uso domiciliario que usa muestras de saliva y la cámara del smartphone para medir niveles de hormonas como cortisol, testosterona y progesterona.
Este nuevo umbral de visibilidad no solo redefinirá cuándo intervenir, sino también qué significa “estar bien”. “Cuando analizamos personas que se sienten sanas con herramientas más avanzadas encontramos problemas reales que antes simplemente no veíamos; no aparecen de un día para otro, siempre estuvieron ahí, solo que ahora tenemos cómo detectarlos”, explica William Kapp, CEO de Fountain Life, plataforma de salud preventiva y optimización de longevidad que combina diagnósticos avanzados, inteligencia artificial y atención personalizada.
DESFASE CLÍNICO ANTE NUEVAS TECNOLOGÍAS Para los expertos, estos avances también abren interrogantes difíciles. ¿Cuánta información es demasiado? ¿ Qué hacer con hallazgos tempranos cuando aún no existe consenso clínico sobre cómo actuar? ¿ Cómo evitar que la promesa de anticipación se convierta en ansiedad permanente o sobreintervención? A esto se suma un problema estructural del sistema médico: el desfase clínico de unos 17 años entre la aprobación de nuevas tecnologías y su adopción efectiva en la práctica clínica. Es decir, la tecnología avanza más rápido que las reglas, los protocolos y la cultura médica. “Además de ser un desafío tecnológico, también debemos decidir cómo usamos esta información sin generar más daño que beneficio.
La longevidad obliga a repensar cómo se toman decisiones médicas cuando el paciente aún se siente bien”, dice Rafid Fadul, asesor médico principal de Cenegenics, clínica global de gestión de salud y longevidad que ofrece programas de diagnóstico avanzado, ciencia metabólica y atención continua. Mirando hacia adelante, CES 2026 mostró un futuro de la longevidad marcado por una relación más consciente con el propio cuerpo. Vivir más tiempo implicará convivir con mayor flujo de información, aceptar incertidumbres y tomar decisiones graduales, muchas veces antes de sentir urgencia.
En este escenario, la tecnología ofrece contexto, anticipación y opciones que influirán en cómo se transite esta mayor cantidad de años de vida, con una mejor capacidad de elegir, ajustar y comprender los límites propios a medida que el tiempo avanza. “La longevidad no va a eliminar el envejecimiento; lo que puede hacer es darnos más control sobre cómo lo atravesamos, y evitar que los últimos años se vivan desde la pérdida constante”, concluye William Kapp. En lugar de exámenes aislados o chequeos anuales, los expertos proyectan un modelo basado en flujos permanentes de información, incluyendo biomarcadores, hormonas, patrones de sueño, inflamación y respuesta metabólica. Autor: FELIPE LAGOS DESDE LAS VEGAS, ESTADOS UNIDOS. En CES 2026 de Las Vegas, la mayor feria tecnológica del mundo, la longevidad dejó de ser una promesa futurista para instalarse como uno de los grandes ejes que ordenarán la próxima década tecnológica. Esta nueva perspectiva incorpora sensores, datos biométricos e inteligencia artificial para observar el paso del tiempo sobre el cuerpo y anticipar decisiones en salud. VEJEZ SALUDABLE EIA: En lugar de exámenes aislados o chequeos anuales, los expertos proyectan un modelo basado en flujos permanentes de información, incluyendo biomarcadores, hormonas, patrones de sueño, inflamación y respuesta metabólica. LA LONGEVIDAD NO VA A ELIMINAR EL ENVEJECIMIENTO, sino a darnos más control sobre cómo la atravesamos, dicen los expertos.