Autor: Por David Tralma
El pedregoso camino de Bachelet a la ONU
El pedregoso camino de Bachelet a la ONU n diciembre pasado, Michelle Bachelet reafirmó en Nueva York que su candidatura a la Secretaría General de la E Organización de Naciones Unidas (ONU) no iba a ser fácil. En su última gira a la sede del organismo internacional, la dos veces mandataria se reunió con los representantes de los 15 países que integran el Consejo de Seguridad.
Se trata de la instancia que definirá la elección, ya que estos comicios no son como los tradicionales y lo que más pesará será el acuerdo de este estamento, donde además existen cinco naciones con poder de veto: Estados Unidos, China, Reino Unido, Rusia y Francia. Por lo mismo, un paso vital en la búsqueda de la Secretaría General es la conversación que Bachelet y el gobierno tengan con los 15 países. Hasta ahora, ninguna de las potencias del Consejo de Seguridad comprometió su apoyo a la exmandataria. La delegación chilena lo entendió, pues aún queda mucha carrera por recorrer y ni siquiera están todos los candidatos oficializados. Además, lo natural es que no expresen su respaldo públicamente y lo usen como elemento de negociación en la interna. Pero en el entorno de la mandataria leen positivamente dos guiños de países con poder de veto en la ONU, ambos a puertas cerradas.
El primero fue de China, cuyo canciller, Wang Yi, ya se había reunido con la exmandataria a mediados de octubre, donde la calificó como "una estadista de renombre mundial y una vieja amiga del pueblo chino". Los optimistas leyeron el gesto como una señal de que estaban superadas las diferencias con ella por el duro informe que emitió contra Beijing cuando era alta comisionada para los Derechos Humanos. El segundo guiño vino por parte de Rusia, país que también ha sido cuestionado por Bachelet, en el marco de la guerra que ha sostenido con Ucrania. Tanto Beijing como Moscú alabaron la calidad profesional de la expresidenta socialista, más que la posibilidad de que se pueda convertir en la primera mujer en encabezar la Secretaría General de la ONU.
En su ronda con los países con veto del Consejo de Seguridad, la delegación chilena también entendió que estas naciones habrían valorado de mejor manera que en la región latinoamericana se hubiera consensuado un solo candidato, lo que no ocurrió. El factor Trump Ante este escenario, el escollo más duro sigue siendo Estados Unidos, quien no ha escondido sus críticas a la ONU y puede vetar a la exmandataria socialista en cualquier momento. Pero en el gobierno no lo descifran, porque un día puede estar hablando de la posibilidad de intervenir en Colombia, y después recibir en la Casa Blanca a su par Gustavo Petro.
A este temor se sumó que esta semana el embajador de Washington en Chile, Brandon Judd, transparentó en El Mercurio que "es más fácil trabajar con personas afines ideológicamente y la izquierda propondrá a personas con las que cree puede trabajar.
La derecha también propondrá a personas con las que cree que puede trabajar mejor". Además de los cinco países con poder de veto, en el Consejo de Seguridad también hay 10 miembros rotativos, que en 2026 serán: Colombia, Letonia, Grecia, Dinamarca, Panamá, Somalía, RD Congo, Bahréin, Pakistán y Liberia. La relación histórica de Bachelet con estos países ha sido disímil. Por un lado, en su debut como directora de ONU Mujeres, la expresidenta visitó Liberia en 2011 y se reunió con la primera presidenta en la historia de dicha nación.
El presidente de Colombia, por su parte, en la última Asamblea General de la ONU bromeó diciendo que "vamos a invitar a Bachelet a bailar aquí en las Naciones Unidas". En todo caso, Bachelet debe considerar que en Colombia hay elecciones presidenciales entre mayo y junio, por lo que el actual mandatario saldrá del cargo en agosto. Pero Bachelet no tiene la misma sintonía con el resto de los miembros rotativos del Consejo. Apuntó a varios cuando era alta comisionada para los DD.HH., como Bahréin, RD Congo y Pakistán. Letonia, en parte, fue objeto de interés del propio Boric en la última Asamblea General. El presidente se reunió con su par, Edgars Rinkevics, previo al ingreso de su país al Consejo de Seguridad.
Conocedores del intercambio entre ambas naciones dan cuenta de que los letones han transmitido que la ONU tiene una deuda pendiente con Europa del Este, pues en la última elección debió ser el turno de ellos para llegar al cargo más importante de la entidad. Ante esto, a Bachelet solo le queda trabajar su agenda de viajes para recorrer la mayor cantidad de estos 15 países. Allí, sin embargo, es donde aparece la otra valla, tal vez la más importante: José Antonio Kast.
La expectación por Kast La planificación de los viajes de Bachelet a los 15 países del Consejo de Seguridad está en stand by hasta el 11 de marzo. ¿La razón? En el gobierno entienden que esto debe ser conversado con la administración de Kast, quien quedó molesto por la sorpresiva jugada de La Moneda de inscribir este lunes la candidatura de Bachelet junto a Brasil y México. Kast ha evitado fijar una postura ante la postulación y ha dicho que esto lo verá recién cuando ascienda al poder el 11 de marzo. Esta semana, sin embargo, respaldó los dichos del presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, que acusó que la candidatura de Bachelet es el peor "amarre" que deja Boric.
El presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, en tanto, desafió al gobierno a mostrar qué países apoyan la candidatura de la exmandataria y advirtió que la jugada de La Moneda expone a Chile a un "bochorno" internacional.
En medio del tira y afloja entre el gobierno y la actual oposición, Bachelet aprovechará febrero para descansar en Caburgua y proyecta reanudar su agenda internacional en la Comisión de la Condición de la Mujer (CSW) que se realizará en Nueva York entre el 9 y el 19 de marzo.. . Autor: Por David Tralma. La apuesta de La Moneda por inscribir la candidatura de Bachelet a la ONU, a contrapelo del presidente electo, José Antonio Kast, abrió aun más dudas sobre el destino de esa postulación. Mientras tanto, la expresidenta prepara su acercamiento a los países del Consejo de Seguridad, donde están sus riesgos de veto.