EDITORIAL: Dificultades y brechas territoriales que condicionan nuestro desarrollo
EDITORIAL: Dificultades y brechas territoriales que condicionan nuestro desarrollo EDITORIAL: Dificultades y brechas territoriales que condicionan nuestro desarrollo Lo hemos sostenido permanentemente, escuchar a la comunidad es la máxima de un auténtico proceso de participación ciudadana, sin formatos, sin temarios, con agenda abierta y disposición para acoger sus demandas y trabajar en la búsqueda de respuestas y soluciones.
Así queremos entender el proceso que impulsa el Gobierno Regional de Aysén y al que se ha sumado el Ejecutivo, y que tiene como objetivo conocer las demandas de la comunidad y el impacto que tienen en su desarrollo futuro.
Porque cuando los pobladores exponen que no tienen alcantarillado o acceso al agua potable, ciertamente que sus posibilidades de vivir mejor se condicionan, y aunque no se crea, en Aysén aún hay miles de personas en estas condiciones. Ese simple ejemplo ilustra la desigualdad regional y deja en evidencia que las brechas existentes para conceptualizar y materializar el desarrollo son enormes.
Y nuevamente volvemos al mismo punto; a la región le falta mucho por avanzar y nuestro subdesarrollo se advierte muy notoriamente en los más diversos ámbitos y rincones del territorio, un problema complejo de resolver para todos los gobiernos desde 1990 en adelante y que ahora se aborda con el plan de desarrollo de zonas extremas, PDZE, una versión actualizada del PEDZE que impulsó el segundo Gobierno de Michelle Bachelet.
Este plan reconoce que somos un territorio que aún depende significativamente de la inversión pública, y cuando esta se contrae o simplemente se reduce, los efectos son evidentes, y afectan a todos los actores de la cadena económica. Por lo mismo insistimos que hace falta una política de Estado más agresiva para poder generar progreso en esta parte del país.
La historia es objetiva y llevamos años esperando que los gobiernos se atrevan a proponer un modelo de desarrollo más eficiente que permita a la región de Aysén dejar de ser la más subdesarrollada del país, dejar de ser la más castigada por tener poca población y la más postergada cuando se trata de priorizar proyectos relevantes que impacten contundentemente en el desarrollo regional.
Tenemos la convicción que en Aysén nadie pone en duda que se requiere de un mayor compromiso del Estado para poder lograr que avancemos, que el progreso se note e impacte en la gente y las señales comiencen a darse de manera clara y permanente.
La gente quiere ver que el desarrollo regional es una realidad tangible y que también los incorpora; solo así, con señales claras, se puede recuperar la confianza y avanzar con más decisión en la dirección que todos anhelamos.
Aysén, en su condición de región extrema y aislada, es una zona que necesita mayor atención estatal porque objetivamente tiene aún serios problemas de equidad territorial, y mientras sigan existiendo de manera tan evidente, el desarrollo seguirá condicionado y los habitantes de esta zona austral, expuestos a esas desigualdades.
Con decisión o voluntad política, con sentido de urgencia, priorizando, primero, un reconocimiento a nuestro rezago, y segundo, estableciendo una calendarización concreta para que las obras o proyectos que la ciudadanía y el sector privado requieren para su desarrollo, comiencen a materializarse. Dificultades y brechas territoriales que condicionan nuestro desarrollo Sin Asignar.