Cambiar paradigmas con la economía circular
Cambiar paradigmas con la economía circular esde el reciclaje creativo hasta la articulación territorial, Jéssica Soto Cereceda, diseñadora industrial y fundadora de Jallalla Vasos Verdes, impulsa en Tarapacá una propuesta que une emprendimiento, educación ambiental y liderazgo femenino, demostrando que la economía circular puede convertirse en una herramienta real de desarrollo local. Además fue cofundadora del primer Gremio de Economía Circular de Tarapacá, siendo su presidenta entre el 2022 y 2023. Combinar diseño, sostenibilidad y trabajo colaborativo es el eje de la trayectoria de Jéssica Soto, creadora de Jallalla Vasos Verdes, iniciativa que desde 2020 transforma botellas de vidrio en vasos pintados y personalizados a mano.
En seis años, el proyecto ha rescatado más de 15 mil botellas, evitando que terminen en vertederos o en el entorno urbano. "Más que un emprendimien to, buscamos demostrar que los residuos pueden convertirse en oportunidades", señala. Su labor no está limitada solo a la producción: ha capacitado a cerca de 500 personas, principalmente mujeres, enseñando el oficio de transformar vidrio y promoviendo la autonomía económica, además de talleres comunitarios.
Su trabajo también llega hasta redes colaborativas con organizaciones sociaD Jéssica Soto les, empresas e instituciones, además de su participación en espacios vinculados a la economía circular y articulación territorial. "Lo importante no es solo enseñar un oficio, sino integrar la sostenibilidad en los modelos de negocio para que impacten en las comunidades", afirma. Liderar desde Iquique implica, según explica, comprender un territorio marcado por la minería, comercioy la condición de zona extrema. "El norte nos enseña a valorar los recursos y a construir soluciones desde nuestra propia realidad. Las propuestas deben nacer desde nuestra cultura, nuestro entorno y nuestra economía local", sostiene.
Uno de sus mayores desafíos pasa por cambiar mentalidades frente a un modelo económico basado en desechar. "Demostrar que la economía circular es viable y que mejora nuestra calidad de vida ha sido un reto constante, pero también un aprendizaje que abre oportunidades", comenta.
Entre sus aportes destaca no solo el impacto ambiental, sino también el rescate cultural: sus vasos incorporan símbolos, fiestas y elementos identitarios del norte, transformándose en objetos turísticos que difunden la cultura regional dentro y fuera del país. De cara al futuro, aspira a fortalecer proyectos colaborativos, abrir más espacios de capacitación y avanzar hacia un modelo productivo más sostenible..