COLUMNAS DE OPINIÓN: La convivencia escolar en el centro del quehacer educativo
COLUMNAS DE OPINIÓN: La convivencia escolar en el centro del quehacer educativo Álvaro González r Rector de The BritIsh School Araíz Araíz de los episodios de violencia violencia vividos por diversas comunidades educativas a lo largo del país, de los cuales el suceso más dramático es el asesinato de una trabajadora trabajadora de la educación en un colegio de Calama, la convivencia escolar ha pasado del debate pedagógico a la preocupación social.
Lo cierto es que los colegios, bien es sabido, no son más que el reflejo de las virtudes y los males que aquejan a las sociedades, y por ello resulta resulta imprescindible volver a insistir sobre una idea esencial: no hay aprendizaje profundo sin un entorno entorno humano seguro, respetuoso y significativo. La evidencia a nivel internacional es clara: los estudiantes estudiantes aprenden más y mejor cuando se sienten parte de una comunidad donde son valorados y escuchados. En eso, los colegios tienen mucho que decir y hacer, y pueden de alguna alguna manera matizar los efectos del entorno social y cultural en los cuales se desenvuelven.
Es importante, en este sentido, entender la convivencia educativa como una coexistencia inclusiva, participativa y orientada al bien común, que no implica ausencia de conflicto, sino una construcción construcción cotidiana de espacios comunes donde cada persona es reconocida en su dignidad. Sabemos que el ser humano solo puede realizarse plenamente plenamente en comunidad, aprendiendo a vivir con otros, mediante la deliberación, deliberación, el respeto, la escucha y la construcción de acuerdos. Al mismo tiempo, debemos recordar que cada persona es un individuo en sí mismo. Somos parte de una comunidad, pero portadores de un valor intrínseco, lo cual implica un respeto irrestricto por la individualidad individualidad y la dignidad humana. Desde la experiencia de un colegio colegio del Bachillerato Internacional (IB), esta visión no resulta ajena. La filosofía IB pone en el centro la formación de personas íntegras, reflexivas y solidarias, capaces de construir un mundo mejor a través del entendimiento intercultural y el respeto. El perfil de la comunidad de aprendizaje IB con atributos como ser indagadores, solidarios, de mentalidad abierta y buenos comunicadores comunicadores no es solo un ideal declarativo, sino una guía concreta para la convivencia cotidiana. El desafío actual de construir comunidades sanas implica, en primer lugar, comprender que la convivencia se enseña. Se requiere, más allá de la creación de reglamentos reglamentos internos escolares y protocolos, una firme intención pedagógica en el desarrollo de habilidades socioemocionales, el diálogo y la resolución pacífica de conflictos. También es necesario que los diferentes diferentes actores de la comunidad educativa sean protagonistas en la construcción de acuerdos, porque la convivencia escolar no se puede puede decretar ni imponer, sino que se construye colectivamente. Hoy, más que nunca, la convivencia convivencia escolar es un desafío país. Debemos ser capaces de formar ciudadanos capaces de convivir en sociedades diversas y complejas. En ello, escuelas, políticas públicas y marcos internacionales como el Bachillerato Internacional convergen convergen en un mismo propósito: educar no solo para saber, sino para aprender aprender a vivir juntos.. -