Vecina de Temuco celebró centenario acompañada de familiares y amigos
Vecina de Temuco celebró centenario acompañada de familiares y amigos Escrito por Stefanie Pacheco Pailahual, nieta de Palmenia. almenia Riquelme RiPquelme celebró recientemente su centenario acompañada de su familia y amigos en Temuco. Nació en Cherquenco el 28 de enero de 1926, cuando el mundo se da una pausa entre las dos guerras mundiales y Temuco tenía apenas 50 años desde su fundación. Hija de campesinos, cuya vida infantil transcurrió entre la comuna de Vilcún y el volcán Llaima, en cuyas faldas muchos inviernos fue a recoger piñones con sus pies descalzos sobre la nieve.
Desde muy pequeña trabajó en diversas labores vinculadas al pujante momento del trigo en La Araucanía de principios del siglo XX (cuando se le denominaba el granero de Chile). Ella formó parte de ese eslabón triguero, con el trabajo infante que alimentaba esa cadena. Cuando era un adolescente, entre sus 10-14 años, trabajó cargando quintales de trigo en el ferrocarril que pasaba por esa zona. Palmenia recuerda que hacía competencias y trataba de vencer a sus compañeros, demostrando quién cargaba y subía más sacos a los vagones de transporte. Fue una mujer de trabajo y movimiento ya que en su juventud se desplazó por varios lugares en Chile, algo no tan usual para las mujeres de la época. Estuvo en el sur; vivió en Valdivia y en otros lados, donde tuvo momentos del gran esfuerzo y sacrificio. En Corral acompañó a sus abuelos a un trabajo de fabricación de carbón para el cual tuvo que vivir en condiciones inhóspitas, como habitar en precarias estructuras y no contar incluso con camas. Pasado el tiempo y siendo mayor decidió que su vida no tenía mayor destino en Paillaco y apostó por el sueño de Temuco. Comenzó a cosechar tréboles (vegetales solicitados en esa época en el comercio), logró juntar un saco y con su pago se consiguió un billete de tren de Paillaco a Temuco.
Sin avisar a su familia y sin mirar atrás, apostó por que esa precaria vida tenía que quedar atrás y ya establecida en Temuco comenzó a vivir con familiares y se quedó a residir en la que sería la ciudad donde haría su vida y formaría su familia.
También pasó un año a Santiago, donde estuvo trabajando como empleada doméstica en una casa de la zona de Patrimonial en calle Catedral, una experiencia que le dio una mirada más amplia de la vida en Chile. Allá en la capital compartió los clásicos picnics de la Quinta Normal y otras actividades sociales de la vida santiaguina.
Casi al llegar a sus 30 y habiendo retornado también a la región, se estableció en Temuco y comenzó a visitar una iglesia evangélica, donde un joven advirtió su existencia y quedó atraído solo de verla. Ese hombre era Osvaldo Pailahual, quien siguió sintiendo interés y cariño por ella y decidió avanzar hacia un compromiso. No quiso transgredir los códigos del espacio religioso y solicitó formalmente al pastor para que intercediera y hablara con ella a ver si el asunto era mutuo. Palmenia accedió y así se concretó un matrimonio que este año también cumple 70 años de amor y familia. Tuvo 9 hijos; 6 hombres y 3 mujeres, 12 nietos y 7 bisnietos. En Temuco vivió en distintos lugares, como Santa Rosa, Sector Estación y Fundo el Carmen. En el desaparecido barrio de La Pomona (Santa Rosa) vivió como tantos primeros habitantes de la ciudad, sin agua potable, electricidad y dependiendo del río Cautín para lavar la ropa. Incluso tuvo a uno de sus hijos en medio de las labores de recolección de agua. Pero la mayor parte de su vida transcurrió en el barrio patrimonial de la Estación, donde trabajó y desarrolló su vida como madre y abuela. Trabajó con los feriantes administrando bodegas y lugares de estacionamientos de las antiguas carretas de fierro. Actualmente se mantiene con el ímpetu que la distinguía desde niña, evidentemente disminuida de fuerza fisica, pero muy lúcida.
No pierde su apetito y sus ganas por disfrutar de sus comidas típicas de antaño. 03 Fue una mujer de trabajo y movimiento ya que en su juventud se desplazó por varios lugares en Chile, algo no tan usual para las mujeres de la época.. HOMENAJE. Familia reconoce vida de Palmenia Riquelme. Fue una mujer de trabajo y movimiento ya que en su juventud se desplazó por varios lugares en Chile, algo no tan usual para las mujeres de la época. JORGE PACHECO