Autor: Ricardo Alt Haya, periodista
Natalidad, pensiones y deuda externa
Natalidad, pensiones y deuda externa Columnae1 país registra una de las tasas de natalidad más bajas del mundo, con apenas 1,1 hijos por mujer, según destacó ayer martes la editorial de El Austral de Osorno. La semana pasada, el ex ministro de RelacioEl Estado no tiene nestxteriores, Teodoro Ribera, “4virtióque esta realidad puedemás dinero que el. derivar en un conflicto generaque los ciudadanos cional porla mantención de begeneran. Cubrir "*ficios oeneldespoblamiento. de amplias zonas del país. En1990, la población menor eltañosrepresentabael29,8% del total; en 2025 será sólo ellegítimo, pero 16,5%, yen 2040caeráal 12,2%. Este fenómeno impacta directamenteel mercadolaboraly, porende, enlas pensiones.
FleconomistaSebastiánClaro explicóque “lacaídaenlosin-lo justo siempre álimitad: estará limitado por lo posible”. po:dela poblaciónactivaserá insuficiente para financiaralcrecientenúmero de adultos mayores querequerirán cuidalas decisiones del pa-gresosdeltrabajo dos de salud y bienestar social”. No obstante, gastosjustos para el bienestar social es siíssiguen aumentando el endeudamiento para abordar desafiossociales inmediatos. Uno delos pilares de la reforma previsional es el préstamo foral Estado, una fórmula que evita incremenoso delos trabajadores pública de manera directa y así no afectar la califica¡ a del país. Hoy, la deuda pública supera el 40% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que implica que cuatro de cada diez pesos generados porla economía nacionalse destinana su pago y alos interesesasociados. Baja natalidad, alta deuda externa y ahora interna con los trabajadores, junto con un gasto social creciente, exigen mayores ingresos. Aunqueel discurso políticamente correcto insista en queelcrecimiento económico no lo es todo, lo cierto es que aún no se ha inventado un sistema alternativo para financiar la justicia social. Los ciudadanos deben comprender dos realidades esenciales. Primero, queen un paíscon baja natalidad, la migración esunanecesidad, siempre que privilegie a quienes sean un aporte y no una cargaal sistema social. Segundo, que el Estado no tiene más dinero que el quelos ciu'dadanos generan. Cubrir gastos justos para el bienestarsociales legítimo, pero o justo siempre estará limitado por lo posible..