COLUMNAS DE OPINIÓN: El problema de los supuestos
COLUMNAS DE OPINIÓN: El problema de los supuestos Francisco Sánchez Profesor FEN Universidad de Chile Juan Pablo Torres Decano FEN Universidad Andrés Bello " Las proyecciones de deuda se basan, obviamente, en supuestos". La frase del exministro Nicolás Grau probablemente resume mejor que cualquier debate político el verdadero problema detrás del financiamiento de la PGU.
Uno de los conceptos más desarrollados por Aswath Damodaran, profesor de la Universidad de Nueva York, es que los supuestos financieros deben tender un puente entre las historias y las hojas de cálculo: que cada número en un análisis financiero tenga una historia asociada, y cada historia deba tener un número asociado. Durante la discusión de la reforma previsional y del pacto fiscal, una parte relevante de los recursos comprometidos descansaba en mayores ingresos provenientes de la reducción de evasión y elusión tributaria. En un inicio, las estimaciones oficiales hablaban de cifras cercanas al 1,5% del PIB. Sin embargo, nuevas proyecciones fiscales redujeron significativamente esos montos, acercándolos al orden de 0,5% del PIB e incluso menos en algunos escenarios de corto plazo. La discusión pública se ha concentrado en si la PGU está o no financiada. Pero desde una perspectiva técnica, el debate más relevante parece estar en otro lugar: qué tan prudentes fueron los supuestos utilizados para proyectar ingresos futuros capaces de sostener gasto permanente. Un presupuesto es tan sólido como los supuestos que lo respaldan. Y mientras mayor sea la incertidumbre asociada a dichos supuestos, mayor debiese ser también la prudencia para comprometer recursos estructurales. Ese es precisamente el problema de utilizar estimaciones de reducción de evasión tributaria como fuente de financiamiento permanente. Recaudar esos recursos depende de factores complejos y difíciles de controlar como la capacidad fiscalizadora, la judicialización, la informalidad, el comportamiento de contribuyentes y el crecimiento económico. El problema no es solamente cuánto gasta el Estado, sino qué nivel de certeza existe respecto de los ingresos que respaldan ese gasto. Y ahí la diferencia entre ingresos permanentes e ingresos esperados se vuelve fundamental. Aquí la frase de Grau adquiere aún más relevancia. Técnicamente tiene razón: toda proyección depende de supuestos. Pero precisamente por eso, el principal desafío del presupuesto público no es solo proyectar, sino evitar que el optimismo termine reemplazando a la prudencia. El problema de los supuestos. -