Autor: Joaquín García-Huidobro
Columnas de Opinión: Católicos en huelga
Columnas de Opinión: Católicos en huelga Carta política cardenal Chomali ha E publicado una carta donde dice las cosas sin anestesia. Nos cuenta que leyó un estudio que resume los resultados de 20 años de la encuesta Bicentenario de la UC y las conclusiones que recoge no son particularmente alentadoras. En 2006, el 70% de los chilenos se declaraba católico, ahora solo el 44% lo hace.
Veinte años atrás, el 90% de nuestros conciudadanos creía en Dios, hoy ha bajado al 70%. Lo interesante es que Fernando Chomali no pretende que nos dediquemos a lamernos las heridas, sino que invita a los católicos a pasar a la acción.
No lo dice con estas palabras, pero me parece que los católicos hemos estado acostumbrados a una mentalidad "estatista", donde todo viene hecho desde arriba y ahora, ante estos números que son una severa llamada de alerta, nos invita a darnos cuenta de que la Iglesia es nuestro negocio y que, si nosotros no nos preocupamos de él, después no tendremos derecho a llorar. Ya cada uno podrá leer la carta por su cuenta. Aquí quiero complementarla con un par de observaciones que me parecen importantes. La primera, es que, ante esta situación, muchos piensan que "la Iglesia" está en dificultades. Me temo que no es así, porque este problema afecta a todo el país.
Alexis de Tocqueville en el siglo XIX, Ernst-Wolfgang Böchenförde en el XX y muchos otros teóricos de la política han visto con claridad que una sana democracia se asienta en un fundamento ético que normalmente es proporcionado por las confesiones religiosas. Si estas se tambalean, todo el sistema político entra en problemas.
Imaginemos, por un momento, que desaparecen de nuestra sociedad todas las iniciativas educativas y asistenciales que llevan a cabo la Iglesia y sus instituciones, desde la Fundación Las Rosas hasta la Universidad Católica. ¿ Cómo quedaría el país? Pensar, entonces, que este es únicamente un problema para la Iglesia denotaría una notable miopía política. Pero dejemos por un momento la política y vamos a las personas mismas. Hoy nos encontramos con una enorme cantidad de católicos que parecen estar en huelga. Algunos han abandonado la fe, pero la mayoría están simplemente amurrados. ¿ Por qué? La respuesta es variada. Lo más fácil es decir que se debe a la crisis de los abusos. Es comprensible que muchos hayan quedado decepcionados, cuando no asqueados.
Sin embargo, es necesario formular una pregunta incómoda. ¿ Es esta una razón suficiente para alejarse de la Iglesia? ¿ Tanta fuerza tienen Karadima y otros como él que su ejemplo vergonzoso es capaz no sólo de horrorizar a las personas, sino de quitarles lo más grande que tenían, su fe? ¿ Acaso Tomás Moro, Chesterton, Edith Stein o Konrad Adenauer eran católicos porque pensaban que los curas eran gente ejemplar? Ni un sacerdote santo es razón suficiente para hacerse católico ni uno o varios demoníacos bastan para dejar de serlo. La Iglesia no es un club para gente honorable, es un lugar donde hay de todo. Es más, hasta el club de rayuela de Pelarco tiene la facultad de expulsar a alguno de sus miembros. La Iglesia es la única institución que, por la forma en que la fundó Jesucristo, no tiene ese privilegio. La excomunión no es una expulsión: sólo priva al afectado de ciertos beneficios espirituales con la finalidad de que se enmiende. Los números lamentables que observamos no se deben sólo a ciertos comportamientos vergonzosos.
Muchas personas han abandonado la Iglesia o se encuentran en un estado de parálisis religiosa porque no han tenido la oportunidad de profundizar mínimamente en su doctrina y porque han dejado de recibir el alimento que las habría mantenido en otras condiciones.
Una buena medida para corregir la primera falencia es hacer algo tan simple como dedicar unos pocos minutos al día a leer dos o tres páginas del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, redactado nada menos que por Joseph Ratzinger. Para valorar algo hay que entender en qué consiste. Con esta ayuda, más la lectura frecuente del Nuevo Testamento y la vuelta a los sacramentos, concretamente la penitencia y la Eucaristía, probablemente muchos católicos descubrirán que no es una buena idea seguir en huelga. Entonces se animarán a seguir el consejo fundamental de esta carta: poner a Jesucristo en el centro de nuestras vidas. Autor: Joaquín García-Huidobro.