DIEGO CESPEDES
DIEGO CESPEDES LA MIRADA CHILENA QUE CONQUISTÓ A LA CRÍTICA INTERNACIONAL CON SOLO 31 AÑOS, EL DIRECTOR CHILENO IRRUMPE EN LOS FESTIVALES MÁS PRESTIGIOSOS CON SU ÓPERA PRIMA: UNA PELÍCULA ÍNTIMA Y POLÍTICA QUE PONE A LOS MARGINADOS EN EL CENTRO Y LLEGA A LAS SALAS NACIONALES EL PRÓXIMO 12 DE MARZO.
POR SOLEDAD LÓPEZ FOTOS TOM CHENETTE, QUIJOTE Y CEDIDAS QUE LA PRIMERA PELÍCULA QUE DIRIGES Y ESCRIBES, TU ÓPERA PRIMA, SEA NOMINADA A LOS PREMIOS GOYA Y PREMIADA EN CANNES y en San Sebastián ya es de por sí algo extremadamente difícil de lograr. Pero si a eso se le suma venir de un país latinoamericano, como Chile, la hazaña parece casi imposible.
Y, aun así, Diego Céspedes (31)10 logró: “La misteriosa mirada del flamenco”, película que lo tuvo tres años y medio buscando fondos para sustentarla, lo tiene viviendo entre España y Francia, posando a los flashes, yendo a coloquios y haciéndose un nombre en los medios internacionales.
A pesar de que en Madrid ya son las diez de la noche, Céspedes, de facciones más juveniles que las que marca su carnet y sonrisa cálida, responde con la naturalidad de quien todavía no se siente importante.
“Cuando pasa todo esto, yo ahora mismo no soy tan capaz de verlo en perspectiva, sino que a veces uno va percibiendo pequeñas alegrías del momento o también pequeñas frustraciones, porque, así como hemos ganado, también hemos perdido”, señala sobre el éxito de su película que llegará el 12 de marzo a los cines nacionales.
MOSTRAR LA RAREZA Céspedes, como todo buen cineasta, se enamoró del séptimo arte a temprana edad, aunque no de la forma convencional: lo hizo grabando videos caseros y descubriendo, en el proceso, su fascinación por la edición. “La primera vez que supe que quería hacer cine fue de una manera muy extraña, porque en realidad no conocía bien lo que era el cine. Me acuerdo de que grababa programas de tele con mis primas y me encantaba, sobre todo lo técnico y la edición.
No entendía mucho sobre el cine de autor y, como le pasa a cualquier persona promedio en Chile, no tenía demasiado acceso a otro tipo de cine, así que no sabía muy bien de qué se trataba. Cuando entré a estudiar, pensé que sería algo más técnico, que me dedicaría más a la fotografía. Entré a la escuela sin saber mucho, yo siempre quise dirigir, pero presentaba mis ideas muy mal, así que no me elegían”, recuerda. No sabía venderse bien, pero todo cambió cuando le mostró uno de sus guiones, que escribía en secreto, a su profesora en la Universidad de Chile, donde estudió Cine. DIEGO CESPEDES cortometraje: El verano del eón eléctrico (2018). Ella lo impulsó a dirigirlo y, poco después, Céspedes obtuvo su primer premio en Cannes en la categoría Cinefundation. SEn algún momento pensaste en dejarlo o dijiste “esto no es lo mio”? No, nunca lo dudé. Soy muy cabezota, determinado. Me gustaba lo que hacía y sentía que, por alguna razón, el cine y todas sus herramientas se me daban fáciles, pero creo que era porque me gustaba mucho. Cualquier herramienta que ocupaba se me hacia natural. Me gustaba grabar, me gtaba montar, me gustaba dirigir actores, me gustaba escribir. Siempre destacaba un poco.
Y cuál crees que es tu mirada autoral? ¿ Cómo la definirías? Yo creo que son películas que siguen a personas que han sido miradas de forma distinta por la sociedad y que están intentando vivir desde esa rareza que las atraviesa. Personas que buscan encontrar un lugar dentro de un mundo que también es raro, y que intentan crear, crear y encontrar un espacio propio. Siento que eso es lo que atraviesa a los personajes.
Mi primer corto se sitúa en una comunidad religiosa, y habla desde la humanidad, porque existe un prejuicio sobre esa comunidad que el mismo corto hace, pero al mismo tiempo humaniza a la gente que está ahí. Habla de las complejidades de sus vidas, como el caso de una niña a la que obligan a casarse. RETORNO A LA PUREZA El cineasta señala que, en el fondo, sus historias buscan mostrar las luces y sombras de personas que han sido marginadas.
En el caso de La misteriosa mirada del flamenco, esto se encarno en un grupo de personas queer del norte en los años 80, quienes son señaladas como culpables de transmitir una enfermedad, el VIH/SIDA, a través de la mirada.
La historia es mostrada mediante la perspectiva de Lidio (la actriz Tamara Cortés), una niña de 11 años que fue adoptada por Flamenco (Matías Catalán), una travesti discriminada por la gente del pueblo minero en el que viven. La inspiración para la historia surgió, en parte, de la misma manera que en sus trabajos anteriores, a partir de historias cercanas y toques de ficción. “Hay muchas inspiraciones distintas. Parte de los. DIEGO CESPEDES --1 La película apela a algo súper universal: somos ma os, hecesitamos protç4ernos y necesitamos unos r 5; 4 frÁ.
DIEGO CESPEDES personajes nace de algo muy concreto: me acuerdo que la relación principal entre Lidia y Flamenco empezó cuando vi a mi hermana chica pintarle las uñas a mi hermano grande mientras cahuineaban en la cama. Los dibujé en ese momento, y yo sabía que esa relación era la que quería mantener como el centro de la historia. Después vinieron otras cosas más históricas en mi vida, mis papás se conocieron en el sector de El Estanque, en Peñalolén, y armaron una peluquería de barrio, donde trabajaban con chicos gays. En ese tiempo no existían todas las etiquetas que tenemos hoy para hablar de identidades, así es como ellos los describían y todos ellos murieron de SIDA.
Yo crecí escuchando esas historias que mi mamá me contaba desde el prejuicio: cómo ser gay era sinónimo de tener más posibilidades de contraer esta enfermedad terrible, en la que uno moría lentamente, no solo por la enfermedad misma, sino también por el rechazo que generaba en la gente, dice. Y por qué decidiste contar la historia desde la mirada de una niña? -Yo siempre he pensado que no soy quién, y que nadie lo es, para decirle a otra persona cómo vivir su vida. En ese sentido, estas personas que viven acá son distintas del resto de la sociedad, pero no están definidas por esa diferencia. Simplemente encontraron un espacio y eligieron crear una familia, eligieron construir un amor que es profundamente puro y real, porque estas comunidades existían. Esa pureza que había en esas comunidades ha estado maneada por lo que dice la sociedad: que estas personas son oscuras, que son de cierta manera. Se les han impuesto tantos prejuicios. Creo que cuando lo cuentas desde el punto de vista de una niña, esos prejuicios se desarman, porque una niña está en formación. No es una persona mala por naturaleza, es alguien que se está construyendo.
Cómo crees que el público chileno la recibirá con el clima polarizado actual? Bueno, yo creo que hay una ola conservadora que se está viviendo en todo el mundo, y que mucho de eso viene del miedo, de no querer conocer al otro, de prejuicios que nos contaron sobre personas que fueron presentadas como diferentes. Creo que esta película es justamente una invitación a no decirte quiénes son los buenos o los malos, yo no te voy a decir cómo pensar. Y espero que así la vivan en Chile, que siempre ha sido un país muy polarizado. Más allá de los sectores, creo que la película apela a algo súper universal: somos humanos, necesitamos protegernos y necesitamos unos de otros.
Y a partir de tu experiencia en el extranjero, ¿percibes que el cine chileno hoy tiene una mayor visibilidad internacional? He podido ver cómo se mueve el cine nacional, y creo que viene en alza desde hace varios años. Ese reconocimiento ya existe desde hace alrededor de 15 años, y creo que ahora lo que está ocurriendo es una nueva alza, una renovación de autores, de rostros, escribiendo y dirigiendo.
A pesar de que recién está disfrutando del éxito de su primera película, Diego se encuentra en proceso de escritura de su segundo largometraje y pronto volverá a Chile por un par de meses para grabar un cortometraje de su autoría. Quiere seguir trabajando con actores no famosos, siendo una de sus motivaciones como director. “No podemos mantener un mismo set de actores que ni siquiera se condice tanto con cómo nos vemos los chilenos. Creo que para mí siempre es un desafío buscar caras nuevas”, señala...