Editorial: Se viene marzo y el regreso a clases
Editorial: Se viene marzo y el regreso a clases EDITORIAL Marzo siempre llega cargado de simbolismos: el fin del verano, el retorno a la rutina y, sobre todo, el inicio del año escolar. Las calles vuelven a llenarse de estudiantes con mochilas nuevas, los padres ajustan presupuestos y horarios, y los profesores se preparan para recibir a una generación que trae consigo expectativas, desafíos y sueños. El regreso a clases no es solo un trámite administrativo; es un momento que marca el pulso de la sociedad. La educación es la base sobre la cual se construye el futuro, y cada marzo nos recuerda que invertir en ella es apostar por un país más justo y con mayores oportunidades. Sin embargo, también aparecen las tensiones: el costo de útiles y uniformes, la brecha digital que aún persiste, y la necesidad de que las escuelas sean espacios seguros, inclusivos y motivadores. Este año, el desafío es doble: recuperar aprendizajes perdidos en tiempos de incertidumbre y, al mismo tiempo, innovar en metodologías que conecten con estudiantes cada vez más digitales y críticos. El regreso a clases es, entonces, una invitación a reflexionar sobre qué tipo de educación queremos y cómo la sociedad entera puede contribuir a que sea de calidad.
Marzo no solo trae el ruido de los recreos y el olor a cuadernos nuevos; trae la esperanza de que cada niño y joven encuentre en la escuela un lugar para crecer, aprender y proyectar su vida. El desafío está sobre la mesa: que el regreso a clases sea también un regreso a la confianza en la educación como motor de cambio.