Autor: Teresa Huneeus, historiadora y gestora cultural
Columnas de Opinión: Oro negro
Columnas de Opinión: Oro negro l alza en los precios de la gasolina y el diesel impacta en todos los ámbitos y bolsillos del país. Pero esta dependencia no siempre fue así. Hace un siglo, los traslados terrestres se E realizaban mayoritariamente mediante tracción animal. En 1921 se inauguró el primer sistema de movilización urbana de Puerto Montt: un tranvía o "carro de sangre" que circulaba hasta Angelmó. Sin embargo, las condiciones climáticas dificultaron su funcionamiento y con los años fue interrumpido, ya que las líneas se cortaban o cubrían de piedras y barro. En este primer período, se va incorporando lentamente el desplazamiento automotor en los centros urbanos y rutas más consolidadas de la Región de Los Lagos. El ferrocarril, que llegó a Puerto Montt en 1913, funcionó a vapor hasta los años 60', cuando se incorporó el diesel y la electricidad. En cuento al transporte marítimo, se utilizó carbón hasta fines de la década de 1930, cuando fue reemplazado por calderas y motores a petróleo.
En las décadas posteriores se crearon y mejoraron las rutas terrestres, tanto interiores como costeras, lo que permitió ampliar progresivamente el uso de gasolina para camiones y buses que conectaban las zonas marítimas, lacustres, agrícolas y ganaderas. Para 1947, en Puerto Varas funcionaban garages como los de Enrique Krause, Alberto Klenner y Rafael Montaña; la vulcanización de René Martínez; y la empresa de transportes Bize, que también ofrecía excursiones. Hacia fines de 1950, ya existía una fuerte dependencia del motor a combustión, lo cual se acrecentó con el desarrollo urbano y la apertura de nuevas carreteras. La cantidad de automóviles aumentó en todo Chile, así como también sus aficionados. En febrero de 1958, la red de concesionarios Ford en Chile organizó una competencia que partió en Puerto Montt y terminó en Santiago, disputada durante tres días, dos de ellos en camino de ripio. Su ganador, el eximio piloto Raúl Jaras, completó los 1.086 km. en 9 horas 43 minutos y 19 segundos, a un promedio de 111,737 km/hr. En la actualidad, el petróleo es indispensable para la economía regional debido al aumento explosivo de camiones, embarcaciones y maquinarias utilizadas por las diferentes industrias, así como de automóviles y buses. No podemos concebir su ausencia en nuestra vida cotidiana, pues, de manera directa o indirecta, dependemos de su suministro. Debemos entender que esta dependencia es el resultado de un proceso histórico que redefinió la movilidad y el desarrollo económico del territorio. Para bien y para mal, habitamos en una región que se inserta cada día más en un mundo globalizado. Autor: Teresa Huneeus, historiadora y gestora cultural. C Columna