Autor: Sonia Roa Alcaíno, kinesióloga de la Sociedad Chilena de Medicina del Estilo de Vida (SOCHIMEV.)
Columnas de Opinión: Día Mundial de la Actividad Física: mujeres, movimiento y salud en la vida real
Columnas de Opinión: Día Mundial de la Actividad Física: mujeres, movimiento y salud en la vida real Hoy sabemos que el principal desafío no es que las personas conozcan los beneficios del ejercicio, sino que logren sostenerlo en el tiempo. Eso no es un problema de voluntad, sino de cómo diseñamos las recomendaciones. En este contexto, cobra especial relevancia un mensaje clave: no es necesario alcanzar una "dosis ideal" para obtener beneficios, cada minuto cuenta. Además, la evidencia ha permitido comprender mejor cómo el ejercicio impacta el cerebro.
Procesos como el aumento del BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), junto con la regulación de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, explican sus efectos en la disminución de la ansiedad, la mejora del estado de ánimo y la capacidad de adaptación al estrés. En etapas como la perimenopausia, donde estos mecanismos pueden verse afectados, el movimiento adquiere un rol aún más relevante. Para que estos beneficios se sostengan en el tiempo, la prescripción de ejercicio debe ir más allá de indicar una cantidad o intensidad.
Es necesario considerar el tipo de actividad, combinando entrenamiento aeróbico y de fuerza; priorizar la regularidad por sobre esfuerzos esporádicos; incorporar el contexto emocional y social, entendiendo que moverse en compañía puede fortalecer la adherencia; y, sobre todo, integrar el disfrute como un elemento central, ya que una práctica que se experimenta como significativa tiene más probabilidades de mantenerse en el tiempo. Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (150 minutos semanales de actividad moderada o 75 de actividad vigorosa, más fortalecimiento muscular) se refieren a actividad física total, no exclusivamente a ejercicio estructurado. La evidencia es clara: todo movimiento cuenta.
Aquí cobra especial relevancia el concepto de NEAT (Non-Exercise Activity Thermogenesis), que incluye toda la energía que gastamos en actividades cotidianas no estructuradas, representando en muchas personas (especialmente mujeres) una proporción importante de su gasto energético diario. El desafío actual no es solo transmitir que la actividad física es importante, sino hacerla posible. Adaptarla a la vida real y reconocer que moverse no debe ser una carga más, sino una herramienta de bienestar.
No se trata de hacerlo perfecto todos los días, sino de poder sostenerlo en el tiempo porque cuando el movimiento se adapta a la persona, deja de ser una exigencia y se transforma en una forma de autocuidado. Autor: Sonia Roa Alcaíno, kinesióloga de la Sociedad Chilena de Medicina del Estilo de Vida (SOCHIMEV.). Sonia Roa Alcaíno, kinesióloga de la Sociedad Chilena de Medicina del Estilo de Vida (SOCHIMEV).