Autor: LUCAS DE LA CAL | EL MUNDO
Filipinas, el primer país en declarar una emergencia energética debido a la guerra
Filipinas, el primer país en declarar una emergencia energética debido a la guerra Desde Shanghái Filipinas se convirtió en el primer país en pulsar el botón de pánico energético en el sur de Asia.
El Presidente Ferdinand Marcos Jr. decretó el estado de emergencia energética nacional ante lo que su gobierno describe como un “peligro inminente”: el colapso parcial del flujo de crudo y gas provocado por la guerra en Medio Oriente y el bloqueo de facto del Estrecho de Ormuz. La medida, formalizada mediante una orden ejecutiva, no es solo preventiva; es un reconocimiento de vulnerabilidad estructural. Filipinas importa la mayor parte de su energía (casi el 100% del petróleo que consume) y carece de amortiguadores estratégicos suficientes. En este contexto, cualquier disrupción prolongada en el Golfo Pérsico se traduce casi automáticamente en inflación, tensiones sociales y riesgo de apagones. Para Asia, la dependencia es aún más aguda: casi el 90% de los hidrocarburos que cruzan ese paso marítimo tienen como destino economías asiáticas. La decisión más controvertida, el retorno al carbón En Manila, la respuesta combina urgencia y pragmatismo. El gobierno de Marcos ha constituido un comité interministerial con poderes ampliados para asegurar la logística de combustibles y bienes esenciales, desde alimentos hasta medicamentos. Según la secretaria de Energía, Sharon Garin, las reservas actuaAPE / EFE les apenas cubren 45 días, una cifra que en tiempos normales sería manejable, pero que hoy adquiere un tono de cuenta atrás. Ante el encarecimiento del gas natural licuado (GNL), Filipinas incrementará temporalmente la generación térmica con carbón, una solución eficaz a corto plazo, pero contradictoria con sus compromisos climáticos. Es el dilema clásico de las economías emergentes: seguridad energética frente a transición ecológica. Pero lo que ocurre en Filipinas es solo una pieza de un tablero más amplio. En Asia Oriental, en Japón y Corea del Sur, altamente dependientes de las importaciones, los gobiernos activaron reservas estratégicas y negocian contratos de emergencia con proveedores alternativos como Australia o EE.UU. India incrementó compras sobre todo a la sancionada Rusia y acelerando proyectos de renovables domésticas para amortiguar el golpe. El bloqueo de Ormuz ha expuesto, una vez más, la fragilidad de un sistema energético global altamente concentrado. Para países como Filipinas, la emergencia actual puede convertirse en catalizador de reformas estructurales, empezando por una mayor inversión en energías renovables y más diversificación de proveedores. Pero esas transformaciones requieren tiempo, precisamente el recurso más escaso cuando el petróleo y el gas dejan de fluir. Autor: LUCAS DE LA CAL EL MUNDO. El gobierno de Marcos creó un comité con poderes ampliados para asegurar la logística de combustibles y bienes esenciales. El país importa casi el 100% del petróleo que consume: TRANSPORTISTAS acuden a un parque en Manila para recibir un subsidio de combustible de 5.000 pesos filipinos (US$ 90).