Autor: Claudio Elórtegui Doctor en Comunicación Director Escuela de Periodismo Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Columnas de Opinión: Si no estás en la mesa, apareces en el menú
Columnas de Opinión: Si no estás en la mesa, apareces en el menú I discurso del primer ministro de Canadá, Mark Carney, en el reciente Foro Económico Mundial, generó una serie de reacciones internacionales. Su mensaje caló hondo por la pertinencia E y alcances de lo expuesto en Davos, llenando un vacío de liderazgo que captó la atención mediática de la opinión pública. Posterior a su franca intervención, la figura de Carney se incrementó de forma acelerada a nivel global. El descarnado análisis de la realidad que vivimos por estos días, le imprimió credibilidad a su mensaje. Se apreció convincente, sólido en sus argumentos, apuntando directamente a las dinámicas del poder contemporáneo.
Carey es de los que asegura que el orden mundial no está simplemente trizado o en tensión, sino que derechamente se "rompió", señalando que las grandes potencias no tienen freno, por lo que estaríamos ante el "amanecer de una realidad brutal". Está convencido de que las naciones intermedias, pequeñas o las que presentan un interés geoestratégico, tienen que actuar de forma conjunta: "Si no estás en la mesa, estás en el menú". Las colaboraciones deben ir mutando a fórmulas más elásticas y veloces, de acuerdo a ciertos mercados, productos o estrategias de resguardo inteligente. Sobre todo, lo destaca debido a la irrupción de una serie de acciones de injerencia hacia determinados países, más allá de lo militar. Los pequeños y medianos tendrían que "desarrollar mayor autonomía estratégica: en energía, alimentos, minerales críticos, finanzas y cadenasde suministro", expresó Carney. "Este impulso es comprensible. Un país que no puede alimentarse, abastecerse de energía o defenderse tiene pocas opciones. Cuando las normas ya no te protegen, debes protegerte tú", complementó en Davos.
De hecho, el líder canadiense compartió una reflexión que, para determinadas organizaciones internacionales y ámbitos de la comunicación global, cobra especial sentido: "El poder del sistema no proviene de su verdad, sino de la disposición de todos a actuar como si fuera cierto.
Y su fragilidad proviene de la misma fuente: cuando incluso una sola persona deja de actuar, la ilusión empieza a resquebrajarse". Carney nos recordó la naturaleza de los consensos que sostienen la arquitectura económica y la política global. Los mercados financieros y las instituciones multilaterales descansan sobre un delicado pacto de confianza. En rigor, todos los caminos que implican una vinculación se sostienen así, desde una base mínima de códigos compartidos que se respetan para poder vivir en sociedad y configurar una civilización. Finalmente, lo que nos permite avanzar como especie, proviene de convenciones que decidimos tratarlas como tales para resolver nuestras diferencias y salir de un estado de salvajismo: democracia, justicia, Estado, instituciones, ciencia, etc. Lo que hemos construido son narrativas que funcionan porque actuamos bajo lo simbólico, es lo que nos representa y determina para tener roles en la sociedad. Se supone que aprendemos después de cada conflicto mundial, de cada crisis que destruye las confianzas internacionales. Sin embargo, el problema surge cuando la duda se instala sobre la efectividad de este "pegamento" narrativo que hemos usado y la asimetría es utilizada deliberadamente para que el andamiaje se caiga. Las palabras de Carney pueden ser útiles para nuestras futuras autoridades regionales y nacionales. No se trata de enemistarse con nadie, sino de asumir la volatilidad del escenario y comenzar a navegar: "Esto no es multilateralismo ingenuo. Tampoco es depender de instituciones debilitadas. Es construir coaliciones que funcionen, con socios que comparten suficiente terreno común como para actuar juntos. En un mundo de rivalidad entre grandes potencias, los países tenemos una elección: competir entre sí por el favor (de esas potencias) o unimos para crear un tercer camino con impacto. Los poderosos tienen su poder.
Pero nosotros también tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir, de nombrar la realidad, de construir nuestra fuerza en casa y de actuar juntos". Se supone que aprendemos después de cada conflicto mundial, de cada crisis que destruye las confianzas internacionales.
Sin embargo, el problema surge cuando la duda se instala sobre la efectividad de este 'pegamento' narrativo que hemos usado y la asimetría es utilizada deliberadamente para que el andamiaje se caiga. " Autor: Claudio Elórtegui Doctor en Comunicación Director Escuela de Periodismo Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Se supone que aprendemos después de cada conflicto mundial, de cada crisis que destruye las confianzas internacionales. Sin embargo, el problema surge cuando la duda se instala sobre la efectividad de este 'pegamento' narrativo que hemos usado y la asimetría es utilizada deliberadamente para que el andamiaje se caiga. "