Los vecinos que reemplazaron a la INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Los vecinos que reemplazaron a la INTELIGENCIA ARTIFICIAL POR MANUEL SILVA SEGOVIA.
FOTOS FELIPE BÁEZ Eran las 07:15 de la mañana del 31 de enero cuando Andrea Saavedra, de 50 años, quien vive en Quilicura desde los 23, llegó hasta el complejo del Club Deportivo Colonia de la comuna, junto a su hija Antonia Díaz, estudiante de periodismo de 22 años.
El amplio galpón estaba lleno de mesas, computadores, manuales de Quili. ai, luces, parlantes y cámaras, además de un desayuno buffet con café, frutas y pastelería dulce para los 50 vecinos que ese día participarían de una actividad totalmente fuera de lo común: convertirse en “chatbot humanos” y reemplazar por 8 horas la labor que hoy cumple la inteligencia artificial.
Andrea Saavedra, quien trabajó durante años como cajera bancaria y ahora tiene un emprendimiento de costuras, se encontró con varias caras desconocidas de su comunidad: dos adolescentes de 10 y 12 años, varias personas mayores, unos cuantos artistas, enfermeras, una influencer y directivos de corporaciones ambientales. También estaba Katherine Carvallo, de 48 años y criada en Quilicura, quien es coordinadora de la Corporación NGEN que impulsó esta iniciativa llamada Quili. ai. Y Jorge Reyes, de 31 años y también vecino, quien estudia paisajismo sustentable en el Centro de Formación Técnica del Medio Ambiente IDMA e integra la Corporación Pulmón Verde. Todos ellos, seleccionados mediante un casting para participar de esta actividad. Había mucha expectación, porque era algo fuera de la rutina, no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar.
La Corporación NGEN, formada por vecinos de la comuna, explica que detrás de esta particular iniciativa hay un problema que buscan visibilizar: Quilicura es la comuna con más data centers en todo Chile son seis: uno de Sonda, otro de Cirion, dos de Ascenty y dos de Google, los que usan agua del humedal para su sistema de enfriamiento. Esto ubica a la comuna en el segundo puesto de lugares con más almacenamiento de datos en centros de información de Latinoamérica, detrás de So Paulo, Brasil. Quilicura cuenta con un gran humedal urbano, de 468,4 hectáreas, y los centros de datos usan el agua de las napas para evitar el calentamiento de los servidores. El agua del humedal se está agotando. Es una millonada de litros de agua lo que ocupan los centros de datos y no hay responsabilidad socioambiental empresarial afirma Germán Salazar, 41 años, presidente de la Corporación NGEN desde hace cuatro años. De hecho, la Corporación NGEN ha participado, según cuenta Germán, en diversas instancias relacionadas con el medio ambiente, con un foco especial en el agua. Para Germán y la corporación, el tema no se ha cubierto en absoluto.
Según la directora del Departamento de Salud de Quilicura para el año 2022, María Cristina Meneses, calificó a la comuna como un “entorno no favorable para el desarrollo personal, puesto que existen condiciones ambientales de riesgo”, por su gran industrialización. Al ver esto, la agencia de publicidad argentina Tombras Niña se puso en contacto con la Corporación NGEN. Fue en diciembre de 2025 cuando todos los aspectos legales y técnicos se empezaron a forjar para desarrollar una interfaz que reemplazara la inteligencia artificial por un día.
Según National Geographic España, generar un texto de 100 palabras en Chat GPT “consume, en promedio, 519 mililitros de agua, el equivalente a una botella”. El objetivo de la iniciativa era claro: reducir el uso de la IA convencional para reducir el consumo de agua. En enero, Tombras Niña en conjunto con la Corporación NGEN decidieron hacer un casting para que los vecinos fueran los que participaran en el proyecto. La idea era elegir a 50 personas con habilidades y conocimientos diferentes para contar con un equipo variado. Germán Salazar, junto a Lorena Antimán, 42 años, vocera de la agrupación, comenzaron el proceso de convocar a los vecinos para participar de este casting. La convocatoria fue a través de Tombras Niña, quien se hizo cargo de difundirlo a las comunidades y corporaciones de la comuna. El casting se realizó una semana antes de la actividad. Según los propios vecinos, el proceso fue expedito. Cuenta Andrea que fueron un par de preguntas personales, un cierto compromiso con la situación de la comuna y las ganas de participar. Luego del casting, durante la semana se llevaron a cabo videos publicitarios por parte de Tombras Niña para difundirlos internacionalmente. Los vecinos eran los rostros de los anuncios. El último paso, antes de la actividad, era el entrenamiento para responder. Según Antonia, fue bastante rápido. Nos enseñaron las cosas técnicas de la plataforma. Fueron unos diez minutos. Era ingresar correo y contraseña, y la pregunta que llegara la tenía que responder según mi criterio. Quili. ai es un chat en vivo diseñado por Tombras Niña. El chat funcionaba como cualquier IA: uno entraba y hacía una consulta. La única diferencia era que respondían los vecinos de Quilicura. Para ellos, las preguntas solo aparecían, y provenían de todo el mundo. Muchas veces, los vecinos recurrían a traductores para responder debido a los idiomas. Otros, traducían las preguntas con el traductor automático de la página. Luego de un par de grabaciones por parte de la organización, a las 09:00 comenzó la actividad.
Oficialmente, el chat de Quili. ai estaba abierto y comenzaron a aparecer las consultas: ¿ Cuál es la mejor receta para una empanada? ¿ Cómo recuperar una relación dañada? ¿ Qué lugares son los más lindos para conocer en Santiago? ¿ Qué pasa en Quilicura? Una de las primeras preguntas que enfrentaron Jorge Reyes y Katherine Carvallo fue: ¿ Qué libro me puedes recomendar de autores chilenos? Cuentan que tuvieron que buscar en internet para responder, ya que no tenían una respuesta segura. Finalmente, recomendaron libros como “Violeta”, de Isabel Allende y “Nosotras que nos queremos tanto”, de Marcela Serrano. Andrea recuerda entre risas la actividad por las preguntas que tuvo que responder. “De repente me preguntaban puras tonteras”, cuenta ella. Relata que una persona chilena le consultó: ¿ Qué receta puedo hacer sin huevo? Ella, que usualmente cocina, respondió que el tiramisú, ya que ella lo prepara así, independiente de que convencionalmente no sea así. De hecho, en la mesa en donde se sentó Andrea esto fue un pequeño debate. ¿Qué es Quili. ai y por qué en Quilicura? Fue una interrogante que le tocó responder a Antonia Díaz.
Ella cuenta que escribió: “Es una comuna de Santiago de Chile que está muy industrializada y por tanto, nos preocupa mucho la contaminación y el uso del agua”. Ahora que lo cuenta, Antonia se toma un segundo y luego agrega como reflexión que su comuna está a un paso de convertirse en un lugar de grave contaminación y degradación ambiental por la creciente concentración de actividades industriales. Está a un paso de ser una zona de sacrificio. Pero así como había preguntas concretas y comunes, también hubo momentos incómodos. Andrea Saavedra cuenta que en repetidas ocasiones se presentaban personas impacientes y con actitud “mala onda”. Los vecinos tenían aproximadamente entre dos y tres minutos para responder. Si el chat estaba inactivo después de ese tiempo, se le transfería a otra persona automáticamente.
Jorge Reyes, al igual que Andrea, cree que mucha gente utilizó Quili. ai para burlarse del espacio, con “preguntas incómodas, absurdas y sin sentido”. De hecho, Katherine Carvallo recuerda a la perfección un momento en su mesa.
Ella estaba al frente de un niño de 12 años llamado Benjamín, quien recibió una pregunta que no supo cómo responder rápidamente: ¿ Cómo lo puedo hacer para salir antes de mi trabajo para ir a un bar a tomar? Luego de un consenso en la mesa, Benjamín le respondió: “Tengo 12 años, no trabajo y no voy a bares”. Quedaban unas pocas horas de trabajo para Andrea. Había respondido hasta ese entonces, según ella, más de 80 consultas. Dice que se detuvo a pensar en ese momento, para recordar que conoce la inteligencia artificial hace relativamente poco. Igualmente, la considera “realmente útil”. Quili. ai llegó de sorpresa para ella, y lo considera un avance para la sociedad, sobre todo por lo que vive su comuna.
Días antes de la actividad, se percató de cuánta agua consume la IA en los data centers, y cree que el uso es “indiscriminado”. La IA es muy práctica, pero para tanta cantidad de tonterías que le preguntan, no vale la pena gastar agua. Nuestra agua dice Andrea Saavedra. Cerca de las 19:00 horas, la actividad se dio por finalizada con un aplauso sostenido. El trabajo había concluido. A lo largo de la jornada, cada uno había respondido alrededor de 100 preguntas. Lo hicimos con tanto gusto que casi no hubo cansancio asegura Katherine Carvallo. El sentimiento compartido entonces, aseguran, fue de gratitud, pero también de responsabilidad, porque creen que Quili. ai es solo el primer paso de un cambio rotundo en la comuna. Quili. ai fue algo histórico, no solo para la comuna, sino para el país. Dejamos a Quilicura en el ojo del huracán asegura Antonia Díaz. Según Gonzalo Vecino, el chat recibió al menos 25.000 consultas de alrededor de 65 países de todo el mundo. Los vecinos, de hecho, recuerdan con curiosidad consultas de Alemania, España y Kazajistán. Vecino, en el balance que hicieron como agencia, destaca que las interacciones en tiempo real tuvieron una duración promedio de 12 minutos y 40 segundos de buena calidad. También hicieron el cálculo de litros ahorrados, y aseguran que, por pregunta, se ahorró un litro de agua en promedio, lo que serían 25 mil litros totales. Tal fue la cobertura mediática de esta actividad, que medios como el Washington Post o El País llevaron la noticia. Quili. ai, en unas semanas, ya es conocido en gran parte del mundo. Hoy, al recordar ese día, los vecinos recuerdan un detalle que a todos les llamó la atención: Paradojalmente, tras despedirse y salir del galpón, había comenzado a llover. Quili. ai ha sido una oportunidad para poder llegar a nuestros vecinos y a nivel internacional también. El uso irresponsable de la inteligencia artificial sí nos afecta. “Quili. ai fue algo histórico, no solo para la comuna, sino para el país.
Dejamos a Quilicura en el ojo del huracán”, asegura Antonia Díaz.. El pasado 31 de enero, 50 vecinos de Quilicura llevaron a cabo el proyecto Quili. ai, una interfaz que replicó a la inteligencia artificial, pero con humanos respondiendo las consultas. Fueron aproximadamente 25 mil preguntas provenientes de alrededor de 65 países. El propósito de la actividad era reducir el uso del agua de Quilicura como energía para el funcionamiento de las inteligencias artificiales en los data centers de la comuna por doce horas. Para ellos, el objetivo se cumplió.
Esta es la historia relatada por los vecinos que participaron del proyecto, el casting previo para poder unirse, las más de cien preguntas que tuvieron que responder cada uno y la satisfacción final por haber logrado su cometido. “Quili. ai fue algo histórico, no solo para la comuna, sino para el país. Dejamos a Quilicura en el ojo del huracán”, asegura Antonia Díaz.
De pie de izquierda a derecha: Antonia Díaz (22 años), Andrea Saavedra (50 años), Jorge Reyes (31 años) y Katherine Carvallo (48 años). Sentados de izquierda a derecha: Lorena Antimán (42 años) y Germán Salazar (41 años) Fotos tomadas por la organización el día de la actividad. Arriba, Andrea Saavedra (50). Abajo izquierda, Jorge Reyes (31) junto a Andrea Saavedra. Abajo derecha, Katherine Carvallo (48) leyendo el manual de Quili. ai. Fotos tomadas por la organización el día de la actividad. Arriba, Andrea Saavedra (50). Abajo izquierda, Jorge Reyes (31) junto a Andrea Saavedra. Abajo derecha, Katherine Carvallo (48) leyendo el manual de Quili. ai.